miércoles, 13 de junio de 2007


Cumplo 46



Llego a la cita con algunos rotos, los propios de la vida, que duelen cuando el cambio del tiempo, como ahora. Por ellos se me ha ido quebrando un poco la espernaza. También con algún que otro descosido, estos los pongo yo. Fruto de tensar demasiado, se me fueron las junturas en esfuerzos que resultaron inútiles, que no hicieron más que embarrar.


Pero lo realmente cierto es que, aún no he estrenado algunas ilusiones, y mantengo intacta la fuerza y las ganas de disfrutar de los de los dones que he recibido. Para colmo, me encuentro rodeado de aquellos a los que quiero, que no son pocos, aunque bien cierto es que podrían ser más. No siento arruinada mi historia, y no queire decir que no me equivocara. Lo hice, y mucho. A veces con una ingenuidad propia de quien se estrena. Otras con la torpeza de no meditar demasiado. Las más, fruto de mi carga de pecado. Pero en ella se encendieron estrellas y luminarias. Sentí la voz de Quien sabía que me amaba, el calor de la compañía, el sabor del reto, el acierto de las intuiciones, la caricia de mis hijos, la comprensión de mi esposa, la cercanía de mis amigos. Sobre todo, el regalo de de saber que hay Quien ha pensado en mi para un encuentro.


Cumplo 46, sí. Con todo el ímpetu de lo que me queda por delante, con toda la sabiduría que he sabido acumular. No es mérito el haber llegado, quizás sí algo el cómo. Me han aupado, muchas veces, desde mis tristezas y errores, desde mis llagas. Alguna vez desde la vida puesta en riesgo. Y me asombra mirar atrás para saberme castillos de naipes, nudo de relaciones, y que soy porque los otros me han hecho que fuera. Llegar a los cuarenta y seis para saber que no me pertenezco es un logro, un éxito de cariños. Soy de los míos, de los que me miran con la esperanza de verme reír y compartir, de los que esperan mis llamadas, mis reclamos, mis caricias. De los que conocen mis enfados, mis horas bajas, mis caras largas y mis silencios.


Arribo a este puerto, un número, porque me hicieron con cariño, y me sostienen con cariño. Pero, y esto me da viento para soplar las velas, porque soy un proyecto compartido.


Gracias a todos los que hacéis posible que sea.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

un montón de felicidades, gracias por tu cercanía, dedicación y vida. Seguiremos aguantando un año más tus "lamentos" y compartiremos muchas cosas que tienes y que esperemos que te traiga la vida.
Te deseo lo mejor para que sigas siendo causa de bendición de Dios para los que te rodean y te queremos.
Caminaremos juntos a Dios otro año, si Dios quiere, claro.
Un besote de Jesusa

Juan Diego dijo...

Muchas felicidades y que cumplas muchos más.

Rafael B. dijo...

Jeje, felicidades por supuesto, de parte del "manipulador" del blog. (Lo he vuelto a retocar, disculpa).