martes, 11 de marzo de 2008

Gelaise

Estuvo en casa con toda la fuerza de su voz y su testimonio.
Es del Congo. Y nos trajo su experiencia y sus canciones. Con una mezcla de su lengua nativa -el kucongo-, de ritmos africanos, de francés de academia, de inglés de calle, de guitarra y de una enorme y profunda fe.
Disfrutamos, sí. Porque nos contó lo que había sido su aventura para llegar a España. Un viaje lleno de peligros, de incertidumbre, de miedos, de confianza...Un año entero escondido en la selva, huyendo de la persecución de los señores de la guerra; el desierto como experiencia de fe, pero no el desierto artificial o simbólico, sino el real; y por último el estrecho, en una patera. Decía que nadie sabe lo que significa ponerse frente al mar y decidir montarse en una barca para intentar llegar al otro lado, sobre todo cuando no sabes nadar. Lo que te agarra es el miedo. Y entonces nos dijo: si no tienes fe en que Dios está contigo, a tu lado, no te metes en el mar. Dios no es una cosa teórica, sino una Realidad del pobre que huye, y que siente a su lado.
No sé dónde está ahora. Pero mis hermanos africanos tienen un rostro, el de Gelaise. Cuando me sorprendan las noticias viendo, ateridos de frío, llegar a nuestras costas, esas personas serán alguien conocido: tendrán una cara y una historia que resonará en mí. Me recordaran al alguien, como en aquel capítulo del Principito de Exupery.
Tenemos que arreglar este mundo, porque, de otra forma, se nos caerá encima de pura agonía.

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