viernes, 15 de junio de 2007

Reflexiones acerca de la Comunidad

Compartir cada uno de los acontecimientos que nos van sucediendo; poner codo con codo el resultado del trabajo, y el trabajo mismo; aceptar los problemas como propios, y las alegrías como parte de mi historia; ser capaces de organizar juntos, de rezar juntos, de soñar juntos; compartir el dinero y la pobreza; cuidar de cada uno como si fuera mi hermano, y dejar que me cuiden como un menesteroso; saber asumir los errores ajenos, escuchar y perdonar; participar de la mesa de la Palabra, de la Eucaristía y de la Comunión, con todos los que siguen a Jesús, en un proyecto concreto y definido; escrutar el plan de Dios en un carisma concreto; discernir cómo responder juntos a este aquí y este ahora en el Pal de Salvación de Dios...y un largo etcétera.
La Vida Común, hoy, entre los religiosos o entre los seglares, debe volverse significativa, para que todos puedan leer en ella el intento de seguir a un mismo Señor.
Nos encontramos en un tiempo de regalo, cualquiera lo es, en el que cada gesto va a ser leído e interpretado. Grave responsabilidad, sí. Pero también la oportunidad que se nos brinda de estar en una línea constante de crecimiento hacia la perfección, hacia la santidad, debe recibirse como el crisol del que se nos habla tantas veces. A los cristianos europeos tal vez no se nos pida la vida, pero habremos de ir dejándola, como un martitio continuado y extenuante, en todos los lugares a los que se nos envía a anunciar el Reinado de Dios.

1 comentario:

Juan Diego dijo...

Hermosa foto y mejor realidad la que expresa. Es cierto que la vida común está transformándose, ofreciéndose de modos diversos en esta tierra, y creo que la clave está en redescubrir juntos, sin excluirnos unos a otros, los matices que tiene la palabra "consagración".
Me alegra que nombres a los religiosos pues creo que sentirnos herederos agradecidos de quienes han mantenido viva la llama de la radicalidad comunitaria, es el paso necesario para hacer creibe la alternativa que ofrecemos a la gente de hoy.