martes, 22 de septiembre de 2009

Con todo respeto

Este Verano, casi al final, estaba de paseo por la feria de Aracena. Me encontraba en la zona de los "cacharritos". Es justo ese lugar al que deseas llegar cuando eres pequeño, y del que quieres salir inmediatamente cuando eres grande.Para mí el ruido es insoportable. No entiendo por qué razón compiten en ensordecernos, impidiendo que se escuche una música, aunque ésta sea un bodrio..En fín, a lo que iba. Estaba con mis hijos, a ver en qué artilugio querían elevar sus constantes normales de adrenalina, cuando se me acercó un amigo. Lo conozco desde hace tiempo.Es un neoconverso del Islam. Siempre lo reconocía como respetuoso.Al menos conmigo.Pero había empezado ese día el Ramadán y venía eufórico.
"¡Vaya la inversión que os han hecho en Aracena, y en Sevilla!" me espetó. Lo miré perplejo porque no sabía a qué se refería. Creo que se dió cuenta y me lo aclaró: "La Iglesia, sí. La que se ha restaurado en tu pueblo, y el impediemnto que están poniendo en Sevilla para la construcción de la nueva Mezquita". No pongo los exabruptos que dedicó a ambos alcaldes, pero quiso indicarme que España es un país aconfesional y que "eso no se debía permitir".

Bueno, el sitio no era para entrar a discutir sobre temas políticos o teológicos, y a mí me dejó el regusto de una yihad de bajo nivel. No le dije nada importante al respecto, sin embargo le he dado vueltas al asunto. Y se me ocurre que hay muchas ocasiones en las que he escuchado esa recurrente idea de la aconfesionalidad del Estado Español. Creo que la gente no se ha leído la Cosntitución Española, porque ahí se hablan diversas cosas:

"Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y con las demás confesiones", Constitución española de 1978, art. 16.3.

Esta mención expresa no es baladí. Hay un reconocimiento histórico y cultural de la influencia del pensamiento cristiano y católico en la sociedad. Sin embargo habla también de las otras confesiones. Muchas de ellas, que protestan de la influencia de la Iglesia Católica, se benefician de los mismos beneficios que ella: tanto de la Constitución como de la Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa.Tanto en materia de culto, organización o privilegios en todos los ámbitos estatales.
No deja de sorprenderme que algunas de estas religiones acusan a la católica de beneficiarse de normas del Estado Español, y me pregunto si acaso no es porque ellas desean lo mismo, pero ni su número de fieles, ni su influencia, ni su deseo de continuar en la misma forma pacífica de estructuración del estado aconfesional se lo permiten.Me pregunto si el Islam, por ejemplo no querría mejor un estado confesional islámico español, o si existe esa posibilidad en los países musulmanes. Me pregunto si no hay una especie de inquina histórica que no está debidamente saneada. Hoy las cosas no son como en el pasado, aunque sea un poco inmediato. Ya han cambiado y el marco de convivencia ciudadana no debe olvidar la sensibilidad, la tendencia arraigada en las formas, tradiciones y pensamiento de sus ciudadanos cuando a profesión religiosa se refiere.
El respeto a lo que la mayoría intuye como bueno es necesario para poder vivir en armonía. Es una verdad de perogrullo, pero los neoconversos, creyentes o ateos, son un morlaco sin embridar, que pueden querer imponer sus creencias a todo aquel que no confiese sus asertos.
Todo esto dicho, naturalmenbte con todo respeto.

1 comentario:

Rafael B. dijo...

Bueno, tú sabes. Con respecto a las formas y el respeto de muestran algunos que insultan en nombre de la tolerancia, siempre me acuerdo de la canción de Nacha Guevara que decía:
"Hay gente que no ama a sus semejantes y yo... odio a la gente que hace eso".
Un saludo.