martes, 23 de febrero de 2010

Viaje a Roma

Ha sido una experiencia realmente gratificante. La recomiendo a todos.
Hay quien dice que "Roma veduta, fede perduta". Pero creo que no es así. La ciudad de Roam es un museo, un festín para los sentidos. El arte y la cultura son la entraña de la ciudad. La experiencia religiosa de ir a las fuentes de la fe, a las raíces, ayuda a situarte de manera distinta.
Allí percibes la universalidad de la fe, la riqueza interétnica que aporta hoy al mundo, las diferentes formas de percibir y vivir el mensaje de Jesús, lo que ha sido en la historia y lo que hoy no es. En fin que supone una riqueza dificil de expresar.
Roma engancha, me dijo mi amigo claretiano Juan Carlos Martos, que nos dió una esplendida acogida en allí. Y es verdad. Pienso volver, porque creo que me queda casi todo por ver, y mucho por comprender.
La convivencia con los chavales del Instituto ha sido, también, preciosa.
Un regalo, la verdad. Todo un regalo.

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