viernes, 8 de junio de 2007

Enfrentarse al miedo


La vida traspasa toda espectativa porque anda renqueando siempre entre este aquí y un incierto mañana.
Posamos miradas huidizas sobre el dolor esperando que no nos toque demasiado cerca, demasiado fuerte.
Hambreamos cariños de gentes que, imaginamos, son quienes deben responder; desesperamos de sus respuestas: ellos son ellos, no nuestras esperanzas.
No paramos en barras hasta que debemos enfrentarnos a la única pregunta que es cierta: ¿tiene todo esto un sentido?
Hay una dinámica en el hombre que lo llama a rendirse ante lo evidente de su finitud. Pero que reclama de sí un hambre que no escogió, un anhelo que lo yergue hasta el infinito.

Somos mucho más que una brizna de vacío, en nosotros está despierta el ansia de plenitud, sólo provocado por Quien es Plenitud, Presencia y Certeza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

a veces no entendemos ni siquiera nuestro propio interior, y se nos antoja que se queda vacìo ante lo fuerte que andamos viviendo. Pero no, cuando Dios ha ido labrando con nosotros la vida, esta no se queda sin màs... produce... y hay semillas que, incluso despuès del tiempo que se sembraron,dan fruto cuando las aguas de Dios las riegan.
Un beso enorme en este tiempo de espera.
Publicaràs aquì las cartas desde la esperanza?
ti saluto de la Italia,
Jesu