jueves, 21 de febrero de 2008

La oración del corazón o del nombre de Jesús


Hace tiempo tuve la ocasión de asomarme a un libro cuya lectura me reportó mucho: "El peregrino ruso", un libro anónimo del siglo XIX, en el que se relatan las experiencias de un hombre que busca encontrarse con Dios.
Me aportó un montón de datos y un camino que, desde entonces, he emprendido. Hay una grata introducción a la Filocalia, al método hesycasta, y a la oración del corazón.
La oración del corazón, o del nombre de Jesús, se basa en la repetición del nombre de Jesús, o de alguna frase evangélica que resuma tu estado vital, armonizada con la respiración, bien la triangular, bien la cuadrángular. Es sencilla, muy sencilla, y ahí reside su grandeza. La intención de la misma es acallar la mente, acompasar la respiración, y utilizar el nombre de Jesús como una forma de sanación.
En un momento en el que el relato discursivo, o la búsqueda de la impresión de los sentidos llena las formulas oracionales, la oración del corazón la simplifica, volviéndola a su objetivo primordial: el encuentro con Jesús, el Amado.
El libro no tiene grandes pretensiones literarias, sino que quiere ser una ventana que te ayude a asomarte a un método, cuya intención fundamental es abrirte al mundo de la oraación continua o, dicho de otro modo, a la unidad íntima con Dios.
Mucho hemos de aprender de los ritos orientales, que se esforzaron por procurar estos métodos, hechos para todos los hombres, los cultos y los incultos, los iniciados o los no iniciados. Creo que una de las cosas fundamentales puede ser la de devolver a Dios el puesto principal que debe ocupar en la vida de quien se considere buscador del mismo. No uno periférico, a modo de apósito, sino el eje en el que gira toda nuestra vida.
Os animo a que lo leais, es fácil de encontrar, de todas formas, os ofrezco un vínculo en el que podéis descargarlo.
http://www.sapiens.ya.com/webdiosteama/2005/EL%20PEREGRINO%20RUSO.pdf

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