No me entiendan mal. No es que yo ande robando por ahí, a la naturaleza propia de las cosas, su intimidad más profunda. Ni que ande matando ilusiones. Tampoco, ¡Dios me libre!, encerrando en una jaula infecta lo que sustenta las más de las veces la reconciliación, los nuevos encuentros, o los afectos más honestos.
Es que resulta que ando siempre con un hambre interna que me hiere las entrañas. A veces no me deja dormir, o me suspende el sueño momentáneamente y me desvela en plena noche, para imaginar las mil formas posibles de cazar uno.
No creo que sea un psicópata, la verdad. Me enseñaron, cuando no tenía capacidad para asimilar conscientemente el mundo, que la seguridad y mi propia identidad, pendían justamente del momento en que me tomaban, me acunaban y me abrazaban. Desde ese momento, y desde ese reconfortante estado, creo que me sometí para siempre a la caza, búsqueda y captura de las entrañas abiertas de los otros en los abrazos.
Cazar significa tener abiertos todos los sentidos para saber en qué instante aparecerá lo que buscas; leer en las cosas lo que saben decirnos pero no comprendemos de forma inmediata; esperar al acecho, con la paciencia de la lógica que se sustenta en la experiencia; prever los movimientos para que nos coja alertas…
Abrazar significa muchas cosas. Créanme que nunca he dejado de aprender de estos gestos. La amplia gama se multiplica porque no es lo que cada uno hace, sino lo que se centuplica, porque son dos los que asumen el riesgo de ofrecerse en un gesto. Pones tú, pone el otro, y además se produce la magia de otra cosa, que no es lo tuyo, ni lo mío.
Conocí a mucha gente que despreció el abrazo. Lo minimizó, lo ridiculizó, lo obvió. Gente que se negaba a decir lo que quería, a palpar la evidencia de la necesidad que tenemos de los otros, de ese otro que se acerca.
Hay gente que siempre es receptora de abrazos, pero nunca los da. Yo creo que son un poquito ladrones, porque saben que siempre están por ahí, colgados de cualquier persona de bien, y se niegan a trasladarse de sus agónicas posiciones…no se saben, en definitiva.
Hay gente con unos brazos cálidos como una atardecida entre castaños, como el olor de la primera lluvia. Hay quien fructifica entre ellos, se nota porque producen una sombra alrededor de seguridad. Hay gente que reconcilia con los abrazos, que sale al encuentro con los abrazos, que habla con los abrazos, que disculpa y perdona con los abrazos, que suplica con los abrazos. Hay quien tiene necesidad de ellos, buscan un refugio en la refriega de la vida…yo los entiendo. Se saben vulnerables porque las inclemencias de la vida, a veces, se convierten en un bosque amenazante.
El abrazo verdadero se distingue del falso en la intensidad del donante y en la percepción del receptor. Aunque hay quien sabe engañar, no crean. Pero a un buen cazador no se le entretiene con piezas menores. Yo sé reconocerlos.
Sinceramente creo que es importante saberse un buen cazador, y no alguien que esquilma la intensidad de lo que se da naturalmente. No se deben matar abrazos para conseguir un estúpido premio que me cuelgue en la pechera, diciendo que soy el más querido, o el más apreciado. Esos usan malas artes, y terminan abandonando las buenas piezas, porque están más interesados en ser admirados, que en ser queridos.
Un buen abrazo se espera con tensión, se ejecuta con ternura y se disuelve como lo hacen las aguas del primer riego. Y perdura siempre, es un olor persistente que impregna los momentos.
Un buen abrazo se parte en millones, porque es una explosión que está palpitando, deseando expandirse. Un abrazo dice más que hace, hace más que muchas palabras puestas en fila, perfila mejor los rostros, afina las miradas, se convierte en un gran disculpador y hace que dialoguen las almas de los afectados.
Y si respiras profundo en el abrazo, te sumerges para siempre en la dulzura de un encuentro. Si aprietas bien fuerte, pero si hacer daño, ya no sueltas más los lazos que has creado. Si cierras los ojos durante el abrazo, se produce la magia de ver siempre al abrazado. Si el abrazo es pleno, ya no se disuelve. Si se acompaña de un beso, advierte necesidades.
Probablemente habrá mil tratados sobre abrazos.
Yo los cazo. Y, créanme si les digo que siempre aprendo de ellos. Y se disfruta mucho más.
martes, 28 de febrero de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
religión, ciencia y filosofía
Me permito la licencia de pegar una dirección del blog de Pikaza. Siempre me ha apasionado la controversia que suscita el encuentro entre la religión y los otros ámbitos del saber que son la ciencia y la filosofía.
Su análisis, siempre lúcido y pedagógico es un buen bocado para la inteligencia.
Ahí os dejo un artículo, un poco largo, pero diáfano, y a continuación el link de la continuación en su blog.
".../...Presentaré el tema evocando en primer lugar dos “reducciones” de la experiencia, una científica, otra filosófica, para exponer después algunas notas y "aperturas" de la experiencia humana, en el plano de la ciencia, de la filosofía y de la religión. Culminaré el tema mañana, evocando las diversas notas de la experiencia ampliada de la vida humana.
--Experiencia reducida.
Comte y Hegel Se suele decir que la religión ilusiona la conciencia (sacándola de su realidad y llevándola hacia mundos imaginarios) y reduce al ser humano, impidiéndole vivir en libertad. Ambas acusaciones van unidas. Reduce cuando niega: bloquea la experiencia y prohíbe a los humanos su propia autonomía. Ilusiona al arrancarles de sí mismos, llevándoles a un campo baldío de plenitud imaginaria. El Dios de la religión sería, pues, poder de engaño. Para situar el tema y responder a la acusación anterior, empezaré tratando de la reducción de la experiencia; para superar un tipo de ilusión, he querido escribir este libro. Llamo reducción experiencial a una manera de interpretar la realidad que acaba mutilando alguno de sus rasgos importantes. Se produce donde se absolutizan unas formas de experiencia, recortando o destruyendo los restantes: la ciencia positivista que quiere volverse absoluta (el empirismo, Comte) y la razón idealista que sólo valora su propio pensamiento (Hegel).
-- Reducción científica. Comte aplica a la historia un esquema ternario: el humano empieza conociendo la realidad por el mito religioso, sigue concibiéndola de forma racional (filosofía), para terminar descubriendo su verdad por la ciencia. Religión y filosofía fueron otrora necesarias, como etapas provisionales del despliegue humano; pero su tiempo ha terminado y ahora sólo existe una forma de experiencia valiosa: las ciencias positivas. Absolutizando esa visión diacrónica, Comte ha declarado que sólo es normativa la experiencia científica; todo debe reducirse a ella.
-- Reducción filosófica. Hegel, de una forma también totalizante, absolutiza el proceso racional del pensamiento teórico, desplegado en forma dialéctica: la ciencia moderna, lo mismo que el antiguo mito religioso, queda asumida y explicada por la idea. A su juicio, sólo es normativo aquel conocimiento en que el sujeto racional retorna sobre sí, para descubrir su propia verdad hecha de pensamiento. La ciencia tiene gran valor, pero ha de entenderse a partir de la filosofía; también las religiones ocupan un momento importante en la historia humana, pero su verdad más honda ha de interpretarse a partir del pensamiento racional. Comte y Hegel reflejan una tendencia muy común al siglo XIX: quieren convertir la ciencia o pensamiento racional en la verdad y norma de toda experiencia humana. Cada uno a su manera, reducen la experiencia de una forma exclusivista. Para Comte el camino de la historia culmina en la ciencia; para Hegel en su propio pensamiento. Ciertamente, he querido valorar ciencia y razón (filosofía), pero debo acoger la experiencia en toda su amplitud y por eso rechazo toda reducción partidista: ni el desarrollo de la ciencia ni la dialéctica de la razón forman el todo decisivo de lo humano: hombre y mujer son más de lo que hacen (ciencia) o piensan (razón). Por encima de su hacer y su pensar se eleva el ser humano .
A. Comte (1798-1857). Ciencia, una experiencia reducida
Comte ha esquematizado la visión progresiva o diacrónica de la historia en tres tiempos (mito, filosofía, ciencia), presentando el último como saber por excelencia. Por unir ciencia y desarrollo de la historia en un esquema muy simple, Comte ha sido uno de los pensadores más significativos de la edad contemporánea. En su visión convergen el empirismo científico (que absolutiza el conocimiento positivo), el empirismo humanista (la ciencia como salvación para los humanos) y la confianza en la historia (la plenitud mesiánica llega por la ciencia). La sociedad, igual que cada humano, debe recorrer tres estadios para alcanzar la madurez:
-- Infancia, tiempo religioso. Los movimientos y procesos del mundo parecen resultado de poderes sobrenaturales. Para explicar el sentido de la realidad, el humano atribuye un alma a cada cosa, divinizando así principios de la realidad externa o de su propia acción humana (politeísmo, fetichismo, magia); queda en manos de esos dioses o poderes, interpretando su vida y el mundo como jardín de aventuras mágicas, sagradas.
-- Juventud, tiempo de filosofía. Los humanos unifican diversos poderes, dioses y/o almas en un sólo Dios supremo, de tipo racional (Tao, Brahman, Nirvana, Elohim), llegando al convencimiento de que la realidad está regida por principios y/o poderes captables por el pensamiento. Así vinculan filosofía y teología y suponen que el humano puede resolver todas las cosas por su mente, que es mente de Dios (vinculada a lo divino).
-- Madurez, tiempo de ciencia. El humano alcanza y despliega el contenido positivo de las cosas y las pone a su servicio por la técnica, mostrando así la esterilidad de la religión antigua (politeísmo, magia) y de la filosofía moderna (racionalismo). Superando la magia de la infancia y la mentira racional de la metafísica, el humano ha logrado estudiar y comprender el sentido exacto de las cosas. Pasó lo provisorio (teología), se superó lo transitorio (metafísica), ha surgido una experiencia que dura para siempre (las ciencias positivas). Este esquema, claro por su engañosa sencillez, ha sido utilizado por millones de personas que absolutizan así una forma diacrónica y exclusivista de comprender la realidad: toman la ciencia como meta y panacea del saber y añaden que los otros modos de conocimiento fueron aproximaciones; han cumplido su papel, han acabado. La conexión teológica aparece como juego infantil, resto de folclore de museo. El pensamiento filosófico se vuelve puro ensueño de juventud. Alcanzado su madurez, el humano sólo tiene una forma de experiencia: la científica. Comte ha destacado el desarrollo positivo de la razón. Con ingenuidad que hoy nos parece piadosa, ha pretendido crear una religión de la humanidad, centrada en el dios nuevo de la Ciencia, entendida como realidad absoluta. Con él han sido muchos los que, en lugar del viejo Dios de las religiones y filosofías, sacralizan los poderes de la ciencia. Comte les ofrece un esquema sencillo: el proceso ascendente del humano que sale de su infancia y madura al ritmo de sus nuevas capacidades de experimentación, tomando a la ciencia como poder mesiánico de transformación de la realidad, con la esperanza de que surja ya el verdadero ser humano, liberado de ilusiones religiosas y engaños racionales, capaz de resolver por ciencia todos los problemas. Pues bien, aquello que Comte llamaba ventaja puede ser en el fondo un engaño. Al sacralizar la ciencia, al interpretar la totalidad del conocimiento en clave positivista, él ha cerrado otros caminos, ha reducido la anchura del humano. Hemos dicho, al final del apartado anterior, que el humano experimenta para vivir y entender, para producir y gozar, para transcender. Comte lo ha olvidado y piensa que sólo experimentamos para un tipo de conocimiento y praxis, identificando así experiencia con experimentación controlable y dejando a un lado otros aspectos importantes de la vida, en un plano estético, amoroso y religioso. En contra de él, establecemos:
-- Los tres modos de conocimiento (religión, filosofía, ciencia) constituyen formas de experiencia valiosa, cada uno en su nivel. Por eso, al lado de la diacronía relativa (paso de la magia, a través de la filosofía, a la ciencia), y hablamos de una sincronía permanente: los tres modos de experiencia son irreductibles y complementarios. El ser humano es, al mismo tiempo, animal de praxis (ciencia), de racionalidad (filosofía) y de misterio (religión, arte, poesía).
-- No hay un conocimiento normativo que se pueda o deba imponer sobre los demás, sino diversos niveles o momentos de experiencia que resaltan facetas del encuentro del humano con el mundo y consigo mismo. Cada tipo de acercamiento tiene valor a su nivel y debe justificarse por sí mismo, ofreciendo su luz (sus preguntas y respuestas) a los otros, pero ninguno puede convertirse en dictador, imponiendo su visión o sus principios sobre los restantes. El humano habita, según eso, a niveles diferentes, como un ser que no puede cerrarse en ninguno de ellos.
G. W. Hegel (1770-1831). Filosofía, otra experiencia reducida
Frente al empirismo de la ciencia (Comte), Hegel supone que la novedad del ser humano está en que piensa o, mejor, en que se piensa. Por eso la plenitud del ser/saber ha de ligarse al pensamiento entero, a la razón que engloba y da sentido a los restantes elementos del humano. Así defiende una especie de mesianismo de la razón pensante, que es capaz de volver sobre sí misma, descubriendo y realizando su sentido: para ello es necesario que el humano supere la fantasía mítica donde estaba perdido (religiones antiguas), sin encerrarse las ciencias positivas (parciales), que deben integrarse en una visión de conjunto de la vida racional, de la filosofía. Comte sacralizaba la meta de la ciencia: los momentos anteriores del proceso (religión, filosofía) debían superarse, haciendo así que el humano pueda convertirse en animal de ciencia. Más que una razón entendida como meta, Hegel acentúa el proceso, concebido como despliegue racional donde la mente encuentra al fin (en sí misma) aquello que se hallaba germinante en el principio de las religiones. La experiencia verdadera es para Hegel la totalidad del pensamiento; sabe quien conoce el todo, conociéndose a sí mismo como parte (momento y meta) de un conjunto donde vienen a integrarse la vieja religión simbólica y la nueva técnica científica.
-- El principio es la razón, entendida como ser divino (divinidad total) que busca su sentido conociéndose a sí misma a través de su (la) historia. Por eso la grandeza y plenitud del ser humano es su saber, la experiencia transcendental o conocimiento pleno, realizado en el despliegue de la realidad (idea) como historia.
-- El fin es la razón. Superando sus objetivaciones (formas parciales, concreciones limitadas) y buscando su transparencia, la razón vuelve a sí misma, completando de esa forma su despliegue, superando sus contradicciones e identificándose perfectamente consigo misma, en una culminación mesiánica de la historia. Principio y fin de la razón humana han de entenderse, según eso, desde el centro del mismo proceso racional. Según eso, los humanos sólo tenemos una forma de experiencia verdadera: el conocimiento racional. Ésta es nuestra pasión, nuestra más honda tarea, el destino radical de la vida: conocernos. Estamos inmersos en un gran proceso cognoscitivo, somos momentos o partes de un dios (una razón) que se sabe alejada de sí misma y se busca. Por eso, la experiencia plena, la verdad iluminadora, irrumpe donde, rompiendo las mallas de división, que nos alejan de nuestra raíz, nos conocemos y encontramos en transparencia racional. Las religiones lo sabían, pero sólo de un modo infantil, entre sombras, cuando buscaban la culminación de lo humano. Ellas culminan y cesan cuando llega la razón completa, la verdad perfecta. Por sí mismas, las ciencias sólo saben cosas exteriores, muy pequeñas, momentos de un camino o proceso más extenso y pleno de experiencia (la razón completa). Lógicamente, Hegel busca la experiencia racional, la expresión perfecta de una mente que logra conocerse a sí misma, descubriendo en su razón la verdad de todas las cosas. De esa forma construye (desarrolla y goza) una experiencia prometéica: logra el fuego del cielo y lo toma en sus manos, se vincula al todo y lo goza, gozándose a sí mismo, en matrimonio especulativo con el ser completo. De esa forma, Hegel presenta la razón como dictadora, pues quiere la verdad total que quiere introducirlo todo dentro de su idea, resolverlo en su propio pensamiento. Eso le impide aceptar la alteridad y extrañeza de las cosas, que están ahí como distintas, que no pueden reducirse nunca a mi propio pensamiento. Eso le impide comprender la identidad del Dios de las grandes religiones, a las que concibe como expresiones imperfectas de la racionalidad universal del pensamiento filosófico. A mi juicio, Hegel no ha sabido respetar la autonomía del mundo frente a la razón, ni la diferencia del Dios de las religiones, ni el enigma del humano, que sigue angustiado y no logra entenderse a sí mismo ni resolver su problema a través de puros pensamientos. Por eso, contra Hegel, concluimos así nuestro argumento:
-- La experiencia no se puede reducir a pensamiento. Existe, sin duda, una experiencia racional; más aún, la razón ofrece una visión de conjunto de las cosas, pero ellas no se reducen ni definen por el razonamiento. Hay en la experiencia humana (religiosa y profana) contenidos y caminos que desbordan el esquema hegeliano.
-- No hay una experiencia normativa: no podemos sacralizar la ciencia de Comte (incluyendo en ella los restantes tipos de saber y praxis), ni encerrarnos en la dialéctica racional de Hegel. Hemos de ser más modestos (menos dogmáticos) y más audaces (buscando las diversas formas de experiencia).
Ciencia, religión, filosofía.
Frente a Comte y su empirismo consecuente, afirmamos la existencia otros planos de verdad y sentido. Frente a Hegel y su panlogismo racional decimos que el humano (la idea en el humano) es más que etapa y meta de su propio pensamiento. Ciertamente, existe un tipo de proceso diacrónico o historia experiencial que ha llevado a los sistemas científicos (Comte) y al orden racional de las ideas (Hegel). Pero, al mismo tiempo, el ser humano sigue siendo un animal de experiencias múltiples, viviente irreductible:
-- Más allá de la razón instrumental (ciencia), se abre un campo grande de verdad y sentido humano, vinculado al deseo y al dolor, a la angustia y a la esperanza. La razón instrumental opera con esquemas de causa efecto y tiende a verlo todo como medio para unos fines, convirtiendo al humano en momento de un proceso de producción. Esa razón es poderosa, pero no puede absolutizarse.
-- Tampoco podemos cerrarnos en una razón de tipo hegeliano, como si todo pudiera resolverse por una dialéctica mental de tipo conflictivo. Más allá de esa dialéctica existe mucho espacio de sentido y vida para el ser humano: la experiencia irreductible de lo infinito, la propia conciencia, el amor y la amistad, la comunicación interhumana... El ser humano es más que un condenado al que cierran entre dos prisiones (ciencia objetiva de Comte, auto-pensamiento de Hegel); es más de lo que hace, más de lo que piensa. Por eso, la experiencia científica no puede convertirse en exclusiva: hay fuera de ella más usos y caminos de la mente y de la vida humana. Tampoco la experiencia racional es absoluta: hay un pensamiento y experiencia no racionalista, en plano de acción, comprensión y encuentro humano . El dilema no es entre ciencia y filosofía o entre ciencia y religión, sino entre aquellos que se vuelven dictadores, absolutizando un tipo de ciencia, filosofía o religión, sin dejar lugar para otros tipos de saber, y aquellos que cultivan su parcela de experiencia, sin querer imponer su forma de razón sobre los otros. Entre estos últimos queremos situarnos, destacando la pluralidad del ser y del saber humano:
-- La experiencia científica destaca la exactitud; no busca el qué sino el cómo; más que comprender quiere manejar y por eso tiende al conocimiento verificable y operativo. Verificable es, en sentido general, lo que puede controlarse. Operativo es lo que se traduce en la técnica. Ha sido tanto y tan valioso lo alcanzado últimamente por la ciencia que su conocimiento experiencial ha tendido a convertirse en paradigma exclusivo, como indicaba Comte. La ciencia quiere actuar y nadie puede negarle el derecho de hacerlo.
-- La experiencia racional penetra de forma interpretativa en el conjunto de la realidad, poniendo de relieve la capacidad unificadora del ser humano que busca el conocimiento de las cosas en conjunto. Este tipo de experiencia vale por sí misma (no necesita permiso de la ciencia). Ella se justifica por su propia amplitud, porque sitúa al humano, como realidad pensante, dentro de una totalidad de sentido racional, dentro de un mundo cuya ley más honda (lo Tao, lo Brahman, lo divino, el ser) se realiza en la misma búsqueda humana. La filosofía quiere comprender, como indica su nombre (amor a la sabiduría) y no podemos negarle el derecho de hacerlo.
-- La experiencia religiosa desborda el hacer y comprender, aunque no los niega. Nos sitúa en el límite, en aquel último confín donde haciendo nos hacen y comprendiendo nos comprenden. Lo importante en ella no es ya lo divino (Tao o Brahman, ser o razón) como algo que nosotros los humanos pudiéramos comprender y manejar, poniéndolo al servicio de nuestro discurso de totalidad, sino el Dios vivo: la revelación de aquel que siendo nos hace ser y haciéndonos nos salva. Esta experiencia es radicalmente personal y simbólica: personal porque implica a la persona; simbólica porque abre ante (para) ella unos niveles de sentido y realización que desbordan el plano del hacer y del saber humano. Entendida así, la religión no es una comprensión del mundo (una demostración racional), sino vivencia de transcendimiento creador, diálogo en el misterio, más allá de eso que suele llamarse el ámbito de juicio . Estas formas de experiencia son paradójicamente irreductibles, hallándose vinculadas al menos en nuestro conocimiento. No podemos negar una partiendo de las otras. Por eso debemos oponernos al reduccionismo de la ciencia que pretende imponer universalmente su ley, declarando como irracional (inexistente) lo no formalizable; igualmente rechazamos el reduccionismo de una filosofía que se hace árbitro de todos los saberes. La religión debe aceptar los valores de la ciencia y la filosofía, pues ella se sitúa en un nivel de experiencia fundante donde se vinculan, sin ser negados, en ámbito supra-científico y supra-racional, los valores de la ciencia y la filosofía. Esta vinculación de los diversos planos de lo humano en una perspectiva religiosa es más postulada que probada, más entrevista que explicada. El humano es un viviente que transciende todo encasillamiento; cerrarle en un aspecto es destruirle. La religión aparece así como garantía de la libertad y apertura fuerte, sorprendente, irreductible, de lo humano. Estamos en situación privilegiada. Allí donde hace unos decenios, a partir del positivismo lógico, se identificaba experiencia con verificación positiva se dice hoy (Popper, Kuhn, Lakatos, Toulmin) que la misma ciencia incluye una teoría, es decir, un tipo de interpretación de la realidad. Eso significa que no existe ciencia pura sin teoría o interpretación de la realidad. La ciencia no puede cerrarse en sí misma, como si fuera el único tipo de conocimiento posible para el ser humano. Tampoco la razón puede tomarse ya como absoluto. La ruptura del racionalismo anterior y la búsqueda de modelos complementarios (último Wittgenstein, algunos postmodernos) nos sitúa en un lugar privilegiado, no para imponer una postura, sino para dialogar entre los varios modos de conocimiento. En ese aspecto nos parece privilegiada la visión de los racionalismos comunicativos, en la línea de J. Habermas o K. O. Apel.
El clima intelectual de nuestro tiempo está caracterizado por el entrecruzamiento de ámbitos experienciales. Por su aureola de exactitud y el prestigio de sus resultados técnico cuantificables, con la promesa utópica de solución de todos los problemas, algunos como Comte han querido convertir la experiencia científica en exclusiva: la razón ha perdido su prestigio, las religiones parecen objeto de curiosidad o folklore. Aceptando el valor de la ciencia, algunos hombres de iglesia (del poder religioso) han pretendido mantener e imponer la religión por fuerza, rechazando la razón y tendiendo un puente ente la pura ciencia (conocimiento objetivo) y los dogmas revelados (como signo de la voluntad transcendente de Dios). Este último pacto entre pura ciencia y pura religión nos parece irracional y peligroso, proclive a los fundamentalismos. Para evitarlo, es necesario que la religión siga siendo respetuosa y la ciencia, abierta. Por otro lado, junto a ciencia y religión, debemos valorar la función del pensamiento, recordando que no hay ciencia sin teoría (sin visión del mundo) ni religión sin razonamiento, sin esfuerzo por comprender la realidad. No estoy defendiendo la razón al modo griego o medieval. No me apoyo ni siquiera en la filosofía de Occidente, por más importante que pueda considerarla. Tomo aquí las palabras razón y/o filosofía en su sentido más extenso: como esfuerzo por comprender la realidad. En ese plano de filosofía o comprensión de las religiones quiero situarme, no para negar su valor y diferencia, sino para destacarlo mejor. Comprender la religión no significa reducirla a la razón, ni demostrar o negar su sentido, sino respetarlo y describirlo, en la línea de la fenomenología, para así comprenderlo, procurando que la misma realidad se exprese y haciendo así posible que otros la comprendan. Por su misma función mediadora, la filosofía (que es racional, pero no racionalista al modo hegeliano) se esfuerza por hacer posible el diálogo entre ciencia y religión, sin imposiciones mutuas, sin irracionalismo. Asumiendo el largo diálogo mantenido en los últimos decenios entre marxistas y cristianos, científicos y creyente, podemos ofrecer este esquema: -- Independencia fáctica. Ciencia y religión constituyen modos diferentes de acceso del humano hacia las cosas. La ciencia es absoluta dentro de su campo, pero no puede demostrar ni rechazar el hecho religioso. Estrictamente hablando, ella no piensa en la verdad final (vida y muerte, salvación y condena), no plantea preguntas sobre la totalidad de la historia o sobre el conocimiento radical del ser humano que pregunta por los temas del principio y fin de lo humano. Tampoco la religión resuelve los problemas de la ciencia; pero está obligada a dialogar con ella cuando quiere tratar de los problemas de la vida humana. Por eso existe una filosofía de la religión.
-- Iluminación mutua. Siendo fácticamente distintas y estando cada una obligada a iluminar su propio campo, ciencia y religión deben alumbrarse mutuamente. Sería imposible que fuera de otro modo, pues el sujeto que realiza ambas experiencias es el mismo. Por eso resulta lógico que el creyente ofrezca al científico sus experiencias e interrogantes superiores, y que el científico haga lo mismo con el humano religioso. Ambos deben encontrarse y dialogar dentro de eso que llamamos la mediación racional, una filosofía que no se identifica con aquello que pensaron Comte y Hegel. Sin ese espacio común de búsqueda de sentido, religión y ciencia tienden a volverse irracionales, cayendo ambas en un tipo de reduccionismo fundamentalista.
-- Unidad tendencial. Ciertamente existen caminos diferentes entre ciencia y religión. Utilizando imágenes del viejo símbolo del paraíso, podemos afirmar que el humano está enfrentado ante dos árboles: uno de la ciencia, otro del sentido de la vida y de la muerte (cf. Gén 2, 9). Las ramas se extienden diferentes y distintas por los cielos, de tal forma que resulta imposible unificarlas. Pero la unión que parece inviable en superficie puede y debe lograrse en un nivel más hondo. En la hondura de lo humano, ciencia y religión se encuentran vinculadas. Desde ese fondo de unidad quiero trazar de nuevo las notas de la experiencia humana. Admito el valor de la ciencia, pero no la hago absoluta, como quiso Comte. También acepto la filosofía como ejercicio de racionalidad, pero no la entiendo como expresión de saber total, en contra de Hegel. Ciertamente, el humano es conciencia de sí, pero su vida es más que auto-conciencia, es experiencia de desbordamiento que puede expresarse y se ha expresado en dimensión religiosa. Incluso allí donde la razón queda transcendida (en el plano religioso) ella puede y debe razonar sobre el hecho religioso. Eso es lo que he querido mostrar y seguiré mostrando en las reflexiones posteriores. Ahora, retomando este discurso sobre los modos de experiencia, vuelvo a presentar las notas de la experiencia .
Una bibliografía: Álvarez, M., Experiencia y sistema. Introducción al pensamiento de Hegel, Pontificia, Salamanca, 1978 Comte, A., Cours de philosophie positive I-VI (1830-1832), ed. M. Serres, Paris, 1975 Hegel, G. W. F., Fenomenología del espíritu, FCE, México, 1978 Heidegger, M., "El concepto hegeliano de experiencia", Id., Sendas perdidas, Losada, Buenos Aires 1969, 100-173 Kambartel, F., Experiencia y estructura, Sur, Buenos Aires, 1972 Kaufman, W., Crítica de la religión y filosofía, FCE, México, 1983 Kuhn, Th. S., La estructura de las revoluciones científicas, FCE, México, 1975 Malinowski, B., Magia, ciencia y religión, Barcelona, 1974 Lucas, J.S., Interpretación del hecho religioso, Sígueme, Salamanca, 1982 Torres Queiruga., A., La constitución moderna de la razón religiosa, VD, Estella, 1992 Toulmin, S., La comprensión humana I, Alianza, Madrid, 1977 Weber, M., Ensayos sobre sociología de la religión I-III, Taurus, Madrid, 1987 Weger, K. H., La crítica de la religión en los últimos siglos, Herder, Barcelona, 1986 Wittgenstein, L., Tractatus Logico-Philosophicus, Alianza, Madrid, 1973 Zirker, H., Crítica de la religión, Herder, Barcelona, 1985" ...Y sigue el artículo en esta dirección: http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2012/02/22/ciencia-filosofia-religion-2-notas-y-mom
".../...Presentaré el tema evocando en primer lugar dos “reducciones” de la experiencia, una científica, otra filosófica, para exponer después algunas notas y "aperturas" de la experiencia humana, en el plano de la ciencia, de la filosofía y de la religión. Culminaré el tema mañana, evocando las diversas notas de la experiencia ampliada de la vida humana.
--Experiencia reducida.
Comte y Hegel Se suele decir que la religión ilusiona la conciencia (sacándola de su realidad y llevándola hacia mundos imaginarios) y reduce al ser humano, impidiéndole vivir en libertad. Ambas acusaciones van unidas. Reduce cuando niega: bloquea la experiencia y prohíbe a los humanos su propia autonomía. Ilusiona al arrancarles de sí mismos, llevándoles a un campo baldío de plenitud imaginaria. El Dios de la religión sería, pues, poder de engaño. Para situar el tema y responder a la acusación anterior, empezaré tratando de la reducción de la experiencia; para superar un tipo de ilusión, he querido escribir este libro. Llamo reducción experiencial a una manera de interpretar la realidad que acaba mutilando alguno de sus rasgos importantes. Se produce donde se absolutizan unas formas de experiencia, recortando o destruyendo los restantes: la ciencia positivista que quiere volverse absoluta (el empirismo, Comte) y la razón idealista que sólo valora su propio pensamiento (Hegel).
-- Reducción científica. Comte aplica a la historia un esquema ternario: el humano empieza conociendo la realidad por el mito religioso, sigue concibiéndola de forma racional (filosofía), para terminar descubriendo su verdad por la ciencia. Religión y filosofía fueron otrora necesarias, como etapas provisionales del despliegue humano; pero su tiempo ha terminado y ahora sólo existe una forma de experiencia valiosa: las ciencias positivas. Absolutizando esa visión diacrónica, Comte ha declarado que sólo es normativa la experiencia científica; todo debe reducirse a ella.
-- Reducción filosófica. Hegel, de una forma también totalizante, absolutiza el proceso racional del pensamiento teórico, desplegado en forma dialéctica: la ciencia moderna, lo mismo que el antiguo mito religioso, queda asumida y explicada por la idea. A su juicio, sólo es normativo aquel conocimiento en que el sujeto racional retorna sobre sí, para descubrir su propia verdad hecha de pensamiento. La ciencia tiene gran valor, pero ha de entenderse a partir de la filosofía; también las religiones ocupan un momento importante en la historia humana, pero su verdad más honda ha de interpretarse a partir del pensamiento racional. Comte y Hegel reflejan una tendencia muy común al siglo XIX: quieren convertir la ciencia o pensamiento racional en la verdad y norma de toda experiencia humana. Cada uno a su manera, reducen la experiencia de una forma exclusivista. Para Comte el camino de la historia culmina en la ciencia; para Hegel en su propio pensamiento. Ciertamente, he querido valorar ciencia y razón (filosofía), pero debo acoger la experiencia en toda su amplitud y por eso rechazo toda reducción partidista: ni el desarrollo de la ciencia ni la dialéctica de la razón forman el todo decisivo de lo humano: hombre y mujer son más de lo que hacen (ciencia) o piensan (razón). Por encima de su hacer y su pensar se eleva el ser humano .
A. Comte (1798-1857). Ciencia, una experiencia reducida
Comte ha esquematizado la visión progresiva o diacrónica de la historia en tres tiempos (mito, filosofía, ciencia), presentando el último como saber por excelencia. Por unir ciencia y desarrollo de la historia en un esquema muy simple, Comte ha sido uno de los pensadores más significativos de la edad contemporánea. En su visión convergen el empirismo científico (que absolutiza el conocimiento positivo), el empirismo humanista (la ciencia como salvación para los humanos) y la confianza en la historia (la plenitud mesiánica llega por la ciencia). La sociedad, igual que cada humano, debe recorrer tres estadios para alcanzar la madurez:
-- Infancia, tiempo religioso. Los movimientos y procesos del mundo parecen resultado de poderes sobrenaturales. Para explicar el sentido de la realidad, el humano atribuye un alma a cada cosa, divinizando así principios de la realidad externa o de su propia acción humana (politeísmo, fetichismo, magia); queda en manos de esos dioses o poderes, interpretando su vida y el mundo como jardín de aventuras mágicas, sagradas.
-- Juventud, tiempo de filosofía. Los humanos unifican diversos poderes, dioses y/o almas en un sólo Dios supremo, de tipo racional (Tao, Brahman, Nirvana, Elohim), llegando al convencimiento de que la realidad está regida por principios y/o poderes captables por el pensamiento. Así vinculan filosofía y teología y suponen que el humano puede resolver todas las cosas por su mente, que es mente de Dios (vinculada a lo divino).
-- Madurez, tiempo de ciencia. El humano alcanza y despliega el contenido positivo de las cosas y las pone a su servicio por la técnica, mostrando así la esterilidad de la religión antigua (politeísmo, magia) y de la filosofía moderna (racionalismo). Superando la magia de la infancia y la mentira racional de la metafísica, el humano ha logrado estudiar y comprender el sentido exacto de las cosas. Pasó lo provisorio (teología), se superó lo transitorio (metafísica), ha surgido una experiencia que dura para siempre (las ciencias positivas). Este esquema, claro por su engañosa sencillez, ha sido utilizado por millones de personas que absolutizan así una forma diacrónica y exclusivista de comprender la realidad: toman la ciencia como meta y panacea del saber y añaden que los otros modos de conocimiento fueron aproximaciones; han cumplido su papel, han acabado. La conexión teológica aparece como juego infantil, resto de folclore de museo. El pensamiento filosófico se vuelve puro ensueño de juventud. Alcanzado su madurez, el humano sólo tiene una forma de experiencia: la científica. Comte ha destacado el desarrollo positivo de la razón. Con ingenuidad que hoy nos parece piadosa, ha pretendido crear una religión de la humanidad, centrada en el dios nuevo de la Ciencia, entendida como realidad absoluta. Con él han sido muchos los que, en lugar del viejo Dios de las religiones y filosofías, sacralizan los poderes de la ciencia. Comte les ofrece un esquema sencillo: el proceso ascendente del humano que sale de su infancia y madura al ritmo de sus nuevas capacidades de experimentación, tomando a la ciencia como poder mesiánico de transformación de la realidad, con la esperanza de que surja ya el verdadero ser humano, liberado de ilusiones religiosas y engaños racionales, capaz de resolver por ciencia todos los problemas. Pues bien, aquello que Comte llamaba ventaja puede ser en el fondo un engaño. Al sacralizar la ciencia, al interpretar la totalidad del conocimiento en clave positivista, él ha cerrado otros caminos, ha reducido la anchura del humano. Hemos dicho, al final del apartado anterior, que el humano experimenta para vivir y entender, para producir y gozar, para transcender. Comte lo ha olvidado y piensa que sólo experimentamos para un tipo de conocimiento y praxis, identificando así experiencia con experimentación controlable y dejando a un lado otros aspectos importantes de la vida, en un plano estético, amoroso y religioso. En contra de él, establecemos:
-- Los tres modos de conocimiento (religión, filosofía, ciencia) constituyen formas de experiencia valiosa, cada uno en su nivel. Por eso, al lado de la diacronía relativa (paso de la magia, a través de la filosofía, a la ciencia), y hablamos de una sincronía permanente: los tres modos de experiencia son irreductibles y complementarios. El ser humano es, al mismo tiempo, animal de praxis (ciencia), de racionalidad (filosofía) y de misterio (religión, arte, poesía).
-- No hay un conocimiento normativo que se pueda o deba imponer sobre los demás, sino diversos niveles o momentos de experiencia que resaltan facetas del encuentro del humano con el mundo y consigo mismo. Cada tipo de acercamiento tiene valor a su nivel y debe justificarse por sí mismo, ofreciendo su luz (sus preguntas y respuestas) a los otros, pero ninguno puede convertirse en dictador, imponiendo su visión o sus principios sobre los restantes. El humano habita, según eso, a niveles diferentes, como un ser que no puede cerrarse en ninguno de ellos.
G. W. Hegel (1770-1831). Filosofía, otra experiencia reducida
Frente al empirismo de la ciencia (Comte), Hegel supone que la novedad del ser humano está en que piensa o, mejor, en que se piensa. Por eso la plenitud del ser/saber ha de ligarse al pensamiento entero, a la razón que engloba y da sentido a los restantes elementos del humano. Así defiende una especie de mesianismo de la razón pensante, que es capaz de volver sobre sí misma, descubriendo y realizando su sentido: para ello es necesario que el humano supere la fantasía mítica donde estaba perdido (religiones antiguas), sin encerrarse las ciencias positivas (parciales), que deben integrarse en una visión de conjunto de la vida racional, de la filosofía. Comte sacralizaba la meta de la ciencia: los momentos anteriores del proceso (religión, filosofía) debían superarse, haciendo así que el humano pueda convertirse en animal de ciencia. Más que una razón entendida como meta, Hegel acentúa el proceso, concebido como despliegue racional donde la mente encuentra al fin (en sí misma) aquello que se hallaba germinante en el principio de las religiones. La experiencia verdadera es para Hegel la totalidad del pensamiento; sabe quien conoce el todo, conociéndose a sí mismo como parte (momento y meta) de un conjunto donde vienen a integrarse la vieja religión simbólica y la nueva técnica científica.
-- El principio es la razón, entendida como ser divino (divinidad total) que busca su sentido conociéndose a sí misma a través de su (la) historia. Por eso la grandeza y plenitud del ser humano es su saber, la experiencia transcendental o conocimiento pleno, realizado en el despliegue de la realidad (idea) como historia.
-- El fin es la razón. Superando sus objetivaciones (formas parciales, concreciones limitadas) y buscando su transparencia, la razón vuelve a sí misma, completando de esa forma su despliegue, superando sus contradicciones e identificándose perfectamente consigo misma, en una culminación mesiánica de la historia. Principio y fin de la razón humana han de entenderse, según eso, desde el centro del mismo proceso racional. Según eso, los humanos sólo tenemos una forma de experiencia verdadera: el conocimiento racional. Ésta es nuestra pasión, nuestra más honda tarea, el destino radical de la vida: conocernos. Estamos inmersos en un gran proceso cognoscitivo, somos momentos o partes de un dios (una razón) que se sabe alejada de sí misma y se busca. Por eso, la experiencia plena, la verdad iluminadora, irrumpe donde, rompiendo las mallas de división, que nos alejan de nuestra raíz, nos conocemos y encontramos en transparencia racional. Las religiones lo sabían, pero sólo de un modo infantil, entre sombras, cuando buscaban la culminación de lo humano. Ellas culminan y cesan cuando llega la razón completa, la verdad perfecta. Por sí mismas, las ciencias sólo saben cosas exteriores, muy pequeñas, momentos de un camino o proceso más extenso y pleno de experiencia (la razón completa). Lógicamente, Hegel busca la experiencia racional, la expresión perfecta de una mente que logra conocerse a sí misma, descubriendo en su razón la verdad de todas las cosas. De esa forma construye (desarrolla y goza) una experiencia prometéica: logra el fuego del cielo y lo toma en sus manos, se vincula al todo y lo goza, gozándose a sí mismo, en matrimonio especulativo con el ser completo. De esa forma, Hegel presenta la razón como dictadora, pues quiere la verdad total que quiere introducirlo todo dentro de su idea, resolverlo en su propio pensamiento. Eso le impide aceptar la alteridad y extrañeza de las cosas, que están ahí como distintas, que no pueden reducirse nunca a mi propio pensamiento. Eso le impide comprender la identidad del Dios de las grandes religiones, a las que concibe como expresiones imperfectas de la racionalidad universal del pensamiento filosófico. A mi juicio, Hegel no ha sabido respetar la autonomía del mundo frente a la razón, ni la diferencia del Dios de las religiones, ni el enigma del humano, que sigue angustiado y no logra entenderse a sí mismo ni resolver su problema a través de puros pensamientos. Por eso, contra Hegel, concluimos así nuestro argumento:
-- La experiencia no se puede reducir a pensamiento. Existe, sin duda, una experiencia racional; más aún, la razón ofrece una visión de conjunto de las cosas, pero ellas no se reducen ni definen por el razonamiento. Hay en la experiencia humana (religiosa y profana) contenidos y caminos que desbordan el esquema hegeliano.
-- No hay una experiencia normativa: no podemos sacralizar la ciencia de Comte (incluyendo en ella los restantes tipos de saber y praxis), ni encerrarnos en la dialéctica racional de Hegel. Hemos de ser más modestos (menos dogmáticos) y más audaces (buscando las diversas formas de experiencia).
Ciencia, religión, filosofía.
Frente a Comte y su empirismo consecuente, afirmamos la existencia otros planos de verdad y sentido. Frente a Hegel y su panlogismo racional decimos que el humano (la idea en el humano) es más que etapa y meta de su propio pensamiento. Ciertamente, existe un tipo de proceso diacrónico o historia experiencial que ha llevado a los sistemas científicos (Comte) y al orden racional de las ideas (Hegel). Pero, al mismo tiempo, el ser humano sigue siendo un animal de experiencias múltiples, viviente irreductible:
-- Más allá de la razón instrumental (ciencia), se abre un campo grande de verdad y sentido humano, vinculado al deseo y al dolor, a la angustia y a la esperanza. La razón instrumental opera con esquemas de causa efecto y tiende a verlo todo como medio para unos fines, convirtiendo al humano en momento de un proceso de producción. Esa razón es poderosa, pero no puede absolutizarse.
-- Tampoco podemos cerrarnos en una razón de tipo hegeliano, como si todo pudiera resolverse por una dialéctica mental de tipo conflictivo. Más allá de esa dialéctica existe mucho espacio de sentido y vida para el ser humano: la experiencia irreductible de lo infinito, la propia conciencia, el amor y la amistad, la comunicación interhumana... El ser humano es más que un condenado al que cierran entre dos prisiones (ciencia objetiva de Comte, auto-pensamiento de Hegel); es más de lo que hace, más de lo que piensa. Por eso, la experiencia científica no puede convertirse en exclusiva: hay fuera de ella más usos y caminos de la mente y de la vida humana. Tampoco la experiencia racional es absoluta: hay un pensamiento y experiencia no racionalista, en plano de acción, comprensión y encuentro humano . El dilema no es entre ciencia y filosofía o entre ciencia y religión, sino entre aquellos que se vuelven dictadores, absolutizando un tipo de ciencia, filosofía o religión, sin dejar lugar para otros tipos de saber, y aquellos que cultivan su parcela de experiencia, sin querer imponer su forma de razón sobre los otros. Entre estos últimos queremos situarnos, destacando la pluralidad del ser y del saber humano:
-- La experiencia científica destaca la exactitud; no busca el qué sino el cómo; más que comprender quiere manejar y por eso tiende al conocimiento verificable y operativo. Verificable es, en sentido general, lo que puede controlarse. Operativo es lo que se traduce en la técnica. Ha sido tanto y tan valioso lo alcanzado últimamente por la ciencia que su conocimiento experiencial ha tendido a convertirse en paradigma exclusivo, como indicaba Comte. La ciencia quiere actuar y nadie puede negarle el derecho de hacerlo.
-- La experiencia racional penetra de forma interpretativa en el conjunto de la realidad, poniendo de relieve la capacidad unificadora del ser humano que busca el conocimiento de las cosas en conjunto. Este tipo de experiencia vale por sí misma (no necesita permiso de la ciencia). Ella se justifica por su propia amplitud, porque sitúa al humano, como realidad pensante, dentro de una totalidad de sentido racional, dentro de un mundo cuya ley más honda (lo Tao, lo Brahman, lo divino, el ser) se realiza en la misma búsqueda humana. La filosofía quiere comprender, como indica su nombre (amor a la sabiduría) y no podemos negarle el derecho de hacerlo.
-- La experiencia religiosa desborda el hacer y comprender, aunque no los niega. Nos sitúa en el límite, en aquel último confín donde haciendo nos hacen y comprendiendo nos comprenden. Lo importante en ella no es ya lo divino (Tao o Brahman, ser o razón) como algo que nosotros los humanos pudiéramos comprender y manejar, poniéndolo al servicio de nuestro discurso de totalidad, sino el Dios vivo: la revelación de aquel que siendo nos hace ser y haciéndonos nos salva. Esta experiencia es radicalmente personal y simbólica: personal porque implica a la persona; simbólica porque abre ante (para) ella unos niveles de sentido y realización que desbordan el plano del hacer y del saber humano. Entendida así, la religión no es una comprensión del mundo (una demostración racional), sino vivencia de transcendimiento creador, diálogo en el misterio, más allá de eso que suele llamarse el ámbito de juicio . Estas formas de experiencia son paradójicamente irreductibles, hallándose vinculadas al menos en nuestro conocimiento. No podemos negar una partiendo de las otras. Por eso debemos oponernos al reduccionismo de la ciencia que pretende imponer universalmente su ley, declarando como irracional (inexistente) lo no formalizable; igualmente rechazamos el reduccionismo de una filosofía que se hace árbitro de todos los saberes. La religión debe aceptar los valores de la ciencia y la filosofía, pues ella se sitúa en un nivel de experiencia fundante donde se vinculan, sin ser negados, en ámbito supra-científico y supra-racional, los valores de la ciencia y la filosofía. Esta vinculación de los diversos planos de lo humano en una perspectiva religiosa es más postulada que probada, más entrevista que explicada. El humano es un viviente que transciende todo encasillamiento; cerrarle en un aspecto es destruirle. La religión aparece así como garantía de la libertad y apertura fuerte, sorprendente, irreductible, de lo humano. Estamos en situación privilegiada. Allí donde hace unos decenios, a partir del positivismo lógico, se identificaba experiencia con verificación positiva se dice hoy (Popper, Kuhn, Lakatos, Toulmin) que la misma ciencia incluye una teoría, es decir, un tipo de interpretación de la realidad. Eso significa que no existe ciencia pura sin teoría o interpretación de la realidad. La ciencia no puede cerrarse en sí misma, como si fuera el único tipo de conocimiento posible para el ser humano. Tampoco la razón puede tomarse ya como absoluto. La ruptura del racionalismo anterior y la búsqueda de modelos complementarios (último Wittgenstein, algunos postmodernos) nos sitúa en un lugar privilegiado, no para imponer una postura, sino para dialogar entre los varios modos de conocimiento. En ese aspecto nos parece privilegiada la visión de los racionalismos comunicativos, en la línea de J. Habermas o K. O. Apel.
El clima intelectual de nuestro tiempo está caracterizado por el entrecruzamiento de ámbitos experienciales. Por su aureola de exactitud y el prestigio de sus resultados técnico cuantificables, con la promesa utópica de solución de todos los problemas, algunos como Comte han querido convertir la experiencia científica en exclusiva: la razón ha perdido su prestigio, las religiones parecen objeto de curiosidad o folklore. Aceptando el valor de la ciencia, algunos hombres de iglesia (del poder religioso) han pretendido mantener e imponer la religión por fuerza, rechazando la razón y tendiendo un puente ente la pura ciencia (conocimiento objetivo) y los dogmas revelados (como signo de la voluntad transcendente de Dios). Este último pacto entre pura ciencia y pura religión nos parece irracional y peligroso, proclive a los fundamentalismos. Para evitarlo, es necesario que la religión siga siendo respetuosa y la ciencia, abierta. Por otro lado, junto a ciencia y religión, debemos valorar la función del pensamiento, recordando que no hay ciencia sin teoría (sin visión del mundo) ni religión sin razonamiento, sin esfuerzo por comprender la realidad. No estoy defendiendo la razón al modo griego o medieval. No me apoyo ni siquiera en la filosofía de Occidente, por más importante que pueda considerarla. Tomo aquí las palabras razón y/o filosofía en su sentido más extenso: como esfuerzo por comprender la realidad. En ese plano de filosofía o comprensión de las religiones quiero situarme, no para negar su valor y diferencia, sino para destacarlo mejor. Comprender la religión no significa reducirla a la razón, ni demostrar o negar su sentido, sino respetarlo y describirlo, en la línea de la fenomenología, para así comprenderlo, procurando que la misma realidad se exprese y haciendo así posible que otros la comprendan. Por su misma función mediadora, la filosofía (que es racional, pero no racionalista al modo hegeliano) se esfuerza por hacer posible el diálogo entre ciencia y religión, sin imposiciones mutuas, sin irracionalismo. Asumiendo el largo diálogo mantenido en los últimos decenios entre marxistas y cristianos, científicos y creyente, podemos ofrecer este esquema: -- Independencia fáctica. Ciencia y religión constituyen modos diferentes de acceso del humano hacia las cosas. La ciencia es absoluta dentro de su campo, pero no puede demostrar ni rechazar el hecho religioso. Estrictamente hablando, ella no piensa en la verdad final (vida y muerte, salvación y condena), no plantea preguntas sobre la totalidad de la historia o sobre el conocimiento radical del ser humano que pregunta por los temas del principio y fin de lo humano. Tampoco la religión resuelve los problemas de la ciencia; pero está obligada a dialogar con ella cuando quiere tratar de los problemas de la vida humana. Por eso existe una filosofía de la religión.
-- Iluminación mutua. Siendo fácticamente distintas y estando cada una obligada a iluminar su propio campo, ciencia y religión deben alumbrarse mutuamente. Sería imposible que fuera de otro modo, pues el sujeto que realiza ambas experiencias es el mismo. Por eso resulta lógico que el creyente ofrezca al científico sus experiencias e interrogantes superiores, y que el científico haga lo mismo con el humano religioso. Ambos deben encontrarse y dialogar dentro de eso que llamamos la mediación racional, una filosofía que no se identifica con aquello que pensaron Comte y Hegel. Sin ese espacio común de búsqueda de sentido, religión y ciencia tienden a volverse irracionales, cayendo ambas en un tipo de reduccionismo fundamentalista.
-- Unidad tendencial. Ciertamente existen caminos diferentes entre ciencia y religión. Utilizando imágenes del viejo símbolo del paraíso, podemos afirmar que el humano está enfrentado ante dos árboles: uno de la ciencia, otro del sentido de la vida y de la muerte (cf. Gén 2, 9). Las ramas se extienden diferentes y distintas por los cielos, de tal forma que resulta imposible unificarlas. Pero la unión que parece inviable en superficie puede y debe lograrse en un nivel más hondo. En la hondura de lo humano, ciencia y religión se encuentran vinculadas. Desde ese fondo de unidad quiero trazar de nuevo las notas de la experiencia humana. Admito el valor de la ciencia, pero no la hago absoluta, como quiso Comte. También acepto la filosofía como ejercicio de racionalidad, pero no la entiendo como expresión de saber total, en contra de Hegel. Ciertamente, el humano es conciencia de sí, pero su vida es más que auto-conciencia, es experiencia de desbordamiento que puede expresarse y se ha expresado en dimensión religiosa. Incluso allí donde la razón queda transcendida (en el plano religioso) ella puede y debe razonar sobre el hecho religioso. Eso es lo que he querido mostrar y seguiré mostrando en las reflexiones posteriores. Ahora, retomando este discurso sobre los modos de experiencia, vuelvo a presentar las notas de la experiencia .
Una bibliografía: Álvarez, M., Experiencia y sistema. Introducción al pensamiento de Hegel, Pontificia, Salamanca, 1978 Comte, A., Cours de philosophie positive I-VI (1830-1832), ed. M. Serres, Paris, 1975 Hegel, G. W. F., Fenomenología del espíritu, FCE, México, 1978 Heidegger, M., "El concepto hegeliano de experiencia", Id., Sendas perdidas, Losada, Buenos Aires 1969, 100-173 Kambartel, F., Experiencia y estructura, Sur, Buenos Aires, 1972 Kaufman, W., Crítica de la religión y filosofía, FCE, México, 1983 Kuhn, Th. S., La estructura de las revoluciones científicas, FCE, México, 1975 Malinowski, B., Magia, ciencia y religión, Barcelona, 1974 Lucas, J.S., Interpretación del hecho religioso, Sígueme, Salamanca, 1982 Torres Queiruga., A., La constitución moderna de la razón religiosa, VD, Estella, 1992 Toulmin, S., La comprensión humana I, Alianza, Madrid, 1977 Weber, M., Ensayos sobre sociología de la religión I-III, Taurus, Madrid, 1987 Weger, K. H., La crítica de la religión en los últimos siglos, Herder, Barcelona, 1986 Wittgenstein, L., Tractatus Logico-Philosophicus, Alianza, Madrid, 1973 Zirker, H., Crítica de la religión, Herder, Barcelona, 1985" ...Y sigue el artículo en esta dirección: http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2012/02/22/ciencia-filosofia-religion-2-notas-y-mom
martes, 13 de diciembre de 2011
Navidad
"Para ir del todo al todo, has de dejarte del todo en todo." El maestro S. Juan de la Cruz lo dijo espléndidamente. Se dejó caer el cielo, y se hizo el milagro en la humanidad. Dios contagió su inmensidad con un toque de genial sencillez. Y nos volvió a hacer del todo.
Puede que nada más abrir los regalos se nos olviden, que pasadas las fechas se nos vayan las ganas de reír. Puede. O tal vez no.
Machaconamente, insistentemente, pertinazmente se enfunda el tiempo los recuerdos, las sensaciones, las experiencias... y nos vamos construyendo con poquitos retazos de historia reciente.
Hacerse del todo no es tarea de niños, es de titanes. De un músculo de recuerdos y potencialidades. Por eso vuelve siempre aquello que nos es vital. Por eso cada año. Por eso este año. Un nacimiento, unas luces, unas canciones aquí y allí, esparcidas, nos hace mejores. Nos vuelve más hacia nuestra autenticidad.
Bendita Navidad.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Buf, hace ya mil vidas que no transito por estas vides. ¡Madre mía! Y, como quien no quiere la cosa ya en Noviembre. Pero es que la vida transcurre con una enloquecida carrera a la que no somos capaces de habituarnos. Por lo menos yo. Y a más intensidad en los trabajos,a más apreturas en el tiempo, y más años...menos probabilidad de atrapar los momentos para hacerlos que duren. O por lo menos, que se estacionen los minutos a la orilla de los días, para poder saber que están allí.
Y los hijos, ni te cuento. Abre la puerta el primero y parece que un vendaval se los lleva a todos seguidos.
No quisiera que la vida me pillara deprisa, corriendo a cada tropiezo. No quisiera no ser consciente. No quisiera desaparecer entre la nada de las cosas que hay que hacer.
El buen antídoto de la intensidad en la reflexión, y la posibilidad de poder pararte en el momento de silencio que te atrapa, puede colorear la turbia relación que tenemos con el tiempo que nos lleva.
Sé que no puedo permanecer en este ahora en el que escribo. Tampoco quiero. Perpetuarme en lo que soy, y sé que soy, con la sólida confianza de poder ser. Y eso, en el silencio.
Y los hijos, ni te cuento. Abre la puerta el primero y parece que un vendaval se los lleva a todos seguidos.
No quisiera que la vida me pillara deprisa, corriendo a cada tropiezo. No quisiera no ser consciente. No quisiera desaparecer entre la nada de las cosas que hay que hacer.
El buen antídoto de la intensidad en la reflexión, y la posibilidad de poder pararte en el momento de silencio que te atrapa, puede colorear la turbia relación que tenemos con el tiempo que nos lleva.
Sé que no puedo permanecer en este ahora en el que escribo. Tampoco quiero. Perpetuarme en lo que soy, y sé que soy, con la sólida confianza de poder ser. Y eso, en el silencio.
martes, 20 de septiembre de 2011
Comienzos
Empiezo el nuevo curso. Ha sido un año intensísimo. Un curso, también, que ha dado para todo. Y me siento con fuerzas para empezar, pero quizás un poco abrumado por la tarea. ¡Hay tanto por hacer!
Reconozco la mirada cariñosa de Dios sobre las cosas apenas reparo en cómo ha ido deslizándose mi tiempo, y también hacia dónde gira y se dirigen mis pasos. La verdad es que me siento un coprotagonista que necesita que le vayan soplando, a veces, su papel. Otras, en cambio, veo con precisión el arco que dibujan mis pasos, los rodeos que ejecuto, las pérdidas de orientación. y, algunas, el acierto con que miré, o la certidumbre con la que construí.
Una historia que se vuelve apasionante porque merece ponerse en camino, porque se puede fabricar el futuro, porque no cabe la menor duda sobre la capacidad que tenemos para transformar el mañana.
Reconozco la mirada cariñosa de Dios sobre las cosas apenas reparo en cómo ha ido deslizándose mi tiempo, y también hacia dónde gira y se dirigen mis pasos. La verdad es que me siento un coprotagonista que necesita que le vayan soplando, a veces, su papel. Otras, en cambio, veo con precisión el arco que dibujan mis pasos, los rodeos que ejecuto, las pérdidas de orientación. y, algunas, el acierto con que miré, o la certidumbre con la que construí.
Una historia que se vuelve apasionante porque merece ponerse en camino, porque se puede fabricar el futuro, porque no cabe la menor duda sobre la capacidad que tenemos para transformar el mañana.
jueves, 23 de junio de 2011
El tiempo de la Iglesia
El tiempo de la Iglesia
La irrupción del Espíritu en Pentecostés marca un comienzo nuevo en la historia.
Con aquel conocimiento que le caracteriza, manejando las Sagradas Escrituras con maestría, Lucas dibuja, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, el comienzo de un tiempo nuevo.
En el libro del Génesis aparece que, mientras la tierra era algo informe y vacío y las tinieblas cubrían el abismo, “el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gen 1,2). Es decir, enfrente del caos, antes que nada fuese o lo que era no tuviera orden, Dios era una realidad. No vamos a plantear el tema de la interpretación literal de los textos sagrados. Ya sabemos, a día de hoy, que este bellísimo pasaje es una composición literaria que habla de quién llama a las cosas para que sean, no de cómo sucedió todo en el principio de los tiempos. Sin embargo, lo que me interesa resaltar es el paralelismo que Lucas realiza entre este relato del génesis, el nacimiento de Jesús y la irrupción del Espíritu en Pentecostés.
Ese Espíritu que aleteaba es el que va a cubrir con su sombra a María y va a propiciar la nueva Creación (Lc 1, 35). Desde aquella primera Génesis a esta segunda génesis, hay un tiempo de espera. Pero ya ha intervenido Dios de nuevo para rehacer la ruptura radical que había entre este mundo y Dios, entre la humanidad creada y perdida y esta que quiere ser recuperada a través de su Hijo.
Pues bien, como si no fuera suficiente, como si faltara algo por realizar aún, Pentecostés es un “viento impetuoso”, (Hch 2,2) nada de aleteo. La resurrección, que sucede el día primero de la semana, señalando, de nuevo, que empieza todo, parece que se asemeja a esa realidad aún informe y oscura. Como si todo no se hubiera realizado aún. Falta el toque definitivo que transforme todo en nuevo. No en vano el comienzo de la Iglesia, la explosión desde la que empieza a extenderse el mensaje de Jesús tiene su comienzo en la experiencia de Pentecostés.
Y es que los discípulos habían visto al Resucitado, sí. Se habían encontrado con Él, habían comido, o metido su mano en las mismas llagas de la pasión, ...pero aún tenían miedo. Y ese miedo desaparece sólo con la irrupción del viento impetuoso, que representa la acción trasgresora de Dios en la historia, ya definitivamente. Y ahí comienza otra historia, o recomienza la que no debió interrumpirse. Se rehace la creación.
Ese nuevo tiempo es el del hombre nuevo o, dicho de otro modo, el tiempo del Espíritu. El tiempo de la Iglesia. Y ese es el que habitamos ahora. Justo ese tiempo. Porque no hay desperdicio en los días, se llenan de nosotros, por ellos viajamos, en ellos estamos, desde ellos somos. Desplegarnos en ellos y gozarlos, es una maravillosa réplica de eternidad. Y es, justo en esta historia, donde se da un legado de Dios para el hombre, un legado antiguo y primitivo. Tanto como el hombre mismo. Se ha restaurado la confianza, el nexo íntimo de Dios con el hombre y, casi sin solución de continuidad, se le ha dicho al hombre que se convierta en co-creador. Que se convierta en reparador.
Sin embargo ¿cómo hacerlo posible? Porque, si bien, podemos decir que tenemos los pinceles para realizar el cuadro, disponemos de lienzo, e incluso de lo que queremos pintar, también lo es que tenemos graves dificultades con la técnica.
Sirvan algunos de estos elementos que propongo, para poder acometer esta tarea. No son más que apuntes, a vuelapluma, de pequeñas ideas que pueden orientar la reflexión y la acción. Son
las siguientes:
1.- La humanidad es una resultante de ese amor que se derrama sobre las cosas para dotarlas de inteligencia, de sentido, de esencia. La humanidad, que nace de ese tronco común que llamamos Adán (Hombre/humanidad, en hebreo), nace como unidad y suspira por la unidad. Esta llamada a ser Uno, a romper las corazas que nos separan, las divisiones que nos convierten en enemigos, los desniveles de posibilidades que nos hacen sospechar de los otros, nace de nuestra identidad. Somos una única realidad desde la que hemos sido llamados a ser. Pentecostés quiere restablecer el edén perdido, quiere diluir todas las rupturas en el impulso de Dios y buscar las coincidencias allí donde nacieron las sospechas. Por eso las lenguas desaparecen. De muchos pueblos distinguidos y separados, uno solo. Y unificado entorno a un sólo idioma, el de la fe en la humanidad nueva, en Jesús y su reinado de Dios entre los hombres. Buscar la unidad, construir la unidad, pedir la unidad, gozar de la unidad, ser unidad. Un reto que hemos olvidado demasiadas veces, porque queremos hacer a los demás a nuestra imagen y semejanza, o deseamos que los otros nos sirvan como si fuéramos reyezuelos, o deseamos para nosotros lo que no queremos que tengan los demás.
2.- La irrupción de esta fuerza de Dios, quiere hacer nuevas las cosas. Este viento impetuoso marca un antes y un después, por eso el Espíritu nos manda evangelizar, esto es, anunciar la Buena Nueva de Dios. Y esta noticia es una enorme alegría, aquella que le dijo el ángel a María, Dios se ha implicado en la historia y se ha hecho Dios-con-nosotros. Esa alegría, en la historia, se va desenrollando en los días. No somos profetas de desgracias, como diría el Papa bueno, Juan XXIII. Anunciamos un gozo, una sorpresa que nos invita al cambio, a la felicidad, a la plenitud. Muchas veces hemos anunciado un Dios guardián, adusto, que mira con el ceño fruncido nuestros errores y los apunta en una enorme libreta negra de fracasos y debilidades. Hemos hablado de un cristianismo luctuoso, una religión triste, una propuesta de cobardes y melindrosos. Nada que ver con el anuncio valiente del evangelio, y ese júbilo del descubrimiento hizo que a los discípulos los confundieran con borrachos. Y lo estaban, pero con el vino de la liberación.
Tampoco tenemos miedo, por eso vamos a las azoteas, a las casas, a las plazas, si hace falta, para gritar a los cuatro vientos. Porque no puede olvidársenos que nuestro mensaje no es para ser guardado, sino transmitido; no para ser disfrutado en la soledad, sino para compartirlo; no para conseguir espacios de cielo en la otra vida, sino para construir ahora el reino de felicidad para todos los hombres. Este mensaje sana, salva, libera, plenifica. Esta palabra conduce, potencia, te llena de valor y de valores...
Y un final a todo esto. La gran fiesta del Espíritu continua, porque estamos desarrollado la historia de la salvación. No podemos olvidar que, si bien ha terminado la revelación, lo que no ha concluido es ese tiempo en el que toda la creación gime con dolores como de parto hasta la plenitud de las cosas. Y ese es el tiempo de la Iglesia, de los hombres y mujeres que están construyendo, aquí y ahora, el sueño de Dios sobre su creación. Nos toca a nosotros, con la enorme carga de responsabilidad que eso conlleva, pero también con la alegría de poder participar en esa re-creación de todas las cosas.
Pedro Barranco©2011
La irrupción del Espíritu en Pentecostés marca un comienzo nuevo en la historia.
Con aquel conocimiento que le caracteriza, manejando las Sagradas Escrituras con maestría, Lucas dibuja, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, el comienzo de un tiempo nuevo.
En el libro del Génesis aparece que, mientras la tierra era algo informe y vacío y las tinieblas cubrían el abismo, “el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gen 1,2). Es decir, enfrente del caos, antes que nada fuese o lo que era no tuviera orden, Dios era una realidad. No vamos a plantear el tema de la interpretación literal de los textos sagrados. Ya sabemos, a día de hoy, que este bellísimo pasaje es una composición literaria que habla de quién llama a las cosas para que sean, no de cómo sucedió todo en el principio de los tiempos. Sin embargo, lo que me interesa resaltar es el paralelismo que Lucas realiza entre este relato del génesis, el nacimiento de Jesús y la irrupción del Espíritu en Pentecostés.
Ese Espíritu que aleteaba es el que va a cubrir con su sombra a María y va a propiciar la nueva Creación (Lc 1, 35). Desde aquella primera Génesis a esta segunda génesis, hay un tiempo de espera. Pero ya ha intervenido Dios de nuevo para rehacer la ruptura radical que había entre este mundo y Dios, entre la humanidad creada y perdida y esta que quiere ser recuperada a través de su Hijo.
Pues bien, como si no fuera suficiente, como si faltara algo por realizar aún, Pentecostés es un “viento impetuoso”, (Hch 2,2) nada de aleteo. La resurrección, que sucede el día primero de la semana, señalando, de nuevo, que empieza todo, parece que se asemeja a esa realidad aún informe y oscura. Como si todo no se hubiera realizado aún. Falta el toque definitivo que transforme todo en nuevo. No en vano el comienzo de la Iglesia, la explosión desde la que empieza a extenderse el mensaje de Jesús tiene su comienzo en la experiencia de Pentecostés.
Y es que los discípulos habían visto al Resucitado, sí. Se habían encontrado con Él, habían comido, o metido su mano en las mismas llagas de la pasión, ...pero aún tenían miedo. Y ese miedo desaparece sólo con la irrupción del viento impetuoso, que representa la acción trasgresora de Dios en la historia, ya definitivamente. Y ahí comienza otra historia, o recomienza la que no debió interrumpirse. Se rehace la creación.
Ese nuevo tiempo es el del hombre nuevo o, dicho de otro modo, el tiempo del Espíritu. El tiempo de la Iglesia. Y ese es el que habitamos ahora. Justo ese tiempo. Porque no hay desperdicio en los días, se llenan de nosotros, por ellos viajamos, en ellos estamos, desde ellos somos. Desplegarnos en ellos y gozarlos, es una maravillosa réplica de eternidad. Y es, justo en esta historia, donde se da un legado de Dios para el hombre, un legado antiguo y primitivo. Tanto como el hombre mismo. Se ha restaurado la confianza, el nexo íntimo de Dios con el hombre y, casi sin solución de continuidad, se le ha dicho al hombre que se convierta en co-creador. Que se convierta en reparador.
Sin embargo ¿cómo hacerlo posible? Porque, si bien, podemos decir que tenemos los pinceles para realizar el cuadro, disponemos de lienzo, e incluso de lo que queremos pintar, también lo es que tenemos graves dificultades con la técnica.
Sirvan algunos de estos elementos que propongo, para poder acometer esta tarea. No son más que apuntes, a vuelapluma, de pequeñas ideas que pueden orientar la reflexión y la acción. Son
las siguientes:
1.- La humanidad es una resultante de ese amor que se derrama sobre las cosas para dotarlas de inteligencia, de sentido, de esencia. La humanidad, que nace de ese tronco común que llamamos Adán (Hombre/humanidad, en hebreo), nace como unidad y suspira por la unidad. Esta llamada a ser Uno, a romper las corazas que nos separan, las divisiones que nos convierten en enemigos, los desniveles de posibilidades que nos hacen sospechar de los otros, nace de nuestra identidad. Somos una única realidad desde la que hemos sido llamados a ser. Pentecostés quiere restablecer el edén perdido, quiere diluir todas las rupturas en el impulso de Dios y buscar las coincidencias allí donde nacieron las sospechas. Por eso las lenguas desaparecen. De muchos pueblos distinguidos y separados, uno solo. Y unificado entorno a un sólo idioma, el de la fe en la humanidad nueva, en Jesús y su reinado de Dios entre los hombres. Buscar la unidad, construir la unidad, pedir la unidad, gozar de la unidad, ser unidad. Un reto que hemos olvidado demasiadas veces, porque queremos hacer a los demás a nuestra imagen y semejanza, o deseamos que los otros nos sirvan como si fuéramos reyezuelos, o deseamos para nosotros lo que no queremos que tengan los demás.
2.- La irrupción de esta fuerza de Dios, quiere hacer nuevas las cosas. Este viento impetuoso marca un antes y un después, por eso el Espíritu nos manda evangelizar, esto es, anunciar la Buena Nueva de Dios. Y esta noticia es una enorme alegría, aquella que le dijo el ángel a María, Dios se ha implicado en la historia y se ha hecho Dios-con-nosotros. Esa alegría, en la historia, se va desenrollando en los días. No somos profetas de desgracias, como diría el Papa bueno, Juan XXIII. Anunciamos un gozo, una sorpresa que nos invita al cambio, a la felicidad, a la plenitud. Muchas veces hemos anunciado un Dios guardián, adusto, que mira con el ceño fruncido nuestros errores y los apunta en una enorme libreta negra de fracasos y debilidades. Hemos hablado de un cristianismo luctuoso, una religión triste, una propuesta de cobardes y melindrosos. Nada que ver con el anuncio valiente del evangelio, y ese júbilo del descubrimiento hizo que a los discípulos los confundieran con borrachos. Y lo estaban, pero con el vino de la liberación.
Tampoco tenemos miedo, por eso vamos a las azoteas, a las casas, a las plazas, si hace falta, para gritar a los cuatro vientos. Porque no puede olvidársenos que nuestro mensaje no es para ser guardado, sino transmitido; no para ser disfrutado en la soledad, sino para compartirlo; no para conseguir espacios de cielo en la otra vida, sino para construir ahora el reino de felicidad para todos los hombres. Este mensaje sana, salva, libera, plenifica. Esta palabra conduce, potencia, te llena de valor y de valores...
Y un final a todo esto. La gran fiesta del Espíritu continua, porque estamos desarrollado la historia de la salvación. No podemos olvidar que, si bien ha terminado la revelación, lo que no ha concluido es ese tiempo en el que toda la creación gime con dolores como de parto hasta la plenitud de las cosas. Y ese es el tiempo de la Iglesia, de los hombres y mujeres que están construyendo, aquí y ahora, el sueño de Dios sobre su creación. Nos toca a nosotros, con la enorme carga de responsabilidad que eso conlleva, pero también con la alegría de poder participar en esa re-creación de todas las cosas.
Pedro Barranco©2011
martes, 1 de febrero de 2011
Una sociedad de iguales
Estoy empezando a hastiarme del discurso mentiroso que hacen determinados sectores de la sociedad y la política.
Vivimos en un país cuya Constitución dice que no se puede discriminar a nadie por razón de su pensamiento, raza o religión. En un Estado que ha aprobado unas leyes, las cuales rigen las relaciones con diversas instituciones religiosas, o de otra índole social o ciudadana. Con un Gobierno que ha organizado su sistema educativo dejando clara cuál es la situación de la asignatura de religión en diversas leyes, y que prometió un trato igualitario del profesorado, incorporándolo al Estatuto General de los Trabajadores para asegurar su situación laboral.
Pero todo esto se choca de frente con la situación de desamparo, desprotección y discriminación del profesorado de la asignatura de Religión, o de la presencia de la misma asignatura en el sistema educativo. Cuando no de las acciones claramente ofensivas para el colectivo de profesionales que dedican tiempo, esfuerzo y profesionalidad a la transmisión de conocimientos y valores a los hombres y mujeres del mañana. Y, francamente, no me extraña. Quieren eliminar toda presencia de lo transcendente cristiano del ámbito de educación, con la ilusión de que desaparecerá así de la sociedad. Nada nuevo.
Muchas naciones tienen esto resuelto sin conflictos, con respeto y tolerancia. La presencia de la asignatura de religión pasa de ser obligatoria, con posibilidad de exención en algunos países de mucha tradición democrática (por ejemplo Inglaterra o Grecia, Noruega, Dinamarca, Luxemburgo, Suecia, Austria); a estar presente en Universidades Públicas como materia digna de estudio y atención ( es el caso de Alemania) y, por tanto, inscrita sin problemas como una asignatura más en los procesos educativos; a ser optativa y evaluable en otros (Italia, Bélgica, Holanda, etc.) Sólo en Francia hay una conflictividad manifiesta por su concepto laicista del Estado, que parece estar cediendo en los últimos tiempos, fruto de la reflexión de los teóricos de la educación, y por eso no está en el currículum escolar
Miro el paisaje español, desde dentro de una profesión que llevo más de 20 años ejerciendo, y percibo una animadversión creciente, una inquina, un odio visceral y arcaico, que me asusta por las consecuencias que puede traer. No respondo a agresiones, verbales o físicas, y que vienen en función de la materia que imparto. Y puedo decir que han sido algunas. No solo yo, también muchos compañeros son objeto de burla, chanzas, y otros despropósitos parecidos. Gracias a Dios, también encontramos, y muchos -sean creyentes o no, compañeros que se solidarizan con nuestra situación, que nos respetan y, desde el acuerdo o el desacuerdo de nuestra presencia en las escuelas e institutos, nos tratan como a iguales y no se permiten ninguna actitud discriminatoria. De la misma forma debo decir que muchas directivas de los Centros opinan que la nuestra es una discriminación clarísima y tratan de hacernos menos difícil nuestra precaria situación laboral.
No me asusta la labor docente, ni el encuentro o desencuentro de posturas ideológicas. Estar en un centro educativo, cuya labor es la formación intelectual, no debe arredrarnos cuando nos encontramos con personas que sostienen otras ideas, valores y actitudes. En eso está la riqueza. Encontrarse, respetarse, argüir, dialogar, y exponer con seriedad intelectual. Eso tampoco lleva necesariamente a que, al final, todos pensemos lo mismo. Pero cuando las posturas son viscerales, de ataque sesgado y mal encarado, cuando es manipulador y torticero, cuando se va contra las personas en razón de lo que creen o piensan, cuando se ridiculizan en público creencias o ideas, pienso que estamos rebasando un límite que, a buen seguro, se volverá contra nosotros. Y, parte, el sistema educativo ideado, y liderado actualmente, puede tener parte de culpa.
Esto no es fruto de un calentón. Pero reconozco que las noticias que leo en la prensa, las que me llegan de cómo andan mis compañeros, las interpretaciones y actuaciones, aviesas, de algunas administraciones educativas, y un largo etcétera, me motivan a poner por escrito algo de lo que pienso. Hay muchas razones que se podrían argüir, muchos elementos que hace falta reformar o denunciar, expongo algunas de ellas.
- El Estado nos contrató de forma indefinida con la intención, según el Gobierno, de meternos en el Estatuto General de los Trabajadores. Objetivamente, eso es algo bueno, pero…no dejan que tengamos convenio colectivo propio, con lo cual no podemos defender nuestros derechos. Como no somos ni funcionarios ni personal administrativo, estamos al albur de la administración. Ellos, nuestros patronos, hacen y deshacen, vendiendo las soluciones como buenas, sin ampararse en criterios de méritos, titulación o antigüedad. Discrecionalmente, que se llama.
- A los efectos administrativos somos iguales a los demás compañeros, en teoría. Pero si estamos contratados en varios institutos, no se tiene en cuenta para nada esa circunstancia ni en el transporte(en el contrato que firmamos no dice que tengamos que disponer de coche privado o que nos lo pongan ellos para desplazarnos de un centro a otro), ni en el horario. Y, a veces, los directores te reciben con cajas destempladas por lo que significa de complicación para la elaboración de los horarios (cosa que por otro lado es verdad…), máxime cuando los profesores debemos aguardar a que no “ajusten” los contratos hasta mediados de septiembre.
- Padecemos cursos unificados con la ratio (número de alumnos por aula) rozando la legalidad, dando clases de forma inadecuada (con escasez de espacio, bancas, etc). Y si se pasan, hay inspectores, o directivos, que invitan a los alumnos a que se vayan a la alternativa.
- No podemos ser tutores, o Jefes de Departamento, tampoco pertenecer a la Dirección del Centro, como el resto de los compañeros.
- Las asignaturas alternativas no se cumplen. En ocasiones se dan clases de otras asignaturas durante esa hora, cosa legalmente prohibida.
- Nuestra nota no computa para media de Selectividad, pero hay otras asignaturas que no tienen un currículum definido, una llamada Proyecto Integrado por ejemplo, que sí. Esto es un agravio comparativo, cuando en los Acuerdos vigentes y legalmente constituidos, con la Santa Sede, dicen que debe estar la Asignatura al nivel de las otras. Un tratado internacional que se incumple impunemente sin que nadie ponga remedio. Si nuestros dignatarios no cumplen las leyes…¿qué Estado puede regirse en igualdad con sus ciudadanos?
Todo esto es una batería de acciones orientada a hacer pasar al profesional de la asignatura de religión por una situación de angustia tal, que termine abandonando. No han querido eliminar la asignatura del currículum, o no han podido, por eso van contra el profesional. Saben que la fuerza que justifica la presencia de tal asignatura es la petición de los padres, por eso ponen muchas trabas, y así hacer bajar el número de alumnos que la escogen, en función de la cantidad de dificultades y agravantes que acompañan a su matriculación.
No es un análisis pormenorizado lo que he hecho, ni quiere serlo. Pero me da la sensación de que los profesores de religión, los padres, los cristianos en general, los que desean una formación integral de sus hijos, los que estén de acuerdo con su presencia, deberíamos ponernos las pilas y ver desde dónde defender esta realidad educativa. Puede que un gran pacto político sea la solución, aunque no creo que dependa solo de eso; puede que los Sindicatos deban tomar parte en el asunto para defender a trabajadores con los mismos derechos que todos, aunque los grandes tienen en su ideario la idea de sacar la asignatura del marco de la educación; puede que lo que tengamos que hacer es desbaratar, de una vez por todas, ese imaginario histórico que nos coloca en un bando y nos hace malos y perversos…puede que sea cuestión de paciencia, buen tino y mucha información. Y mucha buena voluntad por parte de todos. Al fin y al cabo hablamos de educación.
Vivimos en un país cuya Constitución dice que no se puede discriminar a nadie por razón de su pensamiento, raza o religión. En un Estado que ha aprobado unas leyes, las cuales rigen las relaciones con diversas instituciones religiosas, o de otra índole social o ciudadana. Con un Gobierno que ha organizado su sistema educativo dejando clara cuál es la situación de la asignatura de religión en diversas leyes, y que prometió un trato igualitario del profesorado, incorporándolo al Estatuto General de los Trabajadores para asegurar su situación laboral.
Pero todo esto se choca de frente con la situación de desamparo, desprotección y discriminación del profesorado de la asignatura de Religión, o de la presencia de la misma asignatura en el sistema educativo. Cuando no de las acciones claramente ofensivas para el colectivo de profesionales que dedican tiempo, esfuerzo y profesionalidad a la transmisión de conocimientos y valores a los hombres y mujeres del mañana. Y, francamente, no me extraña. Quieren eliminar toda presencia de lo transcendente cristiano del ámbito de educación, con la ilusión de que desaparecerá así de la sociedad. Nada nuevo.
Muchas naciones tienen esto resuelto sin conflictos, con respeto y tolerancia. La presencia de la asignatura de religión pasa de ser obligatoria, con posibilidad de exención en algunos países de mucha tradición democrática (por ejemplo Inglaterra o Grecia, Noruega, Dinamarca, Luxemburgo, Suecia, Austria); a estar presente en Universidades Públicas como materia digna de estudio y atención ( es el caso de Alemania) y, por tanto, inscrita sin problemas como una asignatura más en los procesos educativos; a ser optativa y evaluable en otros (Italia, Bélgica, Holanda, etc.) Sólo en Francia hay una conflictividad manifiesta por su concepto laicista del Estado, que parece estar cediendo en los últimos tiempos, fruto de la reflexión de los teóricos de la educación, y por eso no está en el currículum escolar
Miro el paisaje español, desde dentro de una profesión que llevo más de 20 años ejerciendo, y percibo una animadversión creciente, una inquina, un odio visceral y arcaico, que me asusta por las consecuencias que puede traer. No respondo a agresiones, verbales o físicas, y que vienen en función de la materia que imparto. Y puedo decir que han sido algunas. No solo yo, también muchos compañeros son objeto de burla, chanzas, y otros despropósitos parecidos. Gracias a Dios, también encontramos, y muchos -sean creyentes o no, compañeros que se solidarizan con nuestra situación, que nos respetan y, desde el acuerdo o el desacuerdo de nuestra presencia en las escuelas e institutos, nos tratan como a iguales y no se permiten ninguna actitud discriminatoria. De la misma forma debo decir que muchas directivas de los Centros opinan que la nuestra es una discriminación clarísima y tratan de hacernos menos difícil nuestra precaria situación laboral.
No me asusta la labor docente, ni el encuentro o desencuentro de posturas ideológicas. Estar en un centro educativo, cuya labor es la formación intelectual, no debe arredrarnos cuando nos encontramos con personas que sostienen otras ideas, valores y actitudes. En eso está la riqueza. Encontrarse, respetarse, argüir, dialogar, y exponer con seriedad intelectual. Eso tampoco lleva necesariamente a que, al final, todos pensemos lo mismo. Pero cuando las posturas son viscerales, de ataque sesgado y mal encarado, cuando es manipulador y torticero, cuando se va contra las personas en razón de lo que creen o piensan, cuando se ridiculizan en público creencias o ideas, pienso que estamos rebasando un límite que, a buen seguro, se volverá contra nosotros. Y, parte, el sistema educativo ideado, y liderado actualmente, puede tener parte de culpa.
Esto no es fruto de un calentón. Pero reconozco que las noticias que leo en la prensa, las que me llegan de cómo andan mis compañeros, las interpretaciones y actuaciones, aviesas, de algunas administraciones educativas, y un largo etcétera, me motivan a poner por escrito algo de lo que pienso. Hay muchas razones que se podrían argüir, muchos elementos que hace falta reformar o denunciar, expongo algunas de ellas.
- El Estado nos contrató de forma indefinida con la intención, según el Gobierno, de meternos en el Estatuto General de los Trabajadores. Objetivamente, eso es algo bueno, pero…no dejan que tengamos convenio colectivo propio, con lo cual no podemos defender nuestros derechos. Como no somos ni funcionarios ni personal administrativo, estamos al albur de la administración. Ellos, nuestros patronos, hacen y deshacen, vendiendo las soluciones como buenas, sin ampararse en criterios de méritos, titulación o antigüedad. Discrecionalmente, que se llama.
- A los efectos administrativos somos iguales a los demás compañeros, en teoría. Pero si estamos contratados en varios institutos, no se tiene en cuenta para nada esa circunstancia ni en el transporte(en el contrato que firmamos no dice que tengamos que disponer de coche privado o que nos lo pongan ellos para desplazarnos de un centro a otro), ni en el horario. Y, a veces, los directores te reciben con cajas destempladas por lo que significa de complicación para la elaboración de los horarios (cosa que por otro lado es verdad…), máxime cuando los profesores debemos aguardar a que no “ajusten” los contratos hasta mediados de septiembre.
- Padecemos cursos unificados con la ratio (número de alumnos por aula) rozando la legalidad, dando clases de forma inadecuada (con escasez de espacio, bancas, etc). Y si se pasan, hay inspectores, o directivos, que invitan a los alumnos a que se vayan a la alternativa.
- No podemos ser tutores, o Jefes de Departamento, tampoco pertenecer a la Dirección del Centro, como el resto de los compañeros.
- Las asignaturas alternativas no se cumplen. En ocasiones se dan clases de otras asignaturas durante esa hora, cosa legalmente prohibida.
- Nuestra nota no computa para media de Selectividad, pero hay otras asignaturas que no tienen un currículum definido, una llamada Proyecto Integrado por ejemplo, que sí. Esto es un agravio comparativo, cuando en los Acuerdos vigentes y legalmente constituidos, con la Santa Sede, dicen que debe estar la Asignatura al nivel de las otras. Un tratado internacional que se incumple impunemente sin que nadie ponga remedio. Si nuestros dignatarios no cumplen las leyes…¿qué Estado puede regirse en igualdad con sus ciudadanos?
Todo esto es una batería de acciones orientada a hacer pasar al profesional de la asignatura de religión por una situación de angustia tal, que termine abandonando. No han querido eliminar la asignatura del currículum, o no han podido, por eso van contra el profesional. Saben que la fuerza que justifica la presencia de tal asignatura es la petición de los padres, por eso ponen muchas trabas, y así hacer bajar el número de alumnos que la escogen, en función de la cantidad de dificultades y agravantes que acompañan a su matriculación.
No es un análisis pormenorizado lo que he hecho, ni quiere serlo. Pero me da la sensación de que los profesores de religión, los padres, los cristianos en general, los que desean una formación integral de sus hijos, los que estén de acuerdo con su presencia, deberíamos ponernos las pilas y ver desde dónde defender esta realidad educativa. Puede que un gran pacto político sea la solución, aunque no creo que dependa solo de eso; puede que los Sindicatos deban tomar parte en el asunto para defender a trabajadores con los mismos derechos que todos, aunque los grandes tienen en su ideario la idea de sacar la asignatura del marco de la educación; puede que lo que tengamos que hacer es desbaratar, de una vez por todas, ese imaginario histórico que nos coloca en un bando y nos hace malos y perversos…puede que sea cuestión de paciencia, buen tino y mucha información. Y mucha buena voluntad por parte de todos. Al fin y al cabo hablamos de educación.
martes, 25 de enero de 2011
Algo sobre política
He leído este artículo, muy interesante sobre la implicación de los católicos en la vida pública. Mesurado, lúcido y esperanzador.
Muchas veces nuestra implicación, o el ánimo a los que se implican, brilla por su ausencia. Después nos lamentamos.
En fin, está mucho mejor dicho y expresado en el artículo. Te invito a que lo leas.
Aparece en "Paginas digital"
Encima les damos caña
José Luis Restán25/01/2011
Llevamos años lamentándonos de la falta de implicación de los católicos en la política española, o en su caso, de la falta de fibra y de perfil de los pocos católicos identificados que han dado el paso. Años de queja y de lamento en los que no hemos hecho cuentas con la dejación de nuestra educación católica en el campo de la Doctrina Social, con el escaso acompañamiento de las comunidades cristianas a los llaneros solitarios que se han lanzado al ruedo, y con la propia debilidad de juicio histórico que sufre el catolicismo español en general. Con frecuencia nos ha bastado decir que "eran pocos y cobardes", mientras comentábamos la corrida desde la barrera.
Y en ésas estamos cuando un grupo de políticos pertenecientes al PP y a Unió Democrática ponen en marcha la Asociación Familia y Dignidad, que se integra a su vez en la red Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia. Experiencias de este tipo, que ligan a parlamentarios y dirigentes políticos de diversos partidos para promover la subsidiariedad, la defensa de la vida o la libertad religiosa, existen ya en otros países de nuestro entorno. De esta forma los católicos que participan en diferentes partidos pueden favorecer determinadas políticas más allá de la rígida disciplina partidaria, y pueden ofrecer un testimonio concorde en temas esenciales.
Si la izquierda española no abanderase un sectarismo tan marcado, sería lógico que también pudieran integrarse en esta plataforma personalidades del PSOE, como lo sería que los hubiese de Convergencia o del PNV, si en este último partido no estuviésemos asistiendo a una verdadera descomposición de su matriz cultural. Pero en fin, los que han dado el paso lo han hecho libremente y asumiendo su propio riesgo cara a la opinión pública y a sus propias filas. Curiosamente una buena noticia como ésta ha encontrado en no pocos ámbitos católicos una recepción amarga y quejumbrosa, de modo que estos políticos, en vez de cosechar ánimos, se han visto más bien sometidos a una especie de quinto grado. Pero ¿a qué jugamos?
En la raíz de esta reacción (no unánime pero bastante extendida) se encuentra un problema de fondo y una cuestión de clima afectivo. La primera se refiere a la no aceptación del hecho de que los católicos, para incidir políticamente en sociedades plurales y muy secularizadas como la nuestra, deben buscar plataformas amplias en las que dispongan de libertad para el debate, la propuesta y la defensa de sus valores, pero asumiendo que sus respectivos partidos esbozarán finalmente un programa de consenso dirigido a múltiples sujetos sociales con perspectivas a veces enfrentadas. Eso sucede en los Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia desde hace décadas.
Se trata de reconocer en primer lugar el carácter contingente y aproximativo de la acción política (y esto no es relativismo, por amor de Dios) y de no confiarle el cambio moral y cultural que nuestra sociedad necesita. A la política hay que reclamarle principalmente libertad y defensa del bien común (o sea, protección de los derechos fundamentales). Cabe plantear en cada caso si un partido ofrece el espacio mínimo de libertad, la apertura suficiente y la valoración adecuada de determinadas cuestiones, para que los católicos participen sin traicionarse a sí mismos. A esto no se puede responder de modo abstracto sino históricamente, contando siempre con la libertad de los implicados y con el acompañamiento discreto de la autoridad eclesial.
En todo caso ésta es una realidad dinámica, porque los católicos dentro de un partido deben luchar lealmente para que sus propuestas prosperen, sabiendo que no constituyen la única identidad dentro de ese partido. Y lógicamente puede llegar una coyuntura histórica en la que sea preciso un testimonio de público de discrepancia, o en la que determinado partido se vuelva irrespirable para los católicos.
Con todas estas reflexiones me parece claro que la presencia de católicos conscientes y comprometidos en partidos como el PP y Unió es una magnífica noticia por la que deberíamos felicitarnos el conjunto de los católicos españoles. Más aún si deciden ofrecer un rostro común y están dispuestos a protagonizar debates cruciales como los referidos a la defensa de la familia y de la vida, la libertad religiosa o la subsidiariedad del Estado. Y ojalá que existiese en nuestro país un socialismo en el que esa participación fuese posible y efectiva, como lo es en el SPD alemán, en el laborismo británico o en el PSF galo, sin que esto signifique que en dichos partidos la vida de los católicos sea cómoda en absoluto. No lo es en ninguno, ni siquiera en aquellos que proceden de matriz democristiana, porque la realidad social y cultural de occidente es la que es, y debemos aprender a vivir en ella.
Pero falta la cuestión del clima afectivo. Quizás un exceso de confianza en la política, una pretensión de que sea ésta la que realice el cambio social, moral y cultural que esperamos, hace que nos volvamos amargamente intolerantes con los católicos que están en ella. Nunca dan la talla, nunca son suficientemente valientes, siempre nos parecen evidentes sus componendas. De todo hay en la viña del Señor, y es justo que los políticos católicos respondan al pueblo del que nacen y que les sostiene (o les debe sostener). Pero siempre con la paciencia y la benevolencia que nacen de saber que sus posibilidades son limitadas, que su trabajo es a largo plazo, que deben cultivar el pacto y que deben aceptar la imperfección. Esperemos que de su compromiso libre y esforzado nazca un mayor espacio de libertad y una mejor garantía para que los diversos sujetos sociales (tantos de ellos nacidos de la vitalidad de la Iglesia) realicen su propia tarea.
Muchas veces nuestra implicación, o el ánimo a los que se implican, brilla por su ausencia. Después nos lamentamos.
En fin, está mucho mejor dicho y expresado en el artículo. Te invito a que lo leas.
Aparece en "Paginas digital"
Encima les damos caña
José Luis Restán25/01/2011
Llevamos años lamentándonos de la falta de implicación de los católicos en la política española, o en su caso, de la falta de fibra y de perfil de los pocos católicos identificados que han dado el paso. Años de queja y de lamento en los que no hemos hecho cuentas con la dejación de nuestra educación católica en el campo de la Doctrina Social, con el escaso acompañamiento de las comunidades cristianas a los llaneros solitarios que se han lanzado al ruedo, y con la propia debilidad de juicio histórico que sufre el catolicismo español en general. Con frecuencia nos ha bastado decir que "eran pocos y cobardes", mientras comentábamos la corrida desde la barrera.
Y en ésas estamos cuando un grupo de políticos pertenecientes al PP y a Unió Democrática ponen en marcha la Asociación Familia y Dignidad, que se integra a su vez en la red Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia. Experiencias de este tipo, que ligan a parlamentarios y dirigentes políticos de diversos partidos para promover la subsidiariedad, la defensa de la vida o la libertad religiosa, existen ya en otros países de nuestro entorno. De esta forma los católicos que participan en diferentes partidos pueden favorecer determinadas políticas más allá de la rígida disciplina partidaria, y pueden ofrecer un testimonio concorde en temas esenciales.
Si la izquierda española no abanderase un sectarismo tan marcado, sería lógico que también pudieran integrarse en esta plataforma personalidades del PSOE, como lo sería que los hubiese de Convergencia o del PNV, si en este último partido no estuviésemos asistiendo a una verdadera descomposición de su matriz cultural. Pero en fin, los que han dado el paso lo han hecho libremente y asumiendo su propio riesgo cara a la opinión pública y a sus propias filas. Curiosamente una buena noticia como ésta ha encontrado en no pocos ámbitos católicos una recepción amarga y quejumbrosa, de modo que estos políticos, en vez de cosechar ánimos, se han visto más bien sometidos a una especie de quinto grado. Pero ¿a qué jugamos?
En la raíz de esta reacción (no unánime pero bastante extendida) se encuentra un problema de fondo y una cuestión de clima afectivo. La primera se refiere a la no aceptación del hecho de que los católicos, para incidir políticamente en sociedades plurales y muy secularizadas como la nuestra, deben buscar plataformas amplias en las que dispongan de libertad para el debate, la propuesta y la defensa de sus valores, pero asumiendo que sus respectivos partidos esbozarán finalmente un programa de consenso dirigido a múltiples sujetos sociales con perspectivas a veces enfrentadas. Eso sucede en los Estados Unidos, Francia, Alemania, Gran Bretaña e Italia desde hace décadas.
Se trata de reconocer en primer lugar el carácter contingente y aproximativo de la acción política (y esto no es relativismo, por amor de Dios) y de no confiarle el cambio moral y cultural que nuestra sociedad necesita. A la política hay que reclamarle principalmente libertad y defensa del bien común (o sea, protección de los derechos fundamentales). Cabe plantear en cada caso si un partido ofrece el espacio mínimo de libertad, la apertura suficiente y la valoración adecuada de determinadas cuestiones, para que los católicos participen sin traicionarse a sí mismos. A esto no se puede responder de modo abstracto sino históricamente, contando siempre con la libertad de los implicados y con el acompañamiento discreto de la autoridad eclesial.
En todo caso ésta es una realidad dinámica, porque los católicos dentro de un partido deben luchar lealmente para que sus propuestas prosperen, sabiendo que no constituyen la única identidad dentro de ese partido. Y lógicamente puede llegar una coyuntura histórica en la que sea preciso un testimonio de público de discrepancia, o en la que determinado partido se vuelva irrespirable para los católicos.
Con todas estas reflexiones me parece claro que la presencia de católicos conscientes y comprometidos en partidos como el PP y Unió es una magnífica noticia por la que deberíamos felicitarnos el conjunto de los católicos españoles. Más aún si deciden ofrecer un rostro común y están dispuestos a protagonizar debates cruciales como los referidos a la defensa de la familia y de la vida, la libertad religiosa o la subsidiariedad del Estado. Y ojalá que existiese en nuestro país un socialismo en el que esa participación fuese posible y efectiva, como lo es en el SPD alemán, en el laborismo británico o en el PSF galo, sin que esto signifique que en dichos partidos la vida de los católicos sea cómoda en absoluto. No lo es en ninguno, ni siquiera en aquellos que proceden de matriz democristiana, porque la realidad social y cultural de occidente es la que es, y debemos aprender a vivir en ella.
Pero falta la cuestión del clima afectivo. Quizás un exceso de confianza en la política, una pretensión de que sea ésta la que realice el cambio social, moral y cultural que esperamos, hace que nos volvamos amargamente intolerantes con los católicos que están en ella. Nunca dan la talla, nunca son suficientemente valientes, siempre nos parecen evidentes sus componendas. De todo hay en la viña del Señor, y es justo que los políticos católicos respondan al pueblo del que nacen y que les sostiene (o les debe sostener). Pero siempre con la paciencia y la benevolencia que nacen de saber que sus posibilidades son limitadas, que su trabajo es a largo plazo, que deben cultivar el pacto y que deben aceptar la imperfección. Esperemos que de su compromiso libre y esforzado nazca un mayor espacio de libertad y una mejor garantía para que los diversos sujetos sociales (tantos de ellos nacidos de la vitalidad de la Iglesia) realicen su propia tarea.
lunes, 13 de diciembre de 2010
Para pensar un ratito
Muy interesante lo que dice este lingüista y pensador. Saber mirar la realidad, saber analizarla, y poder responder de forma madura, es un deseo de muchos. Tener herramientas que nos indiquen qué se mueve detras de lo que se mueve aparentemente, es muy educativo.
Desde luego no es nada nuevo lo que se nos dice. Y, lo peor de todo, es que los medios de comunicación social, respaldados por grandes grupos de presión ideológica, ya saben de esto y lo estan utilizando. Orwell lo dijo también. Y muchos otros antes. La única posibilidad es la capacidad de los ciudadanos de discernir, desde su conciencia, y decidir desde su libertad. Claro que hace falta un rearme intelectual y cultural que, desgraciadamente, no nos ofrece el sistema educativo, situado en la mediocridad y el desamparo de la excelencia.
Bueno, ahí os lo dejo. Para reflexionar un rato.
El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios
1. La estrategia de la distracción: El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones: Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad: Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir: Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad: La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión: Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad: Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad: Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
Desde luego no es nada nuevo lo que se nos dice. Y, lo peor de todo, es que los medios de comunicación social, respaldados por grandes grupos de presión ideológica, ya saben de esto y lo estan utilizando. Orwell lo dijo también. Y muchos otros antes. La única posibilidad es la capacidad de los ciudadanos de discernir, desde su conciencia, y decidir desde su libertad. Claro que hace falta un rearme intelectual y cultural que, desgraciadamente, no nos ofrece el sistema educativo, situado en la mediocridad y el desamparo de la excelencia.
Bueno, ahí os lo dejo. Para reflexionar un rato.
El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios
1. La estrategia de la distracción: El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
2. Crear problemas y después ofrecer soluciones: Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3. La estrategia de la gradualidad: Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4. La estrategia de diferir: Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad: La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.
6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión: Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad: Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad: Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
9. Reforzar la autoculpabilidad: Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen: En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
martes, 23 de noviembre de 2010
Laicos
Esto que os pongo a continuación es el contenido general de la charla que he dado en Huelva, en el día del Apostolado seglar, por si os interesa.
Hay también un enlace al audio colgado en la página web de la Diócesis de Huelva, por si lo queréis escuchar.
Laicos: cristianos en medio del mundo
Reflexión bíblica:
“Nació en una pequeña aldea, hijo de una mujer del campo.
Creció en otra aldea donde trabajó como carpintero
hasta que tuvo 30 años.
Después, y durante tres años, fue predicador ambulante.
Nunca escribió un libro. Nunca tuvo un cargo público.
Nunca tuvo familia o casa. Nunca fue a la universidad.
Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de su lugar de nacimiento.
Nunca hizo nada de lo que se asocia con grandeza.
No tenía más credenciales que él mismo.
Tenía sólo treinta y tres años cuando la opinión pública se volvió en su contra.
Sus amigos le abandonaron.
Fue entregado a sus enemigos, e hicieron mofa de él en un juicio.
Fue crucificado entre dos ladrones.
Mientras agonizaba, sus verdugos se jugaron sus vestiduras, la única posesión que tenía.
Cuando murió fue enterrado en una tumba prestada por un amigo.
Han pasado veinte siglos, y hoy es figura central de nuestro mundo,
factor decisivo del progreso de la humanidad.
Ninguno de los ejércitos que marcharon,
ninguna de las armadas que navegaron,
ninguno de los parlamentos que se reunieron,
ninguno de los reyes que reinaron,
ni todos ellos juntos, han cambiado tanto la vida del hombre en la tierra
como esta Vida solitaria”.
(Poema anónimo)
1.- Este poema nos sirve para enmarcar la persona de Jesús, que es el origen de nuestra fe y la meta de nuestra vida, en la historia particular, la suya, y en la universal. Seguimos a un hombre que fue capaz de marcarla con trazos gruesos de transformación y cambio. Seguimos a alguien que esperó, pero también que hizo posible aquello que esperaba a través de una acción sencilla en medio de su gente.
Seguimos a alguien cuyo mensaje es de una simplicidad divina: el amor es la comunicación misma con Dios. Y este amor gesta una realidad nueva. Este amor es una forma de ser de Dios. Y este perfil, el de ser de Dios con los hombres, lo vemos reflejado en el concepto Reinado de Dios. (1)
2.- Si debemos reducir el Mensaje de Jesús a una frase, a un slogan, este podría ser: “ha llegado el reinado de Dios”. Ese Reinado de Dios constituía una esperanza para todos los judíos. No sólo los de su época. Querían la instauración de una realidad política que pusiera de rodillas a sus opresores, que eliminara el pecado y la impureza de Israel y que lo convirtiera en el centro de las naciones. Pero Jesús no quería eso. El Reinado de Dios es, para Él, una nueva forma de relaciones entre los hombres basada en una nueva forma de relación con Dios: todos hermanos, hijos de un Dios Padre enormemente cariñoso.
Dicho de otra forma, el amor en Jesús se vuelve operativo, transgresor y totalizante. La forma de ser de Jesús es una pura transformación de la realidad a impulsos de un amor desbordante y constructor de una realidad nueva.
3.- Por lo tanto, la palabra que comunicaba Jesús, era también acción que se hacía presente. No era un mesías al uso (5), sino que estaba impregnado de Dios hasta tal punto que su vida era su palabra y su obra haciendo presente la nueva Vida de Dios.
Así, auscultando los evangelios, podemos encontrar, en su vida pública, al menos, los siguientes elementos:
a) Jesús comunicó y anunció lo que es el Reino de Dios que llega. (Mc 1,22). Y, sin lugar a dudas, el mejor resumen del mismo lo tenemos compendiado en el denominado Sermón del Monte (Mt 5-7). El reino de Dios como categoría y como realidad, como transformación social y como sueño de Dios.
b) Él compartió mesa, intereses y sentimientos con los excluidos de aquella sociedad (cf. Mc 2, 15ss; Lc 15,1; Mt 11,25ss). En este sentido, comer con los excluidos era ser uno de ellos.
c) Pero también tocó, acarició y curó, a los sufrientes, los desheredados, los solos, todos aquellos que estaban en las orillas de la sociedad, entendiendo estas acciones como señales de la llegada del Reino (Lc 11,20). Aún más, era una ruptura trasgresora de cómo se entendían las relaciones (pecado-mal moral-mal físico) y (perdón-integración social-sanación).
d) Después llamó a gentes sencillas para que le siguieran en el estilo de vida que emprendía y los envió a anunciar el Reino. Trató de construir con ellos una comunidad que no se rigiera por los criterios de la sociedad ( Lc 22, 25ss). Entre ellos había mujeres (cuya situación moral era de marginación-dependencia), recaudadores de impuestos (considerados traidores, ladrones e impuros), obreros no cualificados, pequeños propietarios, etc.
e) Por todo esto entró en conflicto con la teología judía oficial (en temas como el sábado, en qué consiste la pureza del hombre, con quiénes está Dios, cuál es el sentido y valor de la Ley...).
f) Pero también entró en conflicto con el Templo de Jerusalen y con el culto oficial, permitiéndose incluso una acción dura y comprometida: echar por tierra los tenderetes que mantenían al Sumo Sacerdote, y declarar que aquel Templo estaba llamado a desaparecer y ser sustituido por otro “no hecho de manos humanas”.
g) Por todo esto, tensó la realidad hasta hacer que lo quitaran de en medio violenta y ejemplarmente. Y esto se justificó en nombre de Dios, pero procedía de la sensación de amenaza que acompañaba a su anuncio del Dios del Reino.
h) Cuando ya vio venir el final, apostó por la esperanza hasta tal punto, que decidió celebrar una cena con los suyos. (6) En ella determinaba hasta qué punto quería estar entre los suyos y cómo había que hacer para ser de los suyos (Jn 13)
4.- Estas acciones proféticas son las que vienen a llamarse, de forma actual, compromiso. La significación de este vocablo sería la de aquella actividad que deviene necesariamente de la palabra dada. En el caso del mensaje de Jesús, la inexcusable cristalización de su vida en la nuestra o, dicho de otro modo, la forma de ser cristos como compromiso del bautizado, en este aquí y este ahora.
El amor, en Jesús, traspasa los límites de una realidad que hacía al hombre un ser dependiente y miserable. Con su capacidad de donación transforma tanto las estructuras de su tiempo, como la interioridad de las personas. No deja nada indiferente. Y esta vida, desde esta forma de entenderlo todo, es la que señala la forma cómo debemos seguir al Maestro y cómo debemos hacer presente el Reino de Dios.
Esto se entendió perfectamente por los discípulos tras Pentecostés. Perdieron el miedo a las posibles consecuencias que podían sobrevenirles por seguir a su Maestro y, de forma clara, anunciaron su Mensaje. Fruto de esta nueva vida, con unos valores bien distintos de los judíos, las estructuras de relación y de opresión fueron dejando paso a otras de libertad.
Reflexión desde el Magisterio de la Iglesia
1.- La Iglesia, a través de su reflexión y su praxis, ha tratado de ir haciendo posible este reinado de Dios en la tierra. Buena cuenta de ellos la dan la cantidad de obras que se han ido realizando a través del tiempo: hospitales, escuelas, centros de acogida, casas de acogida, dispensarios, y un largo etcétera que no es ahora el tiempo de desglosar. (2)
2.- También en los Documentos eclesiales a lo largo de la historia, ha ido cristalizando en formas diversas. Sin duda alguna conectan con la reflexión teológica de los primeros cristianos y con los primeros Padres de la Iglesia. Este deseo de cambio y transformación humana late en los pensadores cristianos como una necesidad básica del seguimiento de Jesús. La energía transformadora de la realidad se hacía reflexión y cultura. Así nace la Doctrina Social de la Iglesia. Podríamos decir que ella misma es la sensibilidad de los cristianos en documentos orientadores. Buena cuenta de ello es la cantidad de encíclicas, exhortaciones, discursos, etc, que nacen desde la Santa Sede.
3.- Hoy, igual que siempre, se hace necesaria la labor de la Iglesia, de todos y cada uno de los cristianos, para explicitar el amor de Dios a los hombres, y que se transmite por medio de aquellos que han escuchado el mensaje de su Palabra. El Mensaje de Jesús no es para establecer de forma egoísta una salvación individual. Sino que debe asumir a los otros como parte de este mensaje.(3)
Dice el Papa Benedicto XVI. Nadie se salva solo, vuelve a incidir. Nuestro mensaje queda mutilado si se circunscribe al ámbito de lo individual. Nuestra misión no es la de encerrarnos en “los privados” para buscar una satisfacción propia, ni la de conseguir un nirvana solipsista. Como nos dice el Concilio Vaticano II.”Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”(GS 1)
4.- No podemos mirar para otro lado en este tiempo actual. No podemos dejar de conciliar vida y fe, porque si no quedaría mutilado el Mensaje universal de Salvación traído para todos los hombres y mujeres.(4)
5.- Por eso es necesario inventar nuevos caminos de intervención en la realidad, escrutando, mirando, percibiendo, qué es lo que hoy necesita el mundo para ser una morada de Dios y una digna morada del hombre, para que cada criatura se convierta en digna, y viva dignamente:
“Para cumplir esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época a la luz del Evangelio” (GS 4).
Los cristianos deben permanecer atentos a los signos de los tiempos para interpretar correctamente dónde trabajar y cómo hacerlo de forma que el Mensaje de Jesús tome carne y vigor orientando a toda la humanidad hacia Dios. Este es el compromiso. Por decirlo de alguna forma, hay que tomar hasta las paradas de los autobuses: debemos estar presentes en todos los sitios donde nos podemos encontrar con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo para hacer de la realidad, salvación. Nuestra presencia en el mundo indica una nueva forma de comprender todas las circunstancias y, para eso, tenemos que, de forma decidida, construir estructuras nuevas o colaborar en las ya existentes, para que permitan a la humanidad vivir en dignidad, libertad y hermandad.
6.- Los nuevos ágoras: (JPII). No obstante hay campos en los que cada cristiano se siente como pez en el agua, porque sabe que es allí donde puede aportar la visión cristiana e impulsar, de forma decidida, el mundo nuevo que soñó el Mesías. Vamos a enumerar algunos en los que el hoy de la salvación debe darse, y esto sólo será si nosotros nos sentimos auténticos colaboradores en la re-creación del mundo:
1. La reflexión y la praxis bioética: No cabe ninguna duda de que el conocimiento científico y el dominio de la técnica aportan un beneficio inestimable a la calidad de vida de todos los hombres y mujeres. Pero no puede haber aportación técnica que no deba pasar por la reflexión ética. Es necesario estar presentes en todos los lugares donde se aborde esa reflexión, o provocar su creación, para asegurar que la técnica no se convierte finalmente en enemiga del hombre y de la vida.(Cfr. Evangelium vitae 4)
Pero aún más, en el campo de la medicina y la salud pública es necesario plantear retos ético-profesionales, y que asociaciones del sector hagan propuestas, desde la vertiente del humanismo cristiano, para enfrentar los grandes retos biomédicos y ético-religiosos, que se plantean.
2. La familia: Hay una necesidad de volver a vínculos seguros en una sociedad inestable. Nuestra reflexión y aportaciones deben ser sugerencias en positivo, elevando el valor moral de las relaciones de afecto en la familia, de equilibrio y seguridad, frente a las teorías individualistas.
3. La economía: Caído uno de los referentes económicos con la antigua Unión Soviética, podemos sucumbir en las redes de un capitalismo salvaje, que olvide a todos los pobres de la tierra. Necesitamos ofertar soluciones viables de desarrollo sostenible y equitativo entre todos los pueblos, especialmente los más pobres. Nos mueve el mensaje de Jesús a inventar nuevos modelos y dinamizar los viejos, para que se adecuen a los valores evangélicos del compartir. (Centessimus annus 39)
4. El mundo de la política: hay que dignificar, y participar, en el mundo de las relaciones políticas. Allí se mueven los hilos desde donde se van a tomar decisiones que van a tener repercusiones en el bien común. No nos es ajeno, ni debe asustarnos. Estamos llamados a transformar la realidad y, para esto, hay que ir a apoyar y aportar nuestro granito de arena. También en los sindicatos, en las asociaciones de vecinos, en toda estructura donde se organice el bien común, estamos llamados a participar. (Deus est caritas 28). Hoy, más que nunca, es necesario despertar una fuerte conciencia de asociacionismo y también de organizaciones autónomas e independientes de los poderes públicos, que tengan autonomía y libertad para organizar la sociedad civil y proponer soluciones viables y prácticas a los deseos y problemas de la gente.
5. Ecología y medio ambiente: Hoy se abre paso una sensibilidad cada vez mayor por el sostenimiento de una economía que no dañe el medio ambiente. La investigación y las nuevas propuestas de solución pueden tener una vertiente cristiana si consideramos el mundo como obra de Dios y la humanidad como garante de este orden.
6. Las relaciones interculturales: desde un profundo convencimiento de la verdad aportada a la Humanidad a través de Jesús, no podemos olvidar que, en todas las religiones y culturas, se encuentra una verdad seminal. El mundo de la convivencia, el respeto y la aportación de lo propio, son un gran reto que se está planteando en nuestra sociedad.
7. La educación y la educación pública. No cabe duda que en el campo de la educación nos jugamos el futuro de la sociedad. Bien sea en el ámbito de las escuelas de padres, en las propuestas educativas para los padres, o en el campo de la escuela pública hace falta una presencia orientadora. Más aún en el ámbito de lo público, ya que las escuelas de carácter concertado ofrecen un ideario desde el que trabajar el aspecto específico cristiano. Sin embargo tanto en la Universidad, como en la Escuela y los Institutos, los profesionales cristianos han cedido a la tentación del ocultar su ideario, o de plasmarlo en las instituciones, respetando la pluralidad.
Hay más, y probablemente tú puedas descubrir muchas más. Y seguro que el devenir histórico traerá algunas novedosas. Pero lo importante es que no nos convirtamos es agentes pasivos que sólo saben recibir. Y esta aportación es un amor hecho realidad concreta. Un amor operante, transformante y arriesgado que busca la perfección del hombre y la transformación del mundo para que sea lo que Dios quiere para el hombre. No somos mojigatos, sabemos que este amor es conflictivo porque se enfrenta a las raíces del mal, pero no nos da miedo. Otros antes que nosotros han podido hacerlo, nosotros también podremos. No tenemos miedo. (GS 39).
Por último un par de consideraciones que es conveniente poner enfrente de la reflexión, el discernimiento y que nos pueden servir:
- Por un lado la necesidad que tenemos de buscar nuevos ágoras o lugares desde donde hoy se dan noticias y se construye la opinión pública. Pero quizás es necesario ver que no sólo se deben construir medios específicos, con titularidad específicamente cristiana, que son buenos en sí mismos. También está el gran reto de utilizar los que son generales y públicos para poder expresar desde ahí la escala de valores en los que nos movemos. Siempre desde la libertad de la conciencia cristiana, forjada en siglos de reflexión y sometimiento.
- Por otro la necesidad que tenemos de articular los movimientos, asociaciones y estructuras que, desde el ideario de inspiración cristiana, han ido surgiendo a lo largo de este último tramo de la historia. Me refiero específicamente a la idea que muchas veces se dice de los movimientos laicos organizados. Existen muchos. Pero esta miríada, a veces minúscula, necesita tomar conciencia y sensibilización. Por otro lado la Iglesia debe poder articular, con flexibilidad, la incorporación, organización, ánimo y seguimiento pastoral a todas, con aquel corazón de madre que le caracteriza. Hay que vencer esa desconfianza inicial hacia la institución, por un lado. Hay que confiar en el buen hacer y parecer de los laicos, formando redes de colaboración y autonomía.
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(1) . Como dice el Papa en su Carta Encíclica Deus est Caritas:“La Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Pero, al mismo tiempo, la caritas-agapé supera los confines de la Iglesia; la parábola del buen Samaritano sigue siendo el criterio de comportamiento y muestra la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado encontrado « casualmente » (cf. Lc 10, 31), quienquiera que sea. No obstante, quedando a salvo la universalidad del amor, también se da la exigencia específicamente eclesial de que, precisamente en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad. En este sentido, siguen teniendo valor las palabras de la Carta a los Gálatas: « Mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe » (6, 10).” (Encíclica Deus est caritas” de Benedicto XVII).
(2) En efecto, como dice Benedicto XVI en la Spe Salvis:”…de la esperanza de estas personas tocadas por Cristo-se refiere a los santos, o cristianos comprometidos- ha brotado esperanza para otros que vivían en la oscuridad y sin esperanza. En ellos se ha demostrado que esta nueva vida posee realmente « sustancia » y es una « sustancia» que suscita vida para los demás. Para nosotros, que contemplamos estas figuras, su vida y su comportamiento son de hecho una « prueba » de que las realidades futuras, la promesa de Cristo, no es solamente una realidad esperada sino una verdadera presencia”.
(3) “¿Cómo ha podido desarrollarse la idea de que el mensaje de Jesús es estrictamente individualista y dirigido sólo al individuo? ¿Cómo se ha llegado a interpretar la «salvación del alma » como huida de la responsabilidad respecto a las cosas en su conjunto y, por consiguiente, a considerar el programa del cristianismo como búsqueda egoísta de la salvación que se niega a servir a los demás?”(Spe Salvis)
(4) “Una consecuencia de lo dicho es que la búsqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generación; nunca es una tarea que se pueda dar simplemente por concluida. No obstante, cada generación tiene que ofrecer también su propia aportación para establecer ordenamientos convincentes de libertad y de bien, que ayuden a la generación sucesiva, como orientación al recto uso de la libertad humana y den también así, siempre dentro de los límites humanos, una cierta garantía también para el futuro”.(Spe Salvis)
(5) El cristianismo no traía un mensaje socio-revolucionario como el de Espartaco que, con luchas cruentas, fracasó. Jesús no era Espartaco, no era un combatiente por una liberación política como Barrabás o Bar-Kokebá. Lo que Jesús había traído, habiendo muerto Él mismo en la cruz, era algo totalmente diverso: el encuentro con el Señor de todos los señores, el encuentro con el Dios vivo y, así, el encuentro con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo. (Spe salvis.Benedicto XVI)
(6) Cfr “Memoria subversiva, memoria subyugante” Ignacio González Faus. Cuadernos Cristianismo y Justicia. Nº 104
Hay también un enlace al audio colgado en la página web de la Diócesis de Huelva, por si lo queréis escuchar.
Laicos: cristianos en medio del mundo
Reflexión bíblica:
“Nació en una pequeña aldea, hijo de una mujer del campo.
Creció en otra aldea donde trabajó como carpintero
hasta que tuvo 30 años.
Después, y durante tres años, fue predicador ambulante.
Nunca escribió un libro. Nunca tuvo un cargo público.
Nunca tuvo familia o casa. Nunca fue a la universidad.
Nunca viajó a más de trescientos kilómetros de su lugar de nacimiento.
Nunca hizo nada de lo que se asocia con grandeza.
No tenía más credenciales que él mismo.
Tenía sólo treinta y tres años cuando la opinión pública se volvió en su contra.
Sus amigos le abandonaron.
Fue entregado a sus enemigos, e hicieron mofa de él en un juicio.
Fue crucificado entre dos ladrones.
Mientras agonizaba, sus verdugos se jugaron sus vestiduras, la única posesión que tenía.
Cuando murió fue enterrado en una tumba prestada por un amigo.
Han pasado veinte siglos, y hoy es figura central de nuestro mundo,
factor decisivo del progreso de la humanidad.
Ninguno de los ejércitos que marcharon,
ninguna de las armadas que navegaron,
ninguno de los parlamentos que se reunieron,
ninguno de los reyes que reinaron,
ni todos ellos juntos, han cambiado tanto la vida del hombre en la tierra
como esta Vida solitaria”.
(Poema anónimo)
1.- Este poema nos sirve para enmarcar la persona de Jesús, que es el origen de nuestra fe y la meta de nuestra vida, en la historia particular, la suya, y en la universal. Seguimos a un hombre que fue capaz de marcarla con trazos gruesos de transformación y cambio. Seguimos a alguien que esperó, pero también que hizo posible aquello que esperaba a través de una acción sencilla en medio de su gente.
Seguimos a alguien cuyo mensaje es de una simplicidad divina: el amor es la comunicación misma con Dios. Y este amor gesta una realidad nueva. Este amor es una forma de ser de Dios. Y este perfil, el de ser de Dios con los hombres, lo vemos reflejado en el concepto Reinado de Dios. (1)
2.- Si debemos reducir el Mensaje de Jesús a una frase, a un slogan, este podría ser: “ha llegado el reinado de Dios”. Ese Reinado de Dios constituía una esperanza para todos los judíos. No sólo los de su época. Querían la instauración de una realidad política que pusiera de rodillas a sus opresores, que eliminara el pecado y la impureza de Israel y que lo convirtiera en el centro de las naciones. Pero Jesús no quería eso. El Reinado de Dios es, para Él, una nueva forma de relaciones entre los hombres basada en una nueva forma de relación con Dios: todos hermanos, hijos de un Dios Padre enormemente cariñoso.
Dicho de otra forma, el amor en Jesús se vuelve operativo, transgresor y totalizante. La forma de ser de Jesús es una pura transformación de la realidad a impulsos de un amor desbordante y constructor de una realidad nueva.
3.- Por lo tanto, la palabra que comunicaba Jesús, era también acción que se hacía presente. No era un mesías al uso (5), sino que estaba impregnado de Dios hasta tal punto que su vida era su palabra y su obra haciendo presente la nueva Vida de Dios.
Así, auscultando los evangelios, podemos encontrar, en su vida pública, al menos, los siguientes elementos:
a) Jesús comunicó y anunció lo que es el Reino de Dios que llega. (Mc 1,22). Y, sin lugar a dudas, el mejor resumen del mismo lo tenemos compendiado en el denominado Sermón del Monte (Mt 5-7). El reino de Dios como categoría y como realidad, como transformación social y como sueño de Dios.
b) Él compartió mesa, intereses y sentimientos con los excluidos de aquella sociedad (cf. Mc 2, 15ss; Lc 15,1; Mt 11,25ss). En este sentido, comer con los excluidos era ser uno de ellos.
c) Pero también tocó, acarició y curó, a los sufrientes, los desheredados, los solos, todos aquellos que estaban en las orillas de la sociedad, entendiendo estas acciones como señales de la llegada del Reino (Lc 11,20). Aún más, era una ruptura trasgresora de cómo se entendían las relaciones (pecado-mal moral-mal físico) y (perdón-integración social-sanación).
d) Después llamó a gentes sencillas para que le siguieran en el estilo de vida que emprendía y los envió a anunciar el Reino. Trató de construir con ellos una comunidad que no se rigiera por los criterios de la sociedad ( Lc 22, 25ss). Entre ellos había mujeres (cuya situación moral era de marginación-dependencia), recaudadores de impuestos (considerados traidores, ladrones e impuros), obreros no cualificados, pequeños propietarios, etc.
e) Por todo esto entró en conflicto con la teología judía oficial (en temas como el sábado, en qué consiste la pureza del hombre, con quiénes está Dios, cuál es el sentido y valor de la Ley...).
f) Pero también entró en conflicto con el Templo de Jerusalen y con el culto oficial, permitiéndose incluso una acción dura y comprometida: echar por tierra los tenderetes que mantenían al Sumo Sacerdote, y declarar que aquel Templo estaba llamado a desaparecer y ser sustituido por otro “no hecho de manos humanas”.
g) Por todo esto, tensó la realidad hasta hacer que lo quitaran de en medio violenta y ejemplarmente. Y esto se justificó en nombre de Dios, pero procedía de la sensación de amenaza que acompañaba a su anuncio del Dios del Reino.
h) Cuando ya vio venir el final, apostó por la esperanza hasta tal punto, que decidió celebrar una cena con los suyos. (6) En ella determinaba hasta qué punto quería estar entre los suyos y cómo había que hacer para ser de los suyos (Jn 13)
4.- Estas acciones proféticas son las que vienen a llamarse, de forma actual, compromiso. La significación de este vocablo sería la de aquella actividad que deviene necesariamente de la palabra dada. En el caso del mensaje de Jesús, la inexcusable cristalización de su vida en la nuestra o, dicho de otro modo, la forma de ser cristos como compromiso del bautizado, en este aquí y este ahora.
El amor, en Jesús, traspasa los límites de una realidad que hacía al hombre un ser dependiente y miserable. Con su capacidad de donación transforma tanto las estructuras de su tiempo, como la interioridad de las personas. No deja nada indiferente. Y esta vida, desde esta forma de entenderlo todo, es la que señala la forma cómo debemos seguir al Maestro y cómo debemos hacer presente el Reino de Dios.
Esto se entendió perfectamente por los discípulos tras Pentecostés. Perdieron el miedo a las posibles consecuencias que podían sobrevenirles por seguir a su Maestro y, de forma clara, anunciaron su Mensaje. Fruto de esta nueva vida, con unos valores bien distintos de los judíos, las estructuras de relación y de opresión fueron dejando paso a otras de libertad.
Reflexión desde el Magisterio de la Iglesia
1.- La Iglesia, a través de su reflexión y su praxis, ha tratado de ir haciendo posible este reinado de Dios en la tierra. Buena cuenta de ellos la dan la cantidad de obras que se han ido realizando a través del tiempo: hospitales, escuelas, centros de acogida, casas de acogida, dispensarios, y un largo etcétera que no es ahora el tiempo de desglosar. (2)
2.- También en los Documentos eclesiales a lo largo de la historia, ha ido cristalizando en formas diversas. Sin duda alguna conectan con la reflexión teológica de los primeros cristianos y con los primeros Padres de la Iglesia. Este deseo de cambio y transformación humana late en los pensadores cristianos como una necesidad básica del seguimiento de Jesús. La energía transformadora de la realidad se hacía reflexión y cultura. Así nace la Doctrina Social de la Iglesia. Podríamos decir que ella misma es la sensibilidad de los cristianos en documentos orientadores. Buena cuenta de ello es la cantidad de encíclicas, exhortaciones, discursos, etc, que nacen desde la Santa Sede.
3.- Hoy, igual que siempre, se hace necesaria la labor de la Iglesia, de todos y cada uno de los cristianos, para explicitar el amor de Dios a los hombres, y que se transmite por medio de aquellos que han escuchado el mensaje de su Palabra. El Mensaje de Jesús no es para establecer de forma egoísta una salvación individual. Sino que debe asumir a los otros como parte de este mensaje.(3)
Dice el Papa Benedicto XVI. Nadie se salva solo, vuelve a incidir. Nuestro mensaje queda mutilado si se circunscribe al ámbito de lo individual. Nuestra misión no es la de encerrarnos en “los privados” para buscar una satisfacción propia, ni la de conseguir un nirvana solipsista. Como nos dice el Concilio Vaticano II.”Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”(GS 1)
4.- No podemos mirar para otro lado en este tiempo actual. No podemos dejar de conciliar vida y fe, porque si no quedaría mutilado el Mensaje universal de Salvación traído para todos los hombres y mujeres.(4)
5.- Por eso es necesario inventar nuevos caminos de intervención en la realidad, escrutando, mirando, percibiendo, qué es lo que hoy necesita el mundo para ser una morada de Dios y una digna morada del hombre, para que cada criatura se convierta en digna, y viva dignamente:
“Para cumplir esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época a la luz del Evangelio” (GS 4).
Los cristianos deben permanecer atentos a los signos de los tiempos para interpretar correctamente dónde trabajar y cómo hacerlo de forma que el Mensaje de Jesús tome carne y vigor orientando a toda la humanidad hacia Dios. Este es el compromiso. Por decirlo de alguna forma, hay que tomar hasta las paradas de los autobuses: debemos estar presentes en todos los sitios donde nos podemos encontrar con los hombres y las mujeres de nuestro tiempo para hacer de la realidad, salvación. Nuestra presencia en el mundo indica una nueva forma de comprender todas las circunstancias y, para eso, tenemos que, de forma decidida, construir estructuras nuevas o colaborar en las ya existentes, para que permitan a la humanidad vivir en dignidad, libertad y hermandad.
6.- Los nuevos ágoras: (JPII). No obstante hay campos en los que cada cristiano se siente como pez en el agua, porque sabe que es allí donde puede aportar la visión cristiana e impulsar, de forma decidida, el mundo nuevo que soñó el Mesías. Vamos a enumerar algunos en los que el hoy de la salvación debe darse, y esto sólo será si nosotros nos sentimos auténticos colaboradores en la re-creación del mundo:
1. La reflexión y la praxis bioética: No cabe ninguna duda de que el conocimiento científico y el dominio de la técnica aportan un beneficio inestimable a la calidad de vida de todos los hombres y mujeres. Pero no puede haber aportación técnica que no deba pasar por la reflexión ética. Es necesario estar presentes en todos los lugares donde se aborde esa reflexión, o provocar su creación, para asegurar que la técnica no se convierte finalmente en enemiga del hombre y de la vida.(Cfr. Evangelium vitae 4)
Pero aún más, en el campo de la medicina y la salud pública es necesario plantear retos ético-profesionales, y que asociaciones del sector hagan propuestas, desde la vertiente del humanismo cristiano, para enfrentar los grandes retos biomédicos y ético-religiosos, que se plantean.
2. La familia: Hay una necesidad de volver a vínculos seguros en una sociedad inestable. Nuestra reflexión y aportaciones deben ser sugerencias en positivo, elevando el valor moral de las relaciones de afecto en la familia, de equilibrio y seguridad, frente a las teorías individualistas.
3. La economía: Caído uno de los referentes económicos con la antigua Unión Soviética, podemos sucumbir en las redes de un capitalismo salvaje, que olvide a todos los pobres de la tierra. Necesitamos ofertar soluciones viables de desarrollo sostenible y equitativo entre todos los pueblos, especialmente los más pobres. Nos mueve el mensaje de Jesús a inventar nuevos modelos y dinamizar los viejos, para que se adecuen a los valores evangélicos del compartir. (Centessimus annus 39)
4. El mundo de la política: hay que dignificar, y participar, en el mundo de las relaciones políticas. Allí se mueven los hilos desde donde se van a tomar decisiones que van a tener repercusiones en el bien común. No nos es ajeno, ni debe asustarnos. Estamos llamados a transformar la realidad y, para esto, hay que ir a apoyar y aportar nuestro granito de arena. También en los sindicatos, en las asociaciones de vecinos, en toda estructura donde se organice el bien común, estamos llamados a participar. (Deus est caritas 28). Hoy, más que nunca, es necesario despertar una fuerte conciencia de asociacionismo y también de organizaciones autónomas e independientes de los poderes públicos, que tengan autonomía y libertad para organizar la sociedad civil y proponer soluciones viables y prácticas a los deseos y problemas de la gente.
5. Ecología y medio ambiente: Hoy se abre paso una sensibilidad cada vez mayor por el sostenimiento de una economía que no dañe el medio ambiente. La investigación y las nuevas propuestas de solución pueden tener una vertiente cristiana si consideramos el mundo como obra de Dios y la humanidad como garante de este orden.
6. Las relaciones interculturales: desde un profundo convencimiento de la verdad aportada a la Humanidad a través de Jesús, no podemos olvidar que, en todas las religiones y culturas, se encuentra una verdad seminal. El mundo de la convivencia, el respeto y la aportación de lo propio, son un gran reto que se está planteando en nuestra sociedad.
7. La educación y la educación pública. No cabe duda que en el campo de la educación nos jugamos el futuro de la sociedad. Bien sea en el ámbito de las escuelas de padres, en las propuestas educativas para los padres, o en el campo de la escuela pública hace falta una presencia orientadora. Más aún en el ámbito de lo público, ya que las escuelas de carácter concertado ofrecen un ideario desde el que trabajar el aspecto específico cristiano. Sin embargo tanto en la Universidad, como en la Escuela y los Institutos, los profesionales cristianos han cedido a la tentación del ocultar su ideario, o de plasmarlo en las instituciones, respetando la pluralidad.
Hay más, y probablemente tú puedas descubrir muchas más. Y seguro que el devenir histórico traerá algunas novedosas. Pero lo importante es que no nos convirtamos es agentes pasivos que sólo saben recibir. Y esta aportación es un amor hecho realidad concreta. Un amor operante, transformante y arriesgado que busca la perfección del hombre y la transformación del mundo para que sea lo que Dios quiere para el hombre. No somos mojigatos, sabemos que este amor es conflictivo porque se enfrenta a las raíces del mal, pero no nos da miedo. Otros antes que nosotros han podido hacerlo, nosotros también podremos. No tenemos miedo. (GS 39).
Por último un par de consideraciones que es conveniente poner enfrente de la reflexión, el discernimiento y que nos pueden servir:
- Por un lado la necesidad que tenemos de buscar nuevos ágoras o lugares desde donde hoy se dan noticias y se construye la opinión pública. Pero quizás es necesario ver que no sólo se deben construir medios específicos, con titularidad específicamente cristiana, que son buenos en sí mismos. También está el gran reto de utilizar los que son generales y públicos para poder expresar desde ahí la escala de valores en los que nos movemos. Siempre desde la libertad de la conciencia cristiana, forjada en siglos de reflexión y sometimiento.
- Por otro la necesidad que tenemos de articular los movimientos, asociaciones y estructuras que, desde el ideario de inspiración cristiana, han ido surgiendo a lo largo de este último tramo de la historia. Me refiero específicamente a la idea que muchas veces se dice de los movimientos laicos organizados. Existen muchos. Pero esta miríada, a veces minúscula, necesita tomar conciencia y sensibilización. Por otro lado la Iglesia debe poder articular, con flexibilidad, la incorporación, organización, ánimo y seguimiento pastoral a todas, con aquel corazón de madre que le caracteriza. Hay que vencer esa desconfianza inicial hacia la institución, por un lado. Hay que confiar en el buen hacer y parecer de los laicos, formando redes de colaboración y autonomía.
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(1) . Como dice el Papa en su Carta Encíclica Deus est Caritas:“La Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Pero, al mismo tiempo, la caritas-agapé supera los confines de la Iglesia; la parábola del buen Samaritano sigue siendo el criterio de comportamiento y muestra la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado encontrado « casualmente » (cf. Lc 10, 31), quienquiera que sea. No obstante, quedando a salvo la universalidad del amor, también se da la exigencia específicamente eclesial de que, precisamente en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad. En este sentido, siguen teniendo valor las palabras de la Carta a los Gálatas: « Mientras tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos, pero especialmente a nuestros hermanos en la fe » (6, 10).” (Encíclica Deus est caritas” de Benedicto XVII).
(2) En efecto, como dice Benedicto XVI en la Spe Salvis:”…de la esperanza de estas personas tocadas por Cristo-se refiere a los santos, o cristianos comprometidos- ha brotado esperanza para otros que vivían en la oscuridad y sin esperanza. En ellos se ha demostrado que esta nueva vida posee realmente « sustancia » y es una « sustancia» que suscita vida para los demás. Para nosotros, que contemplamos estas figuras, su vida y su comportamiento son de hecho una « prueba » de que las realidades futuras, la promesa de Cristo, no es solamente una realidad esperada sino una verdadera presencia”.
(3) “¿Cómo ha podido desarrollarse la idea de que el mensaje de Jesús es estrictamente individualista y dirigido sólo al individuo? ¿Cómo se ha llegado a interpretar la «salvación del alma » como huida de la responsabilidad respecto a las cosas en su conjunto y, por consiguiente, a considerar el programa del cristianismo como búsqueda egoísta de la salvación que se niega a servir a los demás?”(Spe Salvis)
(4) “Una consecuencia de lo dicho es que la búsqueda, siempre nueva y fatigosa, de rectos ordenamientos para las realidades humanas es una tarea de cada generación; nunca es una tarea que se pueda dar simplemente por concluida. No obstante, cada generación tiene que ofrecer también su propia aportación para establecer ordenamientos convincentes de libertad y de bien, que ayuden a la generación sucesiva, como orientación al recto uso de la libertad humana y den también así, siempre dentro de los límites humanos, una cierta garantía también para el futuro”.(Spe Salvis)
(5) El cristianismo no traía un mensaje socio-revolucionario como el de Espartaco que, con luchas cruentas, fracasó. Jesús no era Espartaco, no era un combatiente por una liberación política como Barrabás o Bar-Kokebá. Lo que Jesús había traído, habiendo muerto Él mismo en la cruz, era algo totalmente diverso: el encuentro con el Señor de todos los señores, el encuentro con el Dios vivo y, así, el encuentro con una esperanza más fuerte que los sufrimientos de la esclavitud, y que por ello transforma desde dentro la vida y el mundo. (Spe salvis.Benedicto XVI)
(6) Cfr “Memoria subversiva, memoria subyugante” Ignacio González Faus. Cuadernos Cristianismo y Justicia. Nº 104
miércoles, 17 de noviembre de 2010
ignorantes
No se si poner algo, que me siento tan ignorante de tantas cosas...me han dicho que mejor me calle.
Mire, y en eso estoy de acuerdo. ¡La de gente que no es especialista que debería callarse! Por ejemplo los ministros que llegaron a una cartera sin tener ni idea, o los directores generales que ascendieron por méritos partidistas.
Amordazar la opinión, la pública y la ajena, es un rasgo de quien se siente superior, de los que dictan las conductas de los otros, de las dictaduras del pensamiento único. Pero es a lo que vamos. Y quien lleve el paso cambiado que se ande con cuidado.
¡Aviados vamos con estos personajes.¡Qué se vayan ya, hombre, que se vayan!
Mire, y en eso estoy de acuerdo. ¡La de gente que no es especialista que debería callarse! Por ejemplo los ministros que llegaron a una cartera sin tener ni idea, o los directores generales que ascendieron por méritos partidistas.
Amordazar la opinión, la pública y la ajena, es un rasgo de quien se siente superior, de los que dictan las conductas de los otros, de las dictaduras del pensamiento único. Pero es a lo que vamos. Y quien lleve el paso cambiado que se ande con cuidado.
¡Aviados vamos con estos personajes.¡Qué se vayan ya, hombre, que se vayan!
lunes, 15 de noviembre de 2010
Malos tratos
Hubo una campaña publiciataria que nos invitó a denunciar los malos tratos que, podíamos intuir o saber, se realizaban a nuestros vecinos o vecinas. Y no me parece mal, la verdad. Cualquier violencia me parece deplorable. Hay que tratar de eliminarla con los medios que podamos.
Nuestros "vecinos" de abajo están practicando una violencia que todos estamos percibiendo. Escuchamos los gritos que nos vienen, están denunciándolo muchos colectivos, pero parece que el Gobierno español no quiere hacerlo así. Causa espanto ver cómo no se toman cartas en el asunto.
Los funcionarios han hecho saber su malestar por la nueva ley del funcionariado en Andalucía. Sindicatos a la calle. Pero qué. Da igual porque los malos tratos, si son institucionales no cuentan.
Habrá que crear una conciencia social sólida para que no nos desbaraten la nuestra.
Ahí es nada.
Nuestros "vecinos" de abajo están practicando una violencia que todos estamos percibiendo. Escuchamos los gritos que nos vienen, están denunciándolo muchos colectivos, pero parece que el Gobierno español no quiere hacerlo así. Causa espanto ver cómo no se toman cartas en el asunto.
Los funcionarios han hecho saber su malestar por la nueva ley del funcionariado en Andalucía. Sindicatos a la calle. Pero qué. Da igual porque los malos tratos, si son institucionales no cuentan.
Habrá que crear una conciencia social sólida para que no nos desbaraten la nuestra.
Ahí es nada.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Matanza de cristianos en Bagdag
Terrible la noticia. Nos llega, de vez en cuando, la desgraciada y terrible intransigencia de grupos armados y fanáticos que están azotando a los cristianos que viven en oriente medio.
No es nuevo, desde luego. Y sigue siendo triste.
Pero creo que más aún es el hecho de saber que la prensa internacional recoge la noticia con una frialdad digna de reconsideración y crítica. Podría caer facilmente en la trampa si trato de comparar otros acontecimientos y la cobertura mediática que le dan. Sin embargo no es menos verdad que, tristemente, no todo tiene el mismo interés. Y no creo que sea sólo una cuestión de la población. Los medios de comunicación social silencian, amparados en la libertad de información, determinadas cosas porque no coinciden con su ideario. Nada nuevo, desde luego.
Pero, mientras no nos lo quiten, Internet es un buen medio de propagación de todas aquellas realidades que no tienen demasiado espacio y resonancia en otros foros.
Ahí tenéis un enlace por si queréis informaros.
pincha aquí
No es nuevo, desde luego. Y sigue siendo triste.
Pero creo que más aún es el hecho de saber que la prensa internacional recoge la noticia con una frialdad digna de reconsideración y crítica. Podría caer facilmente en la trampa si trato de comparar otros acontecimientos y la cobertura mediática que le dan. Sin embargo no es menos verdad que, tristemente, no todo tiene el mismo interés. Y no creo que sea sólo una cuestión de la población. Los medios de comunicación social silencian, amparados en la libertad de información, determinadas cosas porque no coinciden con su ideario. Nada nuevo, desde luego.
Pero, mientras no nos lo quiten, Internet es un buen medio de propagación de todas aquellas realidades que no tienen demasiado espacio y resonancia en otros foros.
Ahí tenéis un enlace por si queréis informaros.
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miércoles, 6 de octubre de 2010
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Este es el día
Este es el día.
El mensaje del evangelio ha sido un reguero de liberación y plenitud que se ha ido prodigando a lo largo de muchos siglos. Un agua incontenible, una fuerza imposible, un fuego voraz y sanador, una felicidad resolutiva que ha impregnado a hombres y mujeres en la historia concreta y personal de cada cual. Y esta intrahistoria subjetiva ha vertido su fuerza en la sociedad y, de resultas, la ha cambiado.
Cada tiempo ha tenido su aquel. Ninguno de ellos ha sido el final, el pleroma. Tampoco ninguno de ellos, ni mucho menos, ha constituido el peor de los mundos posibles. No se han abierto los cielos con aguas incontenibles que arrasaban la humanidad hasta extinguirla; ninguna catástrofe ha hecho sucumbir la esperanza depositada en esta criatura que anda emergiendo y sucumbiendo en sí misma y sus ideales de grandeza. Nada ha derribado la arquitectura puesta al servicio de los otros, que es la Iglesia, aun cuando ella pudiera haber traicionado de raíz, y en ocasiones, su cimentación.
Muchos quisieron ver, en finales de etapas, de imperios, o de milenios, el fin de los tiempos. Nunca ha sucedido. Los agoreros de catástrofes absolutas se han ido equivocando. Los que aseguraban la condenación de la raza, el triunfo del mal, la venganza de la naturaleza, han ido perdiéndose en los intersticios de la historia sin dejar más rastro que el de una sonrisa conmiserativa de quien sabía de sus desaciertos. Los que auguraban el final de la Iglesia, acusando a sus huestes de ingentes maldades, son ahora -o fueron- abono de malvas, mientras que ella permanece en su aportación de bien.
Hay hoy también lamentos y quejas, mirando con nostalgia un pasado que nunca existió, en que el evangelio campaba a sus anchas. Lo siento por el poeta, pero ningún tiempo pasado fue mejor. Sólo fue. Y hemos dibujado en nuestro imaginario, personal o común, el deseo de un paraíso donde siempre había más de verdad y de bueno que ahora. Quizás eso nos ayude a sobrevivir, pero es tras un espejo falso.
Nos enseña la sabiduría divina que hoy es el tiempo de salvación. Y este hoy tiene carácter de presente y de urgencia. No porque aquello que fue tuviera mucho, o poco, de bueno. Tampoco porque lo que vaya a ser sea peor, o mejor, que lo actual. Sino porque el reto que se nos pide es el de inaugurar en este aquí y este ahora, la plenitud del tiempo que se da en la virtualidad de la Palabra de Dios, sobre todo la dicha por Jesús. No vivimos en un complemento, en una situación que diga un poquito a la significación total constituyente de la humanidad. Estamos, por seguir el símil, en el sujeto. Somos la realidad total que debe vivir esa felicidad del tiempo llegado a su plenitud, ansiando que se dé en un hoy con vocación de eternidad.
En este hoy es donde debe hacerse verdad el mensaje de Jesús, en este hoy es donde los hombres debemos poder saber que todos somos un vínculo con Dios, en este hoy todos debemos ser dignos, y libres. En este hoy teñido de los mismos tintes de siempre, de los mismos mimbres de siempre. Porque no hay que dudar que estamos cosidos todos con los mismos hilos. Cada uno de nosotros repite, por ejemplo, los errores de aquel Adán y aquella Eva, de la desgraciada curiosidad de la mujer de Lot, de los celos cainitas, o de las ínfulas de poder de un David hinchado por su ego… Pero cada uno de nosotros tiene la bondad urgente de Jesús inscrita en su código genético. Cada uno de nosotros alberga una tonelada de pasión por la verdad, un vértigo de infinito, una vocación de servicio y libertad. En definitiva, un rastro divino que nos impulsa mucho más allá de nuestra limitación humana.
Cada momento de la historia contiene, pues, lo mismo. No hay un hoy peor que ayer, simplemente uno distinto. Las herramientas con que debemos construir el Reino deberán adecuarse al momento presente, los retos deberán ser resueltos con la originalidad del artesano, las dificultades tendrán que subsanarse con elementos que digan al entorno.
Pero el miedo paralizante por la enormidad de la tarea, ha sido siempre un arma defensiva de un sistema que sospecha de los reparadores de brechas, de los sanadores, de los optimistas, de los misericordiosos. Decir que hoy es peor, es dar por sentado que hemos ido a peor. Más aún, de mal en peor. Eso, sencillamente, es falso. Tampoco estamos igual. Persisten, en el corazón de cada hombre y mujer, las mismas pasiones. Pero hemos llegado a logros gracias a nuestro tesón por ascender. Hacer extensible a toda la humanidad estos beneficios es una de las tareas que nos urge. Pero no solo aquellos frutos que devienen de la técnica, o de los recursos naturales. Los más importantes son los logros espirituales, las consecuciones de triunfos personales que nos elevan a todos. Por eso hemos de recuperar los héroes, las personas que han conseguido sobrevolar más allá de lo que les impedía llegar a su plenitud. Aquellos que soñaron cambiar su historia y lograron cambiar la Historia.
Y aunque muchos no sepan mirar, o no quieran, hay un tiempo de salvación cumplido, y también hay un tiempo de salvación por cumplir. La densidad del hoy que se nos ha dicho en la eclosión de Dios en la historia, a través de Jesús, es un reto y un rastro. También rotundidad de la responsabilidad humana en empujar para que lleguen los Cielos y la Tierra Nuevos. Ese hoy es regalo y tarea. Y una oportunidad para dedicarnos plenamente a ello. Como para consagrar toda la vida.
Pedro Barranco©2010
El mensaje del evangelio ha sido un reguero de liberación y plenitud que se ha ido prodigando a lo largo de muchos siglos. Un agua incontenible, una fuerza imposible, un fuego voraz y sanador, una felicidad resolutiva que ha impregnado a hombres y mujeres en la historia concreta y personal de cada cual. Y esta intrahistoria subjetiva ha vertido su fuerza en la sociedad y, de resultas, la ha cambiado.
Cada tiempo ha tenido su aquel. Ninguno de ellos ha sido el final, el pleroma. Tampoco ninguno de ellos, ni mucho menos, ha constituido el peor de los mundos posibles. No se han abierto los cielos con aguas incontenibles que arrasaban la humanidad hasta extinguirla; ninguna catástrofe ha hecho sucumbir la esperanza depositada en esta criatura que anda emergiendo y sucumbiendo en sí misma y sus ideales de grandeza. Nada ha derribado la arquitectura puesta al servicio de los otros, que es la Iglesia, aun cuando ella pudiera haber traicionado de raíz, y en ocasiones, su cimentación.
Muchos quisieron ver, en finales de etapas, de imperios, o de milenios, el fin de los tiempos. Nunca ha sucedido. Los agoreros de catástrofes absolutas se han ido equivocando. Los que aseguraban la condenación de la raza, el triunfo del mal, la venganza de la naturaleza, han ido perdiéndose en los intersticios de la historia sin dejar más rastro que el de una sonrisa conmiserativa de quien sabía de sus desaciertos. Los que auguraban el final de la Iglesia, acusando a sus huestes de ingentes maldades, son ahora -o fueron- abono de malvas, mientras que ella permanece en su aportación de bien.
Hay hoy también lamentos y quejas, mirando con nostalgia un pasado que nunca existió, en que el evangelio campaba a sus anchas. Lo siento por el poeta, pero ningún tiempo pasado fue mejor. Sólo fue. Y hemos dibujado en nuestro imaginario, personal o común, el deseo de un paraíso donde siempre había más de verdad y de bueno que ahora. Quizás eso nos ayude a sobrevivir, pero es tras un espejo falso.
Nos enseña la sabiduría divina que hoy es el tiempo de salvación. Y este hoy tiene carácter de presente y de urgencia. No porque aquello que fue tuviera mucho, o poco, de bueno. Tampoco porque lo que vaya a ser sea peor, o mejor, que lo actual. Sino porque el reto que se nos pide es el de inaugurar en este aquí y este ahora, la plenitud del tiempo que se da en la virtualidad de la Palabra de Dios, sobre todo la dicha por Jesús. No vivimos en un complemento, en una situación que diga un poquito a la significación total constituyente de la humanidad. Estamos, por seguir el símil, en el sujeto. Somos la realidad total que debe vivir esa felicidad del tiempo llegado a su plenitud, ansiando que se dé en un hoy con vocación de eternidad.
En este hoy es donde debe hacerse verdad el mensaje de Jesús, en este hoy es donde los hombres debemos poder saber que todos somos un vínculo con Dios, en este hoy todos debemos ser dignos, y libres. En este hoy teñido de los mismos tintes de siempre, de los mismos mimbres de siempre. Porque no hay que dudar que estamos cosidos todos con los mismos hilos. Cada uno de nosotros repite, por ejemplo, los errores de aquel Adán y aquella Eva, de la desgraciada curiosidad de la mujer de Lot, de los celos cainitas, o de las ínfulas de poder de un David hinchado por su ego… Pero cada uno de nosotros tiene la bondad urgente de Jesús inscrita en su código genético. Cada uno de nosotros alberga una tonelada de pasión por la verdad, un vértigo de infinito, una vocación de servicio y libertad. En definitiva, un rastro divino que nos impulsa mucho más allá de nuestra limitación humana.
Cada momento de la historia contiene, pues, lo mismo. No hay un hoy peor que ayer, simplemente uno distinto. Las herramientas con que debemos construir el Reino deberán adecuarse al momento presente, los retos deberán ser resueltos con la originalidad del artesano, las dificultades tendrán que subsanarse con elementos que digan al entorno.
Pero el miedo paralizante por la enormidad de la tarea, ha sido siempre un arma defensiva de un sistema que sospecha de los reparadores de brechas, de los sanadores, de los optimistas, de los misericordiosos. Decir que hoy es peor, es dar por sentado que hemos ido a peor. Más aún, de mal en peor. Eso, sencillamente, es falso. Tampoco estamos igual. Persisten, en el corazón de cada hombre y mujer, las mismas pasiones. Pero hemos llegado a logros gracias a nuestro tesón por ascender. Hacer extensible a toda la humanidad estos beneficios es una de las tareas que nos urge. Pero no solo aquellos frutos que devienen de la técnica, o de los recursos naturales. Los más importantes son los logros espirituales, las consecuciones de triunfos personales que nos elevan a todos. Por eso hemos de recuperar los héroes, las personas que han conseguido sobrevolar más allá de lo que les impedía llegar a su plenitud. Aquellos que soñaron cambiar su historia y lograron cambiar la Historia.
Y aunque muchos no sepan mirar, o no quieran, hay un tiempo de salvación cumplido, y también hay un tiempo de salvación por cumplir. La densidad del hoy que se nos ha dicho en la eclosión de Dios en la historia, a través de Jesús, es un reto y un rastro. También rotundidad de la responsabilidad humana en empujar para que lleguen los Cielos y la Tierra Nuevos. Ese hoy es regalo y tarea. Y una oportunidad para dedicarnos plenamente a ello. Como para consagrar toda la vida.
Pedro Barranco©2010
jueves, 3 de junio de 2010
Cada vez que viene un recuerdo, o un futuro que se cierne...
..me viene un verso, un poema, una canción. Ahora me aflora este, de Kavafis.
Estoy soñando, quizás. O es un recuerdo que debe hacerse hoy capaz. Estoy sabiendo que podemos adelantar, más aún, caminos que emprendí con la seguridad de encontrarme con hermanitos. Sé del viaje, quién no, cuando acumula años y fracasos como si fueran cromos de colección. No me asusta, ni me pesa. No quiero que me sueñe a mí, ni me sorprenda demasiado escéptico. Quiero estar bragado en la batalla, y dócil para el triunfo. Así me pongo en pie hoy. Y quiero que sea contigo.
ÍTACA
Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de conocimientos.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,
si tu mirada permanece alta, si una escogida
emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no los encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas estivales
en que con cuánta satisfacción, con qué alegría
entrarás en puertos por primera vez vistos.
Haz un alto en los mercados fenicios,
y adquiere hermosas cosas,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y sensuales perfumes de todas clases,
los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.
Visita muchas ciudades egipcias,
aprende y aprende de los instruidos.
Siempre en tu mente ten a Itaca.
La llegada a allí es tu destino.
pero no precipites el viaje en absoluto.
Es mejor que muchos años dure.
Y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto obtuviste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.
Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras emprendido el camino.
No puede darte nada más.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.
Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,
ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.
Estoy soñando, quizás. O es un recuerdo que debe hacerse hoy capaz. Estoy sabiendo que podemos adelantar, más aún, caminos que emprendí con la seguridad de encontrarme con hermanitos. Sé del viaje, quién no, cuando acumula años y fracasos como si fueran cromos de colección. No me asusta, ni me pesa. No quiero que me sueñe a mí, ni me sorprenda demasiado escéptico. Quiero estar bragado en la batalla, y dócil para el triunfo. Así me pongo en pie hoy. Y quiero que sea contigo.
ÍTACA
Cuando empieces tu ida hacia Ítaca,
desea que el camino sea largo,
lleno de peripecias, lleno de conocimientos.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al encolerizado Poseidón no temas,
tales cosas en tu camino nunca las encontrarás,
si tu mirada permanece alta, si una escogida
emoción a tu alma y a tu cuerpo les guía.
A los Lestrígones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no los encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca delante de ti.
Desea que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas estivales
en que con cuánta satisfacción, con qué alegría
entrarás en puertos por primera vez vistos.
Haz un alto en los mercados fenicios,
y adquiere hermosas cosas,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y sensuales perfumes de todas clases,
los más abundantes y sensuales perfumes que puedas.
Visita muchas ciudades egipcias,
aprende y aprende de los instruidos.
Siempre en tu mente ten a Itaca.
La llegada a allí es tu destino.
pero no precipites el viaje en absoluto.
Es mejor que muchos años dure.
Y que, ya anciano, arribes a la isla,
rico con cuanto obtuviste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Itaca.
Itaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras emprendido el camino.
No puede darte nada más.
Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te engañó.
Tan sabio como te has hecho, con tanta experiencia,
ahora ya habrás comprendido qué significan las Itacas.
lunes, 31 de mayo de 2010
Y uno aprende
Precioso poema de Jorge Luis Borges. Siempre tan acertado, con esa sabiduría al decir las cosas. Y con esa verdad que sabe poner en las cosas.
Ahí os las dejo. Me vienen bien, supongo que como a cualquiera.
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.
Jorge Luis Borges
Ahí os las dejo. Me vienen bien, supongo que como a cualquiera.
Después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma,
y uno aprende
que el amor no significa acostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno del mañana
es demasiado inseguro para planes...
y los futuros tienen una forma de
caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende...
y con cada día uno aprende.
Jorge Luis Borges
miércoles, 26 de mayo de 2010
Memoria
Y digo yo ¿por qué alguno de los miles de asesores que pululan por España, sin nada mejor que hacer, no le ponen esto por delante?
Me mandan esto por correo electrónico. Desde luego, en Internet encuentras todo, hasta quien se entretiene en recoger intervenciones. Salta a la vista que las mentiras que tienen las patas muy cortas. Y los políticos harían bien en cortarse un poco al decir cosas para la opinión pública. En fin, les dejo las perlas, que no tienen desperdicio. Que las disfruten.
15 de enero de 2007 Zapatero: "Vamos a superar a Alemania en renta per cápita. De aquí al 2010 les podemos superar perfectamente. Igualar y superar ligeramente. Es que el crecimiento de España está en el 4%. Creando empleo.Sólo con esa cifra uno, como presidente de Gobierno, se siente ya absolutamente reconfortado en el balance de su actuación".
25 de abril de 2007 Solbes: "Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción. Específicamente , sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que lógicamente va a exigir una demanda ligeramente inferior".
3 de julio de 2007 Zapatero:"Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo".
17 de agosto de 2007. Solbes: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española".
21 de agosto de 2007 Zapatero: "España está totalmente a salvo de la crisis financiera".
6 de septiembre de 2007 Zapatero: "Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia".
11 de septiembre de 2007 Zapatero: "Haciendo uso de un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial".
16 de octubre de 2007 Zapatero: "No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos".
24 de octubre de 2007 Solbes: "Rajoy tiene una visión apocalíptica de la economía. Incluso en un entorno exterior hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable".
11 de diciembre de 2007 Solbes: "La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%".
9 de enero de 2008 Zapatero: "Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco".
10 de enero de 2008 Solbes: "Estamos ante una gradual desaceleración. Se trata de una evolución natural y un fenómeno saludable. Si llegaran las vacas flacas, las afrontaríamos con gran tranquilidad gracias al superávit de las cuentas públicas".
14 de enero de 2008 Zapatero: "La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% o al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit".
4 de febrero de 2008 Propaganda electoral del PSOE: "Por el pleno empleo". "Soñar con los pies en la tierra". "Motivos para creer".
6 de febrero de 2008 Zapatero en Punto Radio ante los datos de paro de enero: "Los 130.000 no son parados, sino que son personas que se han apuntado al paro“
11 de febrero de 2008 Solbes: "Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico.
La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa.
6 de febrero de 2008 Zapatero: "No estamos en una crisis económica. Tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera. La fortaleza de nuestra economía nos permitirá sin duda alcanzar el objetivo de llegar al pleno empleo"
25 de febrero de 2008 Zapatero: "Las cuentas públicas han tenido superávit todos los años, 70.000 millones de euros de superávit, que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad. La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie. Debería haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en
la economía".
3 de marzo de 2008 Zapatero: "Prometo crear 2 millones de nuevos empleos".
7 de marzo de 2008 Zapatero: "España está en condiciones para llegar al pleno empleo".
26 de abril de 2008 Zapatero: "La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP".
28 de abril de 2008 Zapatero: "La actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriótica, inaceptable y demagógica".
8 de mayo de 2008 Solbes: "De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el segundo semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%".
12 de junio de 2008 Solbes: "El Estado tendrá superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable".
3 de junio de 2008 Solbes: "El Producto Interior Bruto podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%. España está capeando el temporal".
29 de junio de 2008 Zapatero: "Como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis. [...] Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo. Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones".
4 de Julio de 2008 Zapatero: "Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral. [.] A trabajar, y también conviene que consumáis"..
8 de julio de 2008 Zapatero dice por primera vez la palabra crisis: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad".
16 de julio de 2008 Solbes: "Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, ésta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa".
21 de julio de 2008 Solbes: "Si el crecimiento es claramente por debajo de 2,3%, vamos a ver un ligero déficit, pero no me preocupa"..
24 de julio de 2008 Solbes: "A recesión no llegaremos en ningún caso, y a crecimiento negativo espero que tampoco. No es esa nuestra hipótesis de trabajo, sino que el comportamiento de la economía será de un crecimiento próximo a cero, pero no por debajo. La situación es la más compleja de las últimas décadas".
11 de septiembre de 2008 Solbes: "Si la recesión sirve para limpiar la economía, no tiene la mayor importancia".
23 de septiembre de 2008 Solbes: "Yo no sé si es la peor; pero, sin duda alguna, desde que yo tengo uso de razón, y tengo sesenta y seis años, sí es la peor crisis de la que yo tengo conocimiento".
24 de septiembre de 2008 Solbes: "Nosotros no hemos negado nunca la crisis".
24 de septiembre de 2008 Zapatero: "Superaremos a Francia en renta per cápita en tres o cuatro años. Esto no lo quiere ni oír mi amigo Sarkozy, pero es así".
19 de octubre de 2008 Zapatero: "Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral".
13 de diciembre de 2008 Zapatero: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo".
18 de diciembre de 2008 Zapatero: "No; nadie lo sabía". En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa".
18 de enero de 2009 Solbes: "Hemos utilizado todo el margen que teníamos contra la crisis".
23 de febrero de 2009 Solbes: "Envidio a Bermejo porque es ex ministro".
16 de marzo de 2009 El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, durante la celebración del Foro Económico Innovae y, en presencia de José Luis Rodríguez Zapatero, opina sobre la situación de la crisis en España:
"Las perspectivas económicas de España son aterradoras. La situación económica es especialmente difícil en España. Los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles. El camino de salida de la crisis para España será doloroso o extremadamente doloroso".
29 de abril de 2009 Zapatero: "Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya".
19 de mayo de 2009: Bibiana Aído «Un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no es un ser humano»
18 DE JUNIO DE 2009: ZAPATERO DICE QUE NO SE SUBIRÁN DE NUEVO
LOS IMPUESTOS.
Y otras perlas no menos interesantes:
10 de julio 2009: Leire Pajín; "El problema si me permitís la expresión, es que el PIB es masculino, es claramente masculino, y por tanto el cambio estará en el momento en que las decisiones importantes estén tomadas también por las mujeres"
22 de septiembre 2009: Elena Espinosa, "La lana es una fibra natural, con un linaje ecológico y biodegradable, siendo diseño de una nueva estrategia para una producción que sea global, integradora y sostenible."
17 de diciembre 2009 Zapatero en Copenhague: "La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento"
9 de marzo de 2010: Zapatero; "La subida del IVA es social porque servirá para pagar el paro a 500.000 personas."
14 de abril de 2010 Zapatero: "Acabaré con siglos de dominación del hombre"
No, si hay décadas que mejor no levantarse.
Me mandan esto por correo electrónico. Desde luego, en Internet encuentras todo, hasta quien se entretiene en recoger intervenciones. Salta a la vista que las mentiras que tienen las patas muy cortas. Y los políticos harían bien en cortarse un poco al decir cosas para la opinión pública. En fin, les dejo las perlas, que no tienen desperdicio. Que las disfruten.
15 de enero de 2007 Zapatero: "Vamos a superar a Alemania en renta per cápita. De aquí al 2010 les podemos superar perfectamente. Igualar y superar ligeramente. Es que el crecimiento de España está en el 4%. Creando empleo.Sólo con esa cifra uno, como presidente de Gobierno, se siente ya absolutamente reconfortado en el balance de su actuación".
25 de abril de 2007 Solbes: "Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción. Específicamente , sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que lógicamente va a exigir una demanda ligeramente inferior".
3 de julio de 2007 Zapatero:"Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo".
17 de agosto de 2007. Solbes: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española".
21 de agosto de 2007 Zapatero: "España está totalmente a salvo de la crisis financiera".
6 de septiembre de 2007 Zapatero: "Tenemos la tasa de paro más baja de la historia. El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia".
11 de septiembre de 2007 Zapatero: "Haciendo uso de un símil futbolístico, se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial".
16 de octubre de 2007 Zapatero: "No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos".
24 de octubre de 2007 Solbes: "Rajoy tiene una visión apocalíptica de la economía. Incluso en un entorno exterior hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable".
11 de diciembre de 2007 Solbes: "La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%".
9 de enero de 2008 Zapatero: "Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas. Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco".
10 de enero de 2008 Solbes: "Estamos ante una gradual desaceleración. Se trata de una evolución natural y un fenómeno saludable. Si llegaran las vacas flacas, las afrontaríamos con gran tranquilidad gracias al superávit de las cuentas públicas".
14 de enero de 2008 Zapatero: "La crisis es una falacia, puro catastrofismo. Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% o al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit".
4 de febrero de 2008 Propaganda electoral del PSOE: "Por el pleno empleo". "Soñar con los pies en la tierra". "Motivos para creer".
6 de febrero de 2008 Zapatero en Punto Radio ante los datos de paro de enero: "Los 130.000 no son parados, sino que son personas que se han apuntado al paro“
11 de febrero de 2008 Solbes: "Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico.
La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa.
6 de febrero de 2008 Zapatero: "No estamos en una crisis económica. Tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera. La fortaleza de nuestra economía nos permitirá sin duda alcanzar el objetivo de llegar al pleno empleo"
25 de febrero de 2008 Zapatero: "Las cuentas públicas han tenido superávit todos los años, 70.000 millones de euros de superávit, que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad. La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie. Debería haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en
la economía".
3 de marzo de 2008 Zapatero: "Prometo crear 2 millones de nuevos empleos".
7 de marzo de 2008 Zapatero: "España está en condiciones para llegar al pleno empleo".
26 de abril de 2008 Zapatero: "La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP".
28 de abril de 2008 Zapatero: "La actitud de quienes exageran sobre el alcance de la actual situación económica es antipatriótica, inaceptable y demagógica".
8 de mayo de 2008 Solbes: "De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el segundo semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%".
12 de junio de 2008 Solbes: "El Estado tendrá superávit presupuestario, a pesar de una coyuntura económica desfavorable".
3 de junio de 2008 Solbes: "El Producto Interior Bruto podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%. España está capeando el temporal".
29 de junio de 2008 Zapatero: "Como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis. [...] Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo. Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones".
4 de Julio de 2008 Zapatero: "Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral. [.] A trabajar, y también conviene que consumáis"..
8 de julio de 2008 Zapatero dice por primera vez la palabra crisis: "En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad".
16 de julio de 2008 Solbes: "Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, ésta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa".
21 de julio de 2008 Solbes: "Si el crecimiento es claramente por debajo de 2,3%, vamos a ver un ligero déficit, pero no me preocupa"..
24 de julio de 2008 Solbes: "A recesión no llegaremos en ningún caso, y a crecimiento negativo espero que tampoco. No es esa nuestra hipótesis de trabajo, sino que el comportamiento de la economía será de un crecimiento próximo a cero, pero no por debajo. La situación es la más compleja de las últimas décadas".
11 de septiembre de 2008 Solbes: "Si la recesión sirve para limpiar la economía, no tiene la mayor importancia".
23 de septiembre de 2008 Solbes: "Yo no sé si es la peor; pero, sin duda alguna, desde que yo tengo uso de razón, y tengo sesenta y seis años, sí es la peor crisis de la que yo tengo conocimiento".
24 de septiembre de 2008 Solbes: "Nosotros no hemos negado nunca la crisis".
24 de septiembre de 2008 Zapatero: "Superaremos a Francia en renta per cápita en tres o cuatro años. Esto no lo quiere ni oír mi amigo Sarkozy, pero es así".
19 de octubre de 2008 Zapatero: "Yo creo que el segundo semestre del año que viene estaremos ya con una actividad económica de crecimiento intertrimestral".
13 de diciembre de 2008 Zapatero: "Nadie quedará a su suerte ante el drama del desempleo. Mi prioridad, es que no haya una sola familia en este país que pueda tener una situación de grave angustia o preocupación por la pérdida del puesto de trabajo".
18 de diciembre de 2008 Zapatero: "No; nadie lo sabía". En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa".
18 de enero de 2009 Solbes: "Hemos utilizado todo el margen que teníamos contra la crisis".
23 de febrero de 2009 Solbes: "Envidio a Bermejo porque es ex ministro".
16 de marzo de 2009 El Premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman, durante la celebración del Foro Económico Innovae y, en presencia de José Luis Rodríguez Zapatero, opina sobre la situación de la crisis en España:
"Las perspectivas económicas de España son aterradoras. La situación económica es especialmente difícil en España. Los próximos años van a ser muy difíciles para los españoles. El camino de salida de la crisis para España será doloroso o extremadamente doloroso".
29 de abril de 2009 Zapatero: "Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya".
19 de mayo de 2009: Bibiana Aído «Un feto de 13 semanas es un ser vivo pero no es un ser humano»
18 DE JUNIO DE 2009: ZAPATERO DICE QUE NO SE SUBIRÁN DE NUEVO
LOS IMPUESTOS.
Y otras perlas no menos interesantes:
10 de julio 2009: Leire Pajín; "El problema si me permitís la expresión, es que el PIB es masculino, es claramente masculino, y por tanto el cambio estará en el momento en que las decisiones importantes estén tomadas también por las mujeres"
22 de septiembre 2009: Elena Espinosa, "La lana es una fibra natural, con un linaje ecológico y biodegradable, siendo diseño de una nueva estrategia para una producción que sea global, integradora y sostenible."
17 de diciembre 2009 Zapatero en Copenhague: "La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento"
9 de marzo de 2010: Zapatero; "La subida del IVA es social porque servirá para pagar el paro a 500.000 personas."
14 de abril de 2010 Zapatero: "Acabaré con siglos de dominación del hombre"
No, si hay décadas que mejor no levantarse.
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