Páginas

viernes, 30 de noviembre de 2007

Desencuentros


Suceden constantemente en la vida. Un día alguien se acerca, en el sentido inmediato y también en el extenso, y toca tus emociones. Se produce ese encuentro en el que vaciar las intimidades. Aprecias y te aprecian. Quieres. La persona se convierte en un paisaje conocido por el que gusta transitar. Risas, conversaciones, alguna tristeza, sueños, ideales, descansos, paisajes, trabajos...todo por nada. Bueno, quizás y acaso, por lo mismo que se da. Saberse mirado.
Eres alguien, entonces y además, cuando alguien pone en tí su confianza. Somos un canal de comunicación abierto las veinticuatro horas del día y la noche.
Pero algo, inopinado, desconocido, ignorado, provocado o no concita la hecatombe. O no. Bien pudiera ser que el tiempo, la distancia, la desidia o el despiste vital pusiera frío y desangelara aquella presencia.
Pero se va disolviendo, confundiendo los caracteres queridos con la suma de muchos que fueron. Y el alma se convierte en un erial de distancias y ausencias. ¡Qué triste, entonces, encontrarse con el eco de los fantasmas que anduvieron habitándonos!
Esta tiña del alma tiene remedio. No remedos, que son como engaños que suceden en el espejo difuso de la memoria. Digo remedios, y digo bien. Abrir las puertas al encuentro, y que nos sepan receptivos, no melancólicos en las brumas de lo que soñamos pudo ser y no ocurrió. Plagados de seres en este ahora, pero con regusto por reiniciar, por aprender del pasado que somos, también aquellos que fuimos y los que fueron nosotros.
Te convoco al encuentro, no sea que la parca nos encuetre en la distracción alelada del solitario. Te invito al presente, con aquel tufillo agradable del pasado que nos hizo. Pasa, entra.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Comentarios en Cuidadredonda.org

la Próxima semana, desde el día 3 hasta el 8, se publican unos comentarios que he realizado a las lecturas bíblicas.Estas corresponden a aquellas que la Liturgia Católica ofrece para las Eucaristías del día.
La página es http://www.ciudadredonda.org.

Te animo a que visites la Página de los Claretianos, que está muy bien elaborada y, en el apartado "Palabra diaria", accedas a los comentarios. Si quieres, puedes incluso dejar un comentario.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Espacios "Crecer para ser"


El Sábado pasado empezamos, en Tierra Esperanza, una nueva propuesta formativa. La hemos denominad0 "Crecer para ser". Están invitados todos aquellos que quieran o necesiten unos ratillos de formación continuada. Fue un éxito y, si estás cerca, te animamos a que asistas.
Este es el tema de este primer encuentro.



Es posible creer

Constantemente, el hombre, se ve asediado por la duda ante la posibilidad de la fe. Hoy, herederos del siglo XIX y XX, tendríamos argumentaciones suficientes que nos podrían inclinar del lado de la increencia. Y, si cabe aún más, el conocimiento de la Historia, siempre interpretación de los hechos, no lo olvidemos, nos recuerda episodios equivocados y tristes de la Iglesia.
A todo esto, que podría entenderse como un reto necesario para la inteligencia y la coherencia del que cree, debemos sumar un clima muy determinado en España. Arrastramos un anticlericalismo que enturbia la reflexión, porque cualquier cosa que se diga sobre la fe se entiende como referida necesariamente a las estructuras eclesiales, o a sus representantes jerárquicos. Y, por si fuera poco, en estos últimos años, se le suman las razones y contra razones que se expresan en la opinión pública acerca de la religión, sin la necesaria serenidad, y fruto de posiciones ideológicas bien determinadas.

Me pregunto ¿es posible creer? ¿Nos dejan espacio para ello las circunstancias, las ideas, los enfrentamientos, los errores, la historia y la filosofía? ¿Nos permite la ciencia afirmar la fe? La propia conciencia, enfrentada a la relatividad de nuestra vida que termina ¿nos invita a dar ese salto que significa profesar una creencia determinada?
Debo confesar que me enfrento a ello, constantemente, en mi trabajo. Por un lado con los muchachos que, en el Instituto, fruto de su despertar en el razonamiento abstracto y por su edad, dudan. Pero también porque, estando en el ámbito del mundo intelectual, bien que quizás menor, los compañeros de profesión preguntan o afirman sobre la misma fe, o la Iglesia, o la Religión.

¿Cómo puedo contestar a esta pregunta de forma sencilla, pero precisa y real? Quisiera ir “bajando” desde lo más general a lo más concreto, para poder ayudar, un poco, en el discernimiento sobre esta cuestión. Pero siempre sabiendo que lo que voy a aportar es mi propia, y humilde, reflexión personal sobre el asunto. Al fin y al cabo la fe es una opción de sentido, por lo tanto íntima e intransferible, en la que intervienen todas las potencias del hombre: inteligencia, voluntad y sentimientos. Y, necesariamente se refiere a una experiencia que puede expresarse, pero que no imperiosamente debe compartirse.

Sobre Dios


En cuanto a la posibilidad objetiva de creer debo decir que el hombre, cuando se asoma al hecho del inicio del universo, o al origen del hombre, o a la propia finitud de la existencia humana, se ve compelido, impulsado, a preguntarse por qué existe lo que vemos y si hay una Razón ordenadora del comienzo del Universo y de todo lo real. Dicho de otra forma ¿existe un Creador, o todo esto es fruto del azar? Cualquiera de las respuestas que demos no se nos imponen desde la inteligencia. Podríamos decir que sí o que no, pero ambas serían fruto de una opción. Y esto es importante, porque se tiende a pensar que la “demostración” de la existencia de Dios es el axioma o afirmación que debemos dar para asegurar que esta ahí, que existe. Pero de igual forma podríamos decir lo contrario. No hay prueba irrefutable de la inexistencia de Dios. Ambas son opciones que parten desde la voluntad de dar coherencia y sentido a la vida o bien negársela. A la pregunta de por qué hay algo y no mejor nada, creo que es mejor responder por una apuesta de sentido. La inutilidad de la existencia de todo, y de mi ser en particular, me llevaría a la angustia y, como diría el existencialista Camus, a preguntarme si no sería mejor suicidarme. Hay un Ser que ha hecho posible que todo sea. Y esto parte del indicio, de la evidencia del orden del universo, que no recurre al azar como forma de organización. Como diría Einstein: “Dios no juega a los dados con el Universo”. Y que más allá del posible Big-Bang, que fue innecesario, haya una Realidad impulsora de esa Gran Explosión. Ese punto de energía, que permanecía eternamente suspendido en medio de la nada, no tenía necesidad de explotar. Una realidad, fuera de ella misma la hizo ser. Pero, lo que a mí personalmente me lleva a afirmar su existencia es el hecho de que prefiero dotar de sentido a mi existencia, impulsándola a algo más allá de mi propia realidad, a someterla a la vacuidad de la nada. Es mejor creer, no por miedo, sino porque frente a las dos posibilidades, me quedo con la mejor.
Por supuesto que no es una argumentación exhaustiva la que puedo exponer aquí, el espacio del cual dispongo me lo impide. Solo puedo pergeñar algunas pistas que nos invitan a la reflexión. Pero sí debemos afirmar que la fe no se opone a la razón, ni la excluye. Y, más aún, la razón no siente repugnancia ante el hecho mismo de la fe. Puede acompañarla y, en último término, el hombre es el que afirmará o negará, fruto de su experiencia y su voluntad.
Más allá aún de eso, Dios es una experiencia personal, válida y fuerte, que recompone mi ser, que me llena de júbilo y que me asegura mi serenidad. Dios es la Transcendencia que responde a las preguntas sobre mi limitación y mi proyección hacia la totalidad de mí mismo. No es, en modo alguno, la respuesta de mis miedos sino, más allá, lo que me lleva a poder responder al vacío que siento cuando me miro. Hemos nacido con un gran hueco que necesita ser habitado, respondido. La naturaleza nos ha dotado de la autoconciencia, la capacidad de reconocernos y sabernos. Y de sabernos limitados. Sería un enorme despropósito, una desgracia sin límites, que el ser más acabado de la creación se supiese para la muerte. Carecería de sentido.
Creo que por todo esto, es posible creer.


El seguimiento de Jesús

Muchos de los que actualmente nos encontramos en España hemos nacido, crecido y sido educados en una tradición religiosa concreta. Y todos conocemos algo de Jesús. La mayoría de las personas creen que es alguien valiente y sincero, bueno, que fue capaz de afrontar un destino cruel. Podríamos decir que lo admiran. Y ciertamente el hombre Jesús es alguien que ha superado las barreras de su cultura y de su tiempo para llegar a imponerse en todas las épocas y lugares. Su mensaje es de una grandeza que, a mi juicio, nadie ha superado. Y su praxis es de una sobriedad y coherencia sin límites. Por eso produce admiración. Además, este Maestro de humanidad propone su esquema vital como una meta de felicidad para todo hombre y para todo el hombre. No impone, sino que sugiere metas más altas de perfección, acudiendo a las raíces mismas de la humanidad para elevarlas y llevarlas a la plenitud. Muchos hombres y mujeres, a lo largo de la historia, cientos de miles, han seguido muy de cerca al Cristo de la fe y han logrado transformar su historia personal, y la historia general dándole vuelcos pacíficos a lo que parecía inexorable. Por su seguimiento hemos sido capaces de llegar a elaborar incluso la Carta de los Derechos Universales, que en su fundamento último, su eje axiológico, bebe directamente de las fuentes cristianas.
Sin embargo, nada habría llegado a ser lo que es si no hubiera habido una afirmación unida a la de la grandeza humana de Jesús: la aseveración de que es Señor, esto es, participación de Dios. Creo, sinceramente, que si no afirmamos con rotundidad la humanidad y la divinidad de Jesús, su historia no habría traspasado en importancia a la de otros grandes mesías judíos o maestros espirituales de otras religiones o tradiciones culturales. Me quedo con este Señor de la historia porque su mensaje es enormemente atractivo, independientemente de la distancia que medie entre lo que quisiera hacer vida en mí y lo que soy o hago. Pero la apuesta por su persona no es solamente por su mensaje. Me siento unido a El en esa evidencia de que Dios rompió definitivamente la barrera que nos separaba de la divinidad para hacernos partícipes de su esencia.
Creo que por todo esto, es posible creer.


En cuanto a la Iglesia

La Iglesia es la otra pregunta. La Iglesia Católica, en Europa Occidental. Las otras tradiciones (Protestantes y Ortodoxos) en los países del este y del norte. La miríada de seguidores en la historia han constituido lo que llamamos Iglesia (asamblea). Su historia es la de los hombres y mujeres que quisieron creer en Él desde sus mismas miserias, desde su realidad última. Todos soñamos con lo que queremos ser, pero después la realidad es otra cosa, sin embargo también somos una parte de eso que soñamos. La historia de la Iglesia ha estado llena de errores y traiciones. Pero también de heroicidades tejidas, las más de las veces, en el anonimato. Otras veces, personajes atravesados de una convicción sin fisuras, fueron capaces de proponer, para su tiempo y sus necesidades, ideas geniales: educación para pobres, hospitales gratuitos, universidades donde reflexionar, comedores para indigentes. Respuestas, al fin, y siempre pegadas a las más grandes miserias y llenas de misericordia. Pensadores y gestores de Europa son y han sido los cristianos. Hoy también. Hoy también cristianos anónimos, obispos y curas, religiosos, padres o madres de familia, todos, con propaganda o sin ella, se preguntan cómo servir mejor. Y responden con originalidad, con arrojo, y sin mirar cuánto rentaran sus buenas obras.
Hay quien dice que la Iglesia es un negocio, que tiene poder, que son unos mentirosos. Bien, cada cual que crea lo que quiera, pero la realidad es muy distinta. Si hoy, todos aquellos que dan su vida por los demás en función de sus convicciones cristianas, hicieran huelga, el mundo sería un caos de egoísmo. Hay muchos más gestos de grandeza, de sinceridad, de generosidad en todas las estructuras de la Iglesia, que errores cometidos. La Iglesia se ha equivocado, se equivoca y se equivocará, porque está sujeta a la humanidad. Pero, más aún, unida a su Señor y a su mensaje, ha llevado al hombre y a la mujer a la dignidad de hijos de Dios con tanta fuerza, que no ha sucumbido en sus contradicciones. Ninguna institución humana puede decir eso.

Sinceramente creo que, por todas estas cosas, y muchas más que no puedo desgranar, es posible pertenecer al grupo de personas que, insertos en la Iglesia, enamorados del Mesías, tienen la intención de llegar a Dios Padre-corazón de madre para poder descansar en Él su destino último. O, dicho de otra forma, hoy es posible, y necesario, creer.


Pedro Barranco ©2007





jueves, 8 de noviembre de 2007

Cuestión de intensidad.


Hace un tiempo que llevo enfrentándome a una realidad que me perturba, que convive conmigo, y que interesa a muchos de los que me encuentro, aquello que llaman acedia o demonio meridiano. Desde luego, está suficientemente estudiada en la mística y la espiritualidad. Pero, llegado que me ha esa etapa de la vida donde se confunden cansancios, decepciones, sinsabores, luchas, fracasos, esfuerzos cíclicos, esperanzas de cambios y un largo etc. no puedo más que sentarme a digerir el concepto vital y tratar de afrontarlo desde las dos potencias que mejor conozco: el espíritu y la razón.
Esto que llaman el demonio meridiano no es más que el cansancio que acomete a la persona que se ha puesto a batallar en la vida tratando de ofrecer lo mejor de sí mismo y que, llegado un momento, tiende a bajar las armas, los listones de superación, para conformarse y amoldarse. Más aún, se pregunta si valió la pena lo conseguido y lo peleado.
El demonio del mediodía está descrito perfectamente, porque ha actuado en múltiples ocasiones. En la mayoría de los escritos de los místicos orientales, o de los padres del desierto, se le representa como aquel que asaetea al monje en esa hora de la siesta en la que la modorra obnubila el entendimiento y la voluntad.
Hoy también se da. Pero está recubierto de nuevos andrajos, de una forma sutil de grandeza o de la aúrea mediócritas. Bien es cierto que la experiencia religiosa no constituye, en nuestros días, el objeto de la preocupación de los medios de comunicación y, por eso, revisten éstos esa experiencia, en muchas ocasiones, de ropajes con un contenido explícito menos religioso. Como si le hubiéramos otorgado la característica de vergonzante. No pasa en todo el mundo, claro. Quizás en determinadas culturas, sobre todo en la occidental, y también de forma desigual. Pero lo cierto es que nadie está exento de esa atonía, desgana, tedio o sopor que sobreviene a la vida, y que nos acerca a la pregunta sobre el sentido último de nuestro ser y de nuestro actuar.

Cierto es que todos soñamos con cambiar el mundo. Sobre todo aquellos que nos agarramos al ideal caballeresco del bien que triunfa siempre. Los de mi generación hemos tenido grandes santones que pusieron su vida al servicio de la verdad o de la justicia: Mahatma Ghandi, o Martin Luther King, por citar algunos. Quizás nuestros héroes no eran tan de papel couché como hoy. No nos importaba tanto la estética, sino mucho más la ética. Pienso que quizás ese afán de aventura que cristaliza en el ser que suspira más allá de sí por un ideal, pertenece a todos los momentos históricos. De una forma o de otra. Es bien cierto que sucede esa ensoñación en la juventud –utilizo aquí el término ensoñación en su acepción más positiva, no tanto como ilusión vana, más bien como ideal al que se tiende.

Pero si esos sueños se dieron, los que han pasado tiempo de su vida en ellos -o distraídos en otras cosas, o mirando de soslayo cada vez que la batalla se lo permitía- pueden tener la tentación de escarbar en la desgana y pervertir los mismos con la mentirquilla peligrosa de la conformidad. Pueden pensar que el descanso del guerrero debe prolongarse más allá de un breve respiro, y desertar tirando la tarea de su propia descripción de sí mismos como luchadores. “Vana es la tarea que nos trae” -puede soplarles el demonio meridiano- “mejor sumarse al desierto de los torpes que pujan por ponerse a la sombra de los dóciles”.
No pasa nada si la duda se cuela por los resquicios del convencimiento. Getsemaní es un aserto, una afirmación imperecedera, una química innata en nuestro funcionamiento vital. Los sudores de sangre significan la responsabilidad que pesa sobre nuestras acciones, sin más sujeto que nosotros. El tormento de verse dibujado en un futuro inútil es, cuando menos, una experiencia dolorosa. Y necesaria. Si no dudáramos seríamos unos necios avistando un espejismo. Getsemaní es un paso hacia la heroicidad o el fracaso.

Y debo confesar que este hombre, Jesús, no deja de noquearme cada vez que lo pienso. Seguro que se vio subido al cadalso de la ignominia olvidado de los suyos. Era enormemente perspicaz y conocía el corazón miedoso de los suyos. Los sabía rondados por el demonio meridiano. Como Él. Pero no rotundos, sino inciertos.

Podría haber dicho “hasta aquí llego”, pero no. Porque es ahí cuando la mordedura de la medianía hace efecto. El veneno del abandono de los ideales se riega en las venas de las ganas y funde el acero más duro. Cuando sobreviene ese momento, ese lapsus del querer, si nos dejamos morder, estamos perdidos. Es como morir por congelación, dicen que sobreviene el sopor, el sueño grato, y nos va parando las constantes vitales. Al final, la muerte. Así de real el demonio meridiano. Las fuerza que fallan, las certezas que desaparecen, la tensón que decae. Y, sobre todo, la distracción, que nos pone en función de ñoñerías, siglas, ideales vacuos y banalidades varias. Convertimos nuestra vida en un soserío propio de aburridos y ahí llegamos. Todo lo demás es vegetar.

Preguntarnos hoy por los grandes ideales quizás no esté de moda, no lo sé. Pero debe ser el grito que nos haga salir de la parálisis vital y nos enmarque en el cuadro que somos. Estamos proyectando una grandeza infinita, porque estamos hechos para eso. No sobrevolar es sujetarse, como gallináceas, al calor de lo seguro. Apesebrarse con las consignas dictadas por otros es comer siempre en la palma de la mano de los dueños. Y nosotros regimos como señores en el entendimiento y la voluntad. Nos hace grandes esa grandeza. No soñar es tener pesadillas de tedio sin fin, un desierto de verdades que nos obliga a ponernos en la sombra de los otros. El demonio mañanero, la acedia, quiere que mudemos, no la piel, sino el ser, para llegar a ser de otros. O no ser nosotros, que es igual.
La refriega es la que hace correr la sangre. La refriega vital, se entiende. Podemos parar para tomar aliento, sí, sólo lo justo para llenar los pulmones del aire que nos lleva más allá. Mucho más allá. Sujetarse es difícil, más para los que se piensan venidos de la nada, sumidos en la nada, y abocados a la nada. Los creyentes están abordados por una certeza más lúcida, nuestra existencia tiene una proyección final de infinitud. Cosechamos lo mejor de nosotros cuando arremetemos contra toda clase de medianías. Seguros en aquellas palabras del Apocalipsis “porque no eres ni frío ni caliente te vomito de mi boca” vamos abandonando los campos de invierno para que nos se nos congelen las ganas de ser mejores, de ir más allá, en definitiva, de ser santos.
Combatir el demonio mañanero retornando sueños, quizás más maduros, pero más apasionantes puede ser un antídoto. Pero lo será más afirmar los pies en las convicciones más profundas, anclar la esperanza en aquel amor que nos amó primero, y apoyar la fe en las pequeñas acciones que cubren nuestra vida.

martes, 23 de octubre de 2007

ciudadanos de tercera regional

Estoy muy enfadado. Ya sé que a la inmensa mayoría del mundo no le importa. Soy una mota de polvo minúsculo en el altillo de un ropero. Invisible, vamos.
Y lo peor es que no sé si tiene arreglo. Me voy a explicar. Venía hacia el Instituto escuchando la radio, cuando me sorprende la noticia del caos que se ha formado en Barcelona con las obras del tren de alta velocidad. Solución: se ponen autobuses gratis para que no haya conflicto. Y es entonces cuando se me revuelve la bilis. En esta zona olvidada de Huelva en la que vivo, apesebrada y dócil, los muchachos se tienen que pagar el autobús escolar. La mayoría pertenencen a una clase media- baja, con ingresos justos, que la beca no llega a pagar. Pero ellos no tienen que ser el mismo tipo de ciudadanos. Serán de tercera regional.
Y me vienen a la memoria constantes agravios comparativos. Problema con la luz, también en Barcelona. Solución: se ponen equipos auxiliares. El año pasado el Instituto San José de Cortegana no tuvo enganche a la red durante todo el año. ¿Y si alguien se pone malo? entonces debe ir a un Hospital que, en el peor de los casos está a una hora y media de camino, en el mejor a media hora-y por una carretera comarcal de sierra, ya se imaginan-. Será que estos que viven por aquí son ciudadanos de tercera.
No, por aquí no hay inversiones serias en infraestructuras, ni apuestas por un desarrollo rural que preserve el medio ambiente, ni preocupación por aumentar la calidad de vida. Nada. ¿Saben por qué? porque nuestros votos están asegurados y no somos más que un reducido grupo de ciudadanos que no van a plantear problemas.
Que somos ciudadanos de tercera, vaya.

domingo, 21 de octubre de 2007

El evangelio de Judas

El pasado Sábado día 20, en Higuera de la Sierra (Huelva), y organizado por la asociación “La Pasión”, tuvo lugar un debate, a partir de la proyección del documental de la National Geographic. “El Evangelio perdido de Judas”.
Fui invitado a este acontecimiento para ayudar a la reflexión que se pudiera hacer a partir del mismo, ya fuera sobre la figura de Judas, la canonicidad de los evangelios, sobre el gnosticismo u otras cuestiones que se pudieran suscitar.
El hecho de ir como “experto” me obligó a refrescar conocimientos, a bucear en algunos aspectos que me habían pasado desapercibidos y a preguntarme algunas cosas.
Os quiero exponer algunas de las conclusiones a las que he llegado. No son nada del otro mundo, pero ahí están por si valieran la pena.

1.- De todos es sabido que el lanzamiento de este documental tuvo lugar en el mes de Abril de 2006, justo en los momentos de preparación para la celebración de la Pascua Cristiana. La decisión, cuando menos, no esconde un interés puramente lucrativo. Poner en duda algunos aspectos de la historia de Jesús cuando millones de cristianos se disponen a celebrar la fiesta fundamental de su fe, no deja de ser un reclamo para fijar la atención en el producto y comprarlo. No voy a ir más allá sobre otro tipo de intenciones, aún cuando debo reconocer que el ataque a los fundamentos radicales del cristianismo aparecen en ocasiones, ya de forma velada, ya explícita.
2.- En el documental se “juega” con la palabra auténtico. Efectivamente en el documental se nos ofrecen datos sobre cómo el documento ha pasado una serie de pruebas, que lleva a atestiguar la datación del documento, y que éste puede estar escrito entre el siglo II y III de nuestra época. Pero eso no indica que sea un documento auténticamente escrito por Judas, o sus seguidores. Es más el documental, valiéndose de numerosas investigaciones de los últimos tiempos, nos asegura que los evangelios no fueron escritos por Mateo Marcos, Lucas o Juan. En cambio se presenta el de Judas como auténtico. Cuando menos parece un tanto presuntuoso negar una autoría real a los canónicos y aseverar que el de Judas no tiene esa fractura.
Y resulta muy curioso que no se indique nada en el evangelio de lugares o ideas judias. Parece ser que quien escribe el evangelio no las conoce, las ignora.
3.- El evangelio de Judas es un compendio de ideas gnósticas que fueron integrándose en algunos círculos cristianos de forma tardía, y no en los primeros momentos. Por tanto es difícil que se haya escrito antes que los otros evangelios canónicos.
4.- En el documental se hace responsable a Ireneo de Lyon de haber desestimado como auténtico el evangelio, habiendo cercenado parte del mensaje cristiano, inclinando la balanza de una parte. Es un error, porque la Historia de las Formas sostiene varias posibilidades, entre las que se encuentra el hecho de que los evangelios fueron sufriendo un filtro desde las mismas comunidades cristianas. Además aun cuando los firmantes de los evangelios pudieron no ser de forma directa los evangelistas, sabemos que pertenecen a su “escuela”, o a sus comunidades. Y esto no de forma tardía, sino muy pegado a sus autores. No quiero entrar en polémicas más complicadas, pero tampoco son iguales los tres evangelios en esto. Valga esta afirmación de carácter general, pero sabiendo que hay múltiples y diversos matices.
5.- Los Gnósticos sostienen teorías que se enfrentan directamente al mensaje de Jesús:
· desprecian la materia considerándola mala;
· afirman que Yavé, nombre de Dios en el Antiguo Testamento, es un Dios malo, que crea el mal;
· de forma derivada piensan que el mal en el mundo es querido, consentido y creado por Dios; Jesús no fue auténticamente un hombre, sino un imagen; o bien- según el evangelios de Judas- necesitaba dejar la materia de su cuerpo, mala, para poder escapar hacia la Divinidad;
· tienen una complicadísima cosmogénesis, con múltiples subdivisones y dioses menores; y un largo etc.
Pero en el documental parece insinuarse que aparecen, los gnosticos, como enemigos de Obispo Ireneo por una cuestión de poder o prevalencia. Es una mentira sin ningún rigor científico y claramente tendenciosa.
6.- El Evangelio de Judas termina sin la muerte de Jesús, que tiene un valor expiatorio, por lo tanto no posee intención sacrificial. Simplemente es un instrumento para que el espíritu de Cristo se desembarace del hombre-materia Jesús, y así ascender a ámbitos superiores de existencia. Tampoco hay indicio de la creencia en la resurrección de Jesucristo, central para la fe cristiana.
7.- También se refleja la noción platónica del cuerpo como cárcel del alma, un estorbo del cual hay que deshacerse para alcanzar la salvación. No en vano bebe de estas fuentes neoplatónicas. El gnosticismo consideraba al universo material como intrínsecamente inferior e indigno de redención. A la salvación se accede a través de la adquisición de un conocimiento superior (gnosis), reservado a los pocos que eran dignos de él, sobre la verdadera naturaleza del alma humana y cómo puede ella trascender el universo material.
8.- Los gnósticos tienen una ideología enormemente elitistas, fruto de ese conocimiento escondido, mientras que el cristianismo tienen un carácter universal. Parte desde el judaísmo para llegar a los paganos. Además en el documental parece hacerse la insinuación de que los cristianos fueron, en parte, responsables del antisemitismo histórico, porque se identifica judas con judío. Creo que es muy peligrosa esa afirmación. Es bien cierto que hay una reducción peligrosa en el evangelio de Juan, porque nombra a los judíos como responsables. Pero es necesario entender el contexto cultural en el que fue escrito. Y, como también se dice en el documental, el mensaje de Jesús habla de tolerancia, amor a los enemigos, misericordia…imposible, desde ese mensaje producir odio.
9.- Por último hay que decir que los evangelios no sin una biografía al uso. Tienen una intención kerigmática, esto es, de anuncio de un mensaje de salvación. Las primeras comunidades cristianas fueron expurgando los distintos documentos que fueron llegando hasta ellos para quedarse con los que mejor expresaban este hecho. Y siempre respaldados por testigos de la vida de Jesús. Pueden existir otros documentos que nos hablen de otras percepciones de Jesús. Forman parte de la historia. A estos documentos se les llaman evangelios apócrifos. Tienen distinta validez histórica. Pero todos ellos no nos ofrecen nada sustantivo ni novedoso sobre lo que queremos saber de Jesús, el Cristo. Si se hace el estudio histórico crítico sobre los mismos, nos encontramos con que son tardíos en la redacción, erráticos en su explicación del mensaje de Jesús, crípticos en cuanto a su entendimiento, y, a veces contradicen, en la coherencia interna del mensaje, lo que sabemos de cierto sobre lo que Jesús hizo y dijo.

lunes, 15 de octubre de 2007

Lecturas del Sábado 20 de Octubre de 2007

Sábado 20

Lo que más llama la atención en este retazo de la Palabra de Dios es que parece latir una queja ante la posibilidad del abandono de las convicciones.
Pienso que estamos en una encrucijada de la historia en la que el problema vital, dentro del cristianismo, reside en la intensidad.
Vemos cómo los jóvenes buscan vivir intensamente el momento y, sin mirar excesivamente hacia adentro, entran en una espiral de diversión que es preocupante. O cómo los adultos claudican de los grandes principios para vivir pegados a consignas, abortando toda posibilidad de triunfar en sus sueños. Vemos cómo el cristianismo se convierte en una caricatura de sí mismo quedando, por ejemplo, sólo la tela del traje de comunión como espejismo de eucaristía. También nos podemos asustar ante la desastrosa imagen de los partidos, vendiendo sólo imagen – y poder.
Relativizar todo, para poner en el mismísimo medio a Jesús. Abrir las velas de la esperanza para dejarse enviar, al soplo del Espíritu, hacia las remotas aguas del Reino Nuevo. Y no equivocarse convirtiendo los medios en fines, el riesgo en miedo, y la prudencia en negaciones parcas.
“El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que debéis decir”. Como campaña de marketing es bien poco, pero como dicen los más grandes: “lo menos es más”. Aprender a fiarse más de quien tiene las riendas de la historia, ciertamente nos haría más libres, menos temerosos. Más confiados en la supremacía de Dios en la historia. Buena falta nos hace a todos.

Lecturas del Viernes 19 de Octubre de 2007

Viernes 19


No tengáis miedo. Y eso se lo dice a un montón de personas que se agolpan hasta pisarse. ¡Qué discurso, qué palabra tuvo que tener este hombre! Hay un público, una humanidad entera por conquistar con la Palabra de la Vida. Porque era evidente que encandilaba con su mensaje. Y no era para menos.
Lo primero, esa percepción de Dios que es cercanía. Atributo divino, por cierto, olvidado por los teólogos, ¿No habría que recurrir a la analogía del lenguaje de mínimos para hablar del Dios de Jesús? Podríamos definirlo como amante, sufriente, cercano, abierto al perdón, pobre y dependiente del hombre para poder venir al mundo… Ya Celso, en los primeros momentos de la Iglesia, se indignaba con los cristianos por este discurso que hacía a Dios –el de Jesús, claro - falible, mediato y finito. O dicho mejor: que podía equivocarse, que necesitaba de los otros y que tenía un fin. Por eso el hombre no tiene nada que temer. Dios no se sienta en un trono inmenso y separado de los hombres, sino que camina con ellos, en su historia personal, los acompaña, pide de ellos su cordialidad para poder salvarlos, se humilla hasta la negación de su criatura, busca en lo recóndito de su alma para poder engrandecerlos… en fin se convierte en uno de nosotros. Por eso muere de amor, de un amor herido de humanidad, esto es, de apertura eterna para que el otro se acerque.
No temáis, porque Dios-padre-corazón de madre, abarca la totalidad de nuestra limitación para llevarnos a la inmensidad de su amor. Nada se pierde de nuestro ser en su enorme capacidad de verter cariño, cada uno de los huecos de nuestras células se verán inundados de la felicidad de sentirnos queridos. Y ningún universo de maldad podrá quebrar esa voluntad de acercarnos a su seno. Ni nuestra contumaz capacidad de querernos superior a Él o a los otros; ni el odio alimentado sobre nosotros que se vuelca en los demás; ni todo el egoísmo que destilamos en las acciones de abandono o desidia. Nada puede doblegar su deseo de acabar en Él todas las cosas y los seres.
No puede haber miedo, ya hemos sido rescatados para un amor mejor.

Pedro Barranco.
pedro@tierraesperanza.es

Lecturas del Jueves 18 de Octubre de 2007

Jueves 18

Me imagino a Jesús dirigiéndose a las gentes de su tiempo con un cierto punto de impaciencia y molestia por su incapacidad para percibir lo obvio.
No me extrañaría nada que se preguntara cómo era que no habían caído en la cuenta de lo que su propia historia señalaba. Y de su recalcitrante cabezonería que hacía de los profetas, sospechosos.
Se queja Jesús. Muchos pasajes del evangelio están llenos de un lamento que no parece cuadrarnos en él. Pero también forma parte de su lenguaje, porque él es también un profeta.
Y el profeta, en la más vieja tradición judía, propone y asevera, amenaza y anima. Tiene en su mano las riendas para soltarlas y retenerlas. Sabe de la historia, y a dónde se dirige. Por eso su impaciencia.
A Jesús le pasa lo mismo. Le dice a los teólogos de su tiempo -sobre todo a los oficiales- que anden con buen cuidado, no vaya a ser que lo que ellos dicen que Dios dice, termine siendo la causa de la negación del hombre para con Dios.
Hay una afirmación popular -curioso, también del Concilio Vaticano II- que hace culpable de la increencia a los que creen. Por la escasez de fuerza de su testimonio. También por la fuerza de una argumentación oscura, cerrada -con llaves- prohibitiva, que produce miedo. Los teólogos del tiempo de Jesús tenían argumentos retorcidos, a veces, para poder llegar a conocer a Dios y su voluntad. Lo mismo que nosotros. Y no dejamos entrar a los de fuera, ni permanecer a los de dentro. No coinciden, no están en la misma onda de teología y son sospechosos. No entran.
Un grupo compacto de interpretadores oficiales de los misterios de Dios, que se ponía por encima del vulgo, del pueblo, y los miraba con desprecio, impedía la mirada hacia Dios. Impedía la mirada de Dios. Por eso Jesús les dice, nos dice, que se pedirán cuentas por no haber franqueado el paso de todos hacia su presencia cariñosa. Dios, para Jesús, es un océano de misericordia, no un compendio teológico, aunque éste haga falta.
A partir de ahí, la persecución. No es de extrañar. Como siempre, este maestro de la Verdad, hace que todo se transparente. ¿Habremos aprendido nosotros con los siglos de experiencia? ¿O tendremos en nuestra mano una llave que no abre ni cierra?

Lecturas del Miércoles 17 de Octubre de 2007

Miércoles 17

Todos los judíos estaban obligados a pagar un diezmo. Era una fórmula para mantener el servicio religioso del Templo. Rito contra amor. Así nos lo presenta la Escritura. La gran diferencia en el planteamiento cristiano, frente a las otras religiones, lo constituye el hecho de que la relación hombre-Dios no es a través del Rito, sino de la relación novedosa con la humanidad.
En algunas religiones, el sacerdote (chamán, santón, etc.) es el único mediador entre Dios y el hombre. Para acceder a la esfera sagrada no tenemos necesidad de otro que nos haga de vehículo, nuestra actitud con los demás es el hecho religioso. La propuesta es la justicia y el amor, actitudes humanas que me aproximan a mis semejantes para elevarlos y llevarlos a su plenitud.

Hay ciudadanos de primera y de segunda. Se expresa en esta lectura con lo de los primeros puestos. Sin embargo, el seguimiento de Jesús nos hace iguales. Entre los discípulos parece que esta era una realidad tan evidente que, en su grupo, había hasta mujeres. Segunda característica que se enfrenta a una costumbre muy humana –y religiosa- de diferenciar entre unos y otros en función de sus cargos y no de su santidad de vida.
Parece muy lógico que rechinen las cuadernas y protestemos: ¡oye, que también me estás señalando! Pues sí, porque nosotros empezamos a dividir el mundo entre los que se parecen a mí y hacen lo que yo hago, que son los buenos; y los que hacen lo otro y se van a condenar. Y ojito porque estas actitudes se nos cuelan en las mejores intenciones y terminamos condenando a todos. Antes, debe existir esa inclinación hacia el bien de los demás- el amor- y hacia una percepción que nos iguala frente a los otros y a Dios – la justicia-. Este es el mensaje que Jesús no cesa de expresar de una u otra forma. Y hoy es necesario, como lo fue entonces.

Evangelio del Martes 16 de Octubre de 2007

Martes 16

Comienza aquí una larga retahíla de imprecaciones contra un colectivo muy especial: los fariseos. Me dan un poco de pena estos fariseos. Parecen testigos mudos, equivocados de tiempo y de lugar. Los fariseos se confundieron, pasados los siglos, con la totalidad de los judíos. Y así tuvieron la justificación para perseguirlos hasta la muerte. Nosotros también pudimos ser ahí testigos mudos.
Pero no va de eso la lectura. Creo yo que entre todos estos judíos, habría personas, de buen corazón, que querrían encontrar en el cumplimiento de la Ley su salvación y la de su pueblo. Incluso Jesús come con ellos. No sólo con los pecadores y los excluidos. También con los “oficialmente buenos”. No roba a nadie la posibilidad de encontrarse definitivamente con la liberación total. Y en el evangelio aparecen varias comidas con gente que quiere saber.
Entonces ¿qué pasa? ¿Por qué unos sí saben situarse frente a este mensaje y otros parece que no?
Creo que Pablo da una pista sobre esto en la lectura que corresponde al día de hoy: “Alardeando de sabios, se hicieron necios”. Parece que todos aquellos que tuvieron la posibilidad de oír el mensaje de Jesús, sintieron que ese mensaje era distinto porque ponía, blanco sobre negro, la verdad sobre la mentira. O, como en este caso, la verdad de lo que soy sobre la mentira de lo que no quiero ser. Exterioridad e interioridad son dos aspectos de la misma realidad que somos. Lo llamamos coherencia. La fuerza de Jesús residía justamente en esta identidad. Por eso se convierte en alguien incomodo. Los fariseos, que no siempre actuaban por convicción, son aquellos que dejan de lado el corazón del hombre para preocuparse, demasiado, por la letra de la Ley. No es este un pecado antiguo, enterrado con todos los fariseos. Está latente en los pliegues de todas las normas de las religiones. También entre nosotros. También entre nosotros. Y te pido hoy que hagas el mismo esfuerzo que me comprometo hacer yo. No juzgar a los otros, no encontrar la cantidad de fariseos que tengo a mi alrededor, sino prestar atención a las actitudes fariseas que me roban la paz del corazón, juzgando con lo que yo condeno: la fidelidad a mis concepciones.

Evangelio del Lunes 15 de Octubre de 2007

Lunes 15/10/2007

Pudiera ser que de tanto esperar a que venga, nos distraigamos en el último momento y pase de largo. Bien podría suceder que nos acostumbraramos tanto a mirar lo conocido, que lo confundieramos con lo esperado.
La historia de Israel, al fin y al cabo la nuestra, es la de una larga, arriesgada y tenaz espera. Pero, ¡oh casualidad!, en ocasiones se le coló entre la trama de lo desconocido. Y Dios tuvo que dar un tirón de orejas de profetas rudos y provocadores. Y a veces contra los profetas. De fracaso en fracaso no aprendió este pueblo de dura cerviz. Jonás es el paradigma del hombre convencido de que Dios se equivoca en su escritura. Su pequeña mano quiere torcer los renglones. Y Dios dale que te pego, proponiendo conversión a los de fuera.
Jesús se hace profeta de los de antes para decirle al pueblo que aprenda a mirar. Porque le puede suceder que sepa que ha llegado cuando huela el rastro aromático de haber pasado. De tanto esperar al Profeta de Dios, al Mesías, dejaron de creer que podría ser realidad y lo lanzaron al futuro siempre por llegar.
Aprender a mirar que está, que acompaña, que se presenta entre los que menos esperamos. Saborear su presencia, en medio de la realidad, sin que se nos nuble la vista con nuestras percepciones y prejuicios. Porque podrían venir de Oriente y de Occidente, y así nos quiten la alegría de haber descubierto la salvación.
Siempre se me queda colgada la pregunta: si hubiera vivido en su tiempo ¿lo habría conocido? Porque ahora, con cierta tristeza, me da rabia no encontrarlo. ¿Será que miro donde no debo? Debo confesar que me da más seguridad pensar que llegará, sí, pero esta historia mía no tiene porque estar condicionada por su presencia actual. Y así, mi mediocridad se me hace cómoda. Ese es el grito de Jesús a los de su tiempo, y a los del nuestro. Es una invitación con cierta tristeza y con mucho de enfado. ¡Aprended a mirar! ¡Salid de vuestra cómoda dorada mediocridad! Sólo así podremos encontrar la verdadera liberación.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Birmania



Este país tiene nombre de exótico. Estoy seguro que más de uno tendrá que mirar en el mapa para ver dónde se encuentra. Debo confesar que las noticias que me han hecho acercarme a este rincón asiático son las de la actualidad: la situación de violencia que está provocando el, de por sí violento, gobierno militar.
Pero hay algo que me sorprende gratamente: la toma de postura de los monjes budistas en la presión para traer la democracia a este país.
El budismo, en cualquiera de sus fórmulas, tiene una estructura interior que nada tiene que ver con las fórmulas de organización de la sociedad. La dignidad y el gobierno viene dados por la cualidad espiritual de sus miembros. Lo mismo que en todas las religiones, la elección de los candidatos a ejercer de guías está unida a la vida interior, a la "santidad" de vida. La adecuación entre lo que se cree y lo que se piensa, la transparencia entre el ser y el hacer, la preeminencia de la interioridad frente a la exterioridad, es lo que da a los líderes la solidez y la autoridad.
La religión, lo mire quien lo mire, tiene una importancia capital no sólo en la organización y estructuración sociales: no es únicamente un elemento aglutinante que "engrasa" la sociedad para que se pueda convivir. Esta concepción sociológica, de por sí valida, es incompleta.
Como estructura organizativa que es, proyecta sobre la realidad humana el deber ser. Se mueve como un impulso de mejora que lleva a los hombres y mujeres de su tiempo a fijar su mirada en un futuro que "debe ser mejor". Pero no como huida de la realidad, sino como construcción de la misma. Cualquier religión mira la bondad interior del hombre como su mejor reflejo, contraponiendola a aquella máxima de Hobbes de que el hombre es un lobo para el hombre. No es una mirada ingenua. El Absoluto (cualquiera de los nombres que reciba) participa de sí en su criatura, y ésta la conduce a la plenitud.
Por esto todas las grandes religiones tienen una clara vocación social, de transformación social. Muchos quieren recluir la vivencia de lo religioso en la privacidad. Craso error. Jamás sucederá que ese impulso de perfección sobre uno mismo y sobre la realidad, se quede en casa, encerrado entre las cuatro paredes. Nuestro ser social impide tamaño esfuerzo. Pero no sólo por eso, sino porque es una ascensión hacia lo mejor de uno mismo, que necesariamente deviene en los otros, con los que estamos en intimidad de proyectos.
Me alegra ver las túnicas azafrán marchando pacíficamente en contra de la barbarie. Saben ellos, los monjes, que podrá traer nefastas consecuencias para sus vidas. Hay muchos que siguen marchando, desde su opción religiosa, contra toda forma de opresión, violencia o represión. Transformarán el mundo, lo mismo que lo han hecho hasta ahora. Y a mejor, por supuesto. Porque encarnan lo mejor, los ideales que todos soñamos.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Comienzos de Curso

Ya estamos de nuevo en el tajo. No tengo, desde luego, esa afección nueva de la depresión por incorporación al trabajo. Me hace un poco de gracia, la verdad. ¡Mira que tenemos imaginación! Supongo que será verdad, para algunos, esa enfermedad del alma que llaman depresión. Pero creo que es la eterna fuerza de la inercia que nos lleva a realizar el menor trabajo posible, con el menor coste posible.
Doblar el lomo cuesta. Sobre todo a aquellos que lo hacen de verdad, físicamente quiero decir. ¿Tendran ellos también depresión? ¿O será sólo de los que trabajan "intelectualmente"?
Bueno, es una forma de colaborar en la recreación del mundo, que dice la Biblia. O es la esencia del hombre y lo que lo dignifica, que lo dice el marxismo. Nos da de comer, y nos obliga a realizarnos. Y eso es bueno. Remunerado o no, en casa o fuera de ella, físico o intelectual...o en la aulas. Como yo.

A mi me toca enfrentarme, de nuevo, a las personas que miran atentamente qué es lo que puedo ofrecerles. En un mercado en el que se vende tan barata la información, saber sobrevolar lo trivial para hacerles llegar a gustar de la sabiduría no es fácil. Pero sí muy apassionante. Y, por si fuera poco, me toca bregar con colectivos muy radicalizados y con una Administración pública reacia a ofrecer bein lo que se pide.

Este año estoy, de nuevo, completando horas de clase en un Instituto de Aracena, en Huelva: El IES San Blás. Los muchachos que escogen Religión en 2º de Bachillerato se ven obligados a hacerlo en lo que llaman 7ª hora. Legal, por supuesto. Se la han inventado para que puedan tener todas las optativas. Pero es que durante más de siete años la asignatura que se queda con esa hora, la séptima, es la de Religión. Bueno, por ahora nada que objetar ¿no? Lo que pasa es que, como a este Instituto acceden muchachos de otros pueblos, vienen en un transporte escolar que se va a la hora anterior. Los que quieran quedarse, han de buscarse la forma de llegar a sus casas. Y salen la las 15:30 Y, por si fuera poco, los profesores encargados de dar la asignatua alternativa ni siquiera se presentan. Que no van, vamos. ¡Hasta cierran el Instituto! Un año casi llamo a la Guardia Civil porque me habían dejado encerrado dentro con los chavales. ¿No suena esto a discriminación? Cuando hemos pedido explicaciones a la Directiva del Centro, lo que nos han dicho es que ellos no estan de acuerdo con que se de esa asignatura en el Centro y que no van a apoyarla, sino justo todo lo contrario. Un desproposito.
Soy consciente de que muchos compañeros que imparten Religión en los Institutos y Escuelas públicas tienen también problemas. Graves, además. Sé de historias en las que se mezcla el acoso laboral con el rencor ideológico, y dan una mezcla de la que salimos airosos porque creemos en lo que hacemos. Hay mucho héroe anónimo por ahí suelto, sí. Estamos ilusionados con lo que ofrecemos, aunque sabemos que hay quien daría dinero por arrojarnos a las tienieblas exteriores. Bueno, mientras los padres quieran, vamos a estar. Y vamos a estar ofreciendo vida, compañía, conocimientos, saber, y miles de actividades complementarias...
Ánimo. al tajo. Que hasta ahora poco hemos hecho.

sábado, 18 de agosto de 2007

Aquí, sentado, frente a la inmensidad del mar.
No es este el mío, este se abreva más. El mío es más bravo, menos quieto, pero más sincero, y más inmenso.
No sólo cambia de nombre. También de horizonte.
Y aunque te contemplo, me aturde el alivio y me llueve la melancolía.
Vaya, es imposible andar sin ti.
Me pareces correligionaria casi. Sin duda te crearon con el ferreo deseo de un suspiro.
Pero quien dijo que ser contemplativo es ser pasivo no se enteró de nada.
La inmensidad, sí, aunque no sea verbo se puede conjugar en todas las formas personales.
Por meditarla no se va, ni por contemplarla se asusta. Permanece en el paisaje, y agita.

La vida no transcurre cosida al reloj, ni se cuentan sus intensidades a golpe de agujas, ni de clepsidras. Los encuentros, mientras fueron, se celebraron como sones de vida. Detrás, la imnesidad. Detrás, abierto, todo lo que queda.

viernes, 27 de julio de 2007

tiempo libre

Hace algunos días tuvimos la suerte de tener en casa a unos muchachos y muchachas que estaban acampados cerca de nosotros. Eran unos cuarenta. Animaba y organizaba aquel encuentro un cura de la Parroquia de Olivares, de Sevilla.
Habían preferido dedicarse un ratillo de todo el verano a encontrarse con su identidad más profunda. Y, cómo no, habían encontrado animadores que hacían aquello de forma absolutamente gratuita.
Hay cientos de actividades que se realizan a la sombra de la gratuidad y la buena voluntad. Un ejercito organizado de voluntarios que no piden nada por dar mucho. Personas que, desde el encuentro con Jesús, han decidido ponerse en disposición de servir a los demás. En un mundo que fortalece el egoísmo más cruel hay oasis de fraternidad, si nos atrevemos a mirar, claro. Y, quiero decirlo claro y alto: las más de las veces quienes están detrás de eso son cristianos comprometidos. Jóvenes y adultos que no miran con criterios mercantilistas su tiempo y su esfuerzo se dedican a preparar, organizar y llevar a buen término, actividades, campamentos, encuentros, charlas, dinámicas, excursiones, talleres, visitas, etc. con el noble fin de hacer que este mundo se parezca más a lo que Dios quiere de el: un mundo fraterno.
Naturalmente que eso no sale en la prensa. Las buena noticias no venden, no tienen la mordida del morbo. Pero es imprescindible que se sepa. Ya dije hace tiempo que si todos aquellos que hacen el bien se pusieran en huelga de manos caídas, el mundo se pararía. Porque lo que realmente lo hace funcionar no es el movimiento de la materia, sino el del espíritu. Y ese movimiento se mide cuando se hace el bien.

viernes, 20 de julio de 2007

Las Batuecas

Hay muchas cosas que se pueden hacer en las vacaciones. Pasear, leer, convivir con la familia, descansar, jugar, ir de campamento...
Una de las más gratificantes es la oportunidad que se nos brinda de encontrarnos con nosotros mismos, en un ámbito distinto.
Ese año he tenido la enorme suerte de acercarme al silencio a través de un enclave espiritual y físico sin duda especial: las Batuecas.
Se encuentra en ese valle un lugar especial de la Iglesia como es el Desierto Carmelita de San José. Cuenta con una hospedería, sencilla. Pero sobre todo con la acogida de los frailes carmelitas y, en especial la del prior: Ramón.
Allí, en el silencio que se puede hacer en el interior, y en el camino que podemos andar entre una naturaleza bella y salvaje, he encontrado la posibilidad de abrirme paso hacia las honduras de mi mismidad. Y, allí, reencontrarme con mi Dios y mi Señor.

Sin dudar en ningún momento he de decir que las Vacaciones son, necesariamente, el momento para desconectar del tráfico diario. Pero también el momento privilegiado para poder acercarse a los campos desconocidos de nuestro interior. Parajes sin explorar más bellos y más salvajes, más estéticos o más elaborados que los que nos podamos encontrar fuera. Y, si somos capaces de adentrarnos en la soledad y el silencio, podremos asombrarnos de la grandeza que albergamos.

viernes, 29 de junio de 2007

25 aniversario del "Lucus Solis"

Este próximo fin de semana celebra el 25 aniversario de su creación el Grupo Lucus Solis, de Sanlucar la Mayor (Sevilla).
Me han invitado, porque tuve la enorme suerte de estar en los comienzos del Grupo Scout.
Para ser sinceros, he de decir que he fundado 3 Grupos Scouts, en la desaparecida Asociación de Scouts Baden Powell, que termino siendo absorvida por Scouts de España. Y de todos ellos guardo un enorme y grato recuerdo:
  1. El Grupo Scout Baden Powell, de los Salesianos de la Trinidad (Sevilla)
  2. El Lucus Solis, de Sanlucar la Mayor
  3. El Nanuara, de Pinomontano, en Sevilla.

Creo, sinceramente, que el Escultsimo supone una propuesta formativa, en el tiempo libre, importante. La gran intuición de Baden Powell fue la de generar un ambiente de crecimiento personal y grupal a través del esfuerzo y el descubrimiento de las capacidades personales. Y proponer, a la vez, valores que supongan un desarrollo de la persona en un determinado sentido. A nadie se le oculta la opción claramente cristiana de Baden Powell. Bien es verdad que los "nuevos pedagogos" quieren obviar esa faceta, pero nada hay que temer, desaparecerán como lo han hecho otras corrientes dentro del Escultismo, la de aquellas que se dejaron llevar por las modas políticas.

Desde esta página quiero felicitar a todso los que os dedicais a esta hermosa labor, especialmente a los que celebran su 25 aniversario. Felicidades y, Buena Ruta, Buena caza.

En los 25 años del Grupo Lucus Solis

Querido Grupo Scout Lucus Solis:

Al ponerme frente al papel a escribiros unas cosillas, me vienen a la memoria infinidad de momentos buenos y, sobre todo, de personas buenas, a las que he tenido el gusto de conocer y disfrutar en ese Grupo Scout.
Recuerdo los difíciles comienzos, con un pequeño grupo de chavales. Abrirse paso en las distintas instituciones, y en el pueblo, fue algo complicado. Pero muy pronto empezó a engordar el número de personas que se inscribieron. Y, sobre todo, a juntarse gente que quería hacer algo por los niños y niñas de su pueblo. Aparecieron Antonio e Isabel, personas generosas de las que he aprendido muchísismo, y por las que le doy gracias a Dios. Soy consciente de que no soy el único que ha recibido su testimonio, su donación, su constancia. Quiero deciros que, de nos ser por ellos, probablemente el Grupo Scout Lucus Solis no estaría ahora donde está. Personas de su talla hacen grande la humanidad.
Recuerdo también a todos sus hijos y, junto a ellos, al grupo de amigos que se unieron. Fueron momentos ilusionantes. Tengo grabadas en la memoria sus caras, las de entonces, y muchas anécdotas.
Sé que estos 25 años han sido de una enorme fecundidad entre vosotros. Lo que aporta el Escultismo a la educación de los chicos y las chicas hoy es imprescindible: líderes y personas autosuficientes, con capacidad para responder con originalidad; personas altruistas que son capaces de darse a los demás; diversión y aprendizaje unidos en un proceso de encuentro con la naturaleza; trabajo en equipo; apertura a Dios; etc.
Por eso, lo formadores y formadoras que hacéis posible hoy que el Escultismo continúe, sois, en parte héroes. Porque hacéis desaparecer la palabra imposible y apostáis por dejar el mundo mucho mejor.
Y los que formáis parte del Grupo sois herederos y continuadores. Espectadores y protagonistas. Habéis recibido un legado, pero sois responsables de que llegue a otros muchos que, como vosotros, podrán crecer como personas y ser mucho mejores. Nada de lo que aprendáis ahora se os olvidará, porque formará parte de la experiencia, y os servirá para hacerle a la vida.
Agradezco a Dios que exista aún el Grupo, y que pueda ser una fuente de bendición para muchas personas.
Deseo, para todos, que los 25 años que celebráis, supongan un impulso para hacer frente a los retos, que seguro que se os presentan.
¡Siempre alerta para servir!
Vuestro:
Pedro Barranco, Ojo de Lince

viernes, 22 de junio de 2007

fin de curso


Ya se nos acaba el Curso escolar, por lo menos el estar en las aulas.
Lo auténticamente significativo de nuestra profesión sucede allí.
No hay sólo y exclusivamente una transmisión de saberes, aséptica y fría. Nunca ha sido así. Los Profesores, y los maestros, nos han transmitido siempre mucho más. Había, hay, vida detrás de cada ser humano que se pone al frente de niños y jóvenes para transmitir. Y el poder del enseñante es ese: transmitir.
Nuestra profesión es apasionante. No trabajamos con máquinas o papeles, con ordenadores o tornillos, con números o kilos. Son personas que se asoman a la vida con la pasión de estrenar y soñar. Por eso nuestra profesión es agotadora. Intelectualmente, claro. Los sujetos que se sientan en el aula tienen, cada año, la misma edad, tú no. El enseñante envejece y, sin embargo, debe permanecer con la misma ilusión y creer que lo que hace sirve para algo. En nuestra sociedad el papel del Profesor es fundamental: ejerce de formador de las inteligencias y las conciencias. Es delicado y, por tanto, se necesita una vocación, una llamada.
Desde mi punto de vista, hacen falta en la Escuela Pública, cristianos que den razón de su esperanza, que se manifiesten con libertad y sean capaces de transmitir, más allá de los conocimientos, el estilo de vida de Jesús de Nazaret.
Bueno, hacen falta en todos los lugares. Digo, desde hace tiempo, que hay que tomar hasta las paradas de autobús. Estar presentes en lo cotidiano de nuestra existencia sin perder nuestra identidad, es más, proclamándola sin ambages.