La ONG "Colaboración y esfuerzo", de Huéneja (Granada), lleva a cabo una labor impresionante de ayuda a Honduras.
Conocí al Padre Patricio hace ya unos años. Un hombre sencillo que proponía soluciones sencillas para sacar al país, Honduras, de la pobreza. La fórmula: la educación. Manos a la obra este hombre ha conseguido poner en marcha una revolución silenciosa a través de programas de ayuda a chicos y chicas que quieren estudiar, bien en institutos públicos, bien privados.
Pues bien, Pedro Sosa, médico, ha estado en Honduras para echar una mano, con Andrés, en aquel territorio desolado por la miseria. Y trae fotos y vivencias que le atraviesan a uno el alma. Más cerca de lo que uno cree, el hombre convierte el mundo en un erial de pobreza. Nuestros egoísmos sólo podrán vencerse con gestos generosos y valientes que nos ayuden a todos a pensar que es posible cambiar la realidad. Vale con un esfuerzo. Y ya el mundo no será lo que pudo ser sin nosotros.
Realidades que están lejos de la prensa sensacionalista, hacen que no se pierda la esperanza ni los ánimos. Patricio, un santo en chancletas; Andrés y su hermanos Benja, Pedro Sosa, Alberto e Inma, Pablo, Fernando, Vicente Venegas, Paco Oliva, Jose Manuel Nogueroles, Jose Antonio Bejarano, Eduardo García Doblas y tantos y tantos que han pasado por allí me hacen soñar con un mundo, en verdad, distinto.
miércoles, 30 de enero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
Honduras
Mi amigo Andrés ha vuelto de Honduras. Y está que no cabe en sí de gozo. Parece que estrena la vida, toda ella llena de esperanza. Es médico y ha aprendido la verdadera medicina: la del trato con la miseria donde la generosidad se convierte en bálsamo.
Mi amigo Andrés ha entregado una parte de su tiempo para irse, en sus vacaciones, a encontrarse, pasando allende el mar, muy lejos de su casa, consigo mismo. Resulta curioso pensar la distancia que tenemos que recorrer algunos para encontrarnos. Él se ha encontrado en los pobres, lugar especial donde Dios aparece más claramente. A tientas andamos en esta vida mientras el servicio a los otros no se nos incrusta, para poder reconocernos, y ser felices.
Mi amigo Andrés, de quien me precio compañero, ha vuelto distinto: ya se sabe. Ahora a sostenerse en este correr sin mucho sentido. Y a transmitir esperanza.
Os pongo una dirección de Blog donde ha publicado una parte de su experiencia. No os lo perdáis.
http://bruto.muzaidin.com/2008/es-honduras/#comment-79207
Mi amigo Andrés ha entregado una parte de su tiempo para irse, en sus vacaciones, a encontrarse, pasando allende el mar, muy lejos de su casa, consigo mismo. Resulta curioso pensar la distancia que tenemos que recorrer algunos para encontrarnos. Él se ha encontrado en los pobres, lugar especial donde Dios aparece más claramente. A tientas andamos en esta vida mientras el servicio a los otros no se nos incrusta, para poder reconocernos, y ser felices.
Mi amigo Andrés, de quien me precio compañero, ha vuelto distinto: ya se sabe. Ahora a sostenerse en este correr sin mucho sentido. Y a transmitir esperanza.
Os pongo una dirección de Blog donde ha publicado una parte de su experiencia. No os lo perdáis.
http://bruto.muzaidin.com/2008/es-honduras/#comment-79207
jueves, 24 de enero de 2008
La Biblia, de Sociedades bíblicas unidas
Siento fascinación por las traducciones de la Biblia. He de confesar, antes que nada, que no soy un experto, no domino el hebreo, el arameo, o el griego. A lo sumo, me acerco a ellos con respeto reverencial y trato de descifrarlos. Por eso me interesa muchísimo cómo se traduce el mensaje de Dios al hombre hoy, de manera que pueda entenderse. O que yo lo pueda entender.
Pues bien, en este buceo incesante por las distintas traducciones de la Bibla, me he encontrado con "La Biblia de estudio", que editan la Editorial Claret y Sociadades Bíblicas Unidas, bajo el nombre Dios habla hoy. Es una traducción interconfesional. Y es un enorme placer leerla, la verdad. Tanto la presentación, como las ayudas, o los recursos que propone están bien escogidos, y ayudan a la comprensión y acercamiento al Mensaje de Liberación que culmina en Jesús, el Mesías.
Pues además puedes acceder a un montón de recursos a través de su página Web:
http://www.labibliaweb.com
Pues bien, en este buceo incesante por las distintas traducciones de la Bibla, me he encontrado con "La Biblia de estudio", que editan la Editorial Claret y Sociadades Bíblicas Unidas, bajo el nombre Dios habla hoy. Es una traducción interconfesional. Y es un enorme placer leerla, la verdad. Tanto la presentación, como las ayudas, o los recursos que propone están bien escogidos, y ayudan a la comprensión y acercamiento al Mensaje de Liberación que culmina en Jesús, el Mesías.
Pues además puedes acceder a un montón de recursos a través de su página Web:
http://www.labibliaweb.com
lunes, 21 de enero de 2008
Jesuitas
Estamos de enhorabuena. Después de varios días de deliberación, la Compañía de Jesús ha elegido al nuevo Prepósito General.
La noticia ha tenido repercusión internacional, como no podía ser menos. En algunos medios de comunicación se ha hablado y publicado mucho sobre el tema, poniendo a este palentino, Adolfo Nicolás, en una línea teológica. En otros, en un silencio cómplice.
Los jesuitas no pasan desapercibidos en la historia de la Iglesia, ni en la de la Historia en general, y con mayúsculas. Su apuesta ha sido la inculturación, la adaptación de la fe a la sociedad y, como toda la Iglesia, la transformación de la sociedad. Por eso han sido tan polémicos y perseguidos.
Deseamos que, bajo el mandato de este nuevo superior español, sigamos disfrutando de sus aportaciones y su iniciativa.
En esta dirección podéis encontrar más información:
http://www.jesuitas.es/
La noticia ha tenido repercusión internacional, como no podía ser menos. En algunos medios de comunicación se ha hablado y publicado mucho sobre el tema, poniendo a este palentino, Adolfo Nicolás, en una línea teológica. En otros, en un silencio cómplice.
Los jesuitas no pasan desapercibidos en la historia de la Iglesia, ni en la de la Historia en general, y con mayúsculas. Su apuesta ha sido la inculturación, la adaptación de la fe a la sociedad y, como toda la Iglesia, la transformación de la sociedad. Por eso han sido tan polémicos y perseguidos.
Deseamos que, bajo el mandato de este nuevo superior español, sigamos disfrutando de sus aportaciones y su iniciativa.
En esta dirección podéis encontrar más información:
http://www.jesuitas.es/
viernes, 18 de enero de 2008
Mis amigos Alberto e Inma
Este mes de Enero se han ido mis amigos Alberto e Inma a pasar un año y medio en Africa. Pero no se van de turismo, qué va. Su compromiso cristiano les ha llevado a adentrarse en el corazón del pueblo africano, para tratar de ayudar a aquellas gentes a salir de su situación de pobreza.
Podrían dedicarse a hacer lo que la mayoría: buscar trabajo, prepararse unas oposiciones...pero no.
Hay un montón de gente que se dedica a ayudar. Pertenencen a la Iglesia, a grupos cristianos. Ellos, en concreto, a la Comunidad Al-Bisaara, de los Escolapios. Y me siento enormemente orgulloso de ello. Yo no puedo ir, pero el sentirme miembro de un cuerpo, me hace participar, en algo, de su aventura.
Desde aquí, rezaremos por vosotros.
Podrían dedicarse a hacer lo que la mayoría: buscar trabajo, prepararse unas oposiciones...pero no.
Hay un montón de gente que se dedica a ayudar. Pertenencen a la Iglesia, a grupos cristianos. Ellos, en concreto, a la Comunidad Al-Bisaara, de los Escolapios. Y me siento enormemente orgulloso de ello. Yo no puedo ir, pero el sentirme miembro de un cuerpo, me hace participar, en algo, de su aventura.
Desde aquí, rezaremos por vosotros.
jueves, 17 de enero de 2008
A la vista de las elecciones
¡Vaya cómo está el panorama!
Mira que me molesta que me digan lo que tengo que votar, a quién debo escuchar o cómo tengo que pensar.
Pues nada, unos y otros venga a dar la murga diciéndome que si miro a un lado, malo. Pero que si lo hago en el otro, peor. Se han creído que los ciudadanos, todos, somos un atajo de descerebrados que tenemos que votar a unos o a otros bajo la amenaza de nuestra incapacidad para mirar y comprender la realidad.
Lo que creo que deberían hacer nuestros políticos es presentar programas, y explicarlos. Y punto. Ya decidiremos los que votamos qué debemos hacer. Pero como resulta que nos quieren conducir como borregos, nos dan todo bien explicadito para que nos se nos estropeen las mientes y podamos seguir jugando a"no sé nada".
No todos son malos, tampoco es eso. Pero lo cierto es que los aparatos de comunicación de los partidos parecen fruteros que venden verduras pasadas, que las envuelven en papel de estraza para que no veamos el producto. Me niego a pararme un ratito a contemplar cómo dividen el mundo en buenos y malos. Para sentirnos a salvo de los perversos oponentes políticos podemos vender nuestra alma y razón a los líderes, ya no habrá más que salvación, nirvana y buen rollito.
Debemos emprender una purga contra los que amenazan con el infierno en la tierra para los que nos hemos equivocado al coger la papelta equivocada. Y lo mejor será ignorarlos, ningunearlos, extinguirlos de nuestro panorama mental.
Quiero razones para creer que el mundo de la política puede ser un lugar desde el que construir lo bueno para todos, para la sociedad. Pero los que se ensañan con el adversario no son más que amargados que, incapaces de proponer, imponen criterios bienpensantes. Llegaron allí, probablemente con buenas intenciones, no lo voy a juzgar, pero la bilis se les ha impuesto en la razón y se les nubló el entendiemiento.
Por favor, limpien el mercado político. Usen de las buenas formas, sean positivos, optimistas. Crean en nosotros, en el electorado. No nos amenacen, que suena mal.
Mira que me molesta que me digan lo que tengo que votar, a quién debo escuchar o cómo tengo que pensar.
Pues nada, unos y otros venga a dar la murga diciéndome que si miro a un lado, malo. Pero que si lo hago en el otro, peor. Se han creído que los ciudadanos, todos, somos un atajo de descerebrados que tenemos que votar a unos o a otros bajo la amenaza de nuestra incapacidad para mirar y comprender la realidad.
Lo que creo que deberían hacer nuestros políticos es presentar programas, y explicarlos. Y punto. Ya decidiremos los que votamos qué debemos hacer. Pero como resulta que nos quieren conducir como borregos, nos dan todo bien explicadito para que nos se nos estropeen las mientes y podamos seguir jugando a"no sé nada".
No todos son malos, tampoco es eso. Pero lo cierto es que los aparatos de comunicación de los partidos parecen fruteros que venden verduras pasadas, que las envuelven en papel de estraza para que no veamos el producto. Me niego a pararme un ratito a contemplar cómo dividen el mundo en buenos y malos. Para sentirnos a salvo de los perversos oponentes políticos podemos vender nuestra alma y razón a los líderes, ya no habrá más que salvación, nirvana y buen rollito.
Debemos emprender una purga contra los que amenazan con el infierno en la tierra para los que nos hemos equivocado al coger la papelta equivocada. Y lo mejor será ignorarlos, ningunearlos, extinguirlos de nuestro panorama mental.
Quiero razones para creer que el mundo de la política puede ser un lugar desde el que construir lo bueno para todos, para la sociedad. Pero los que se ensañan con el adversario no son más que amargados que, incapaces de proponer, imponen criterios bienpensantes. Llegaron allí, probablemente con buenas intenciones, no lo voy a juzgar, pero la bilis se les ha impuesto en la razón y se les nubló el entendiemiento.
Por favor, limpien el mercado político. Usen de las buenas formas, sean positivos, optimistas. Crean en nosotros, en el electorado. No nos amenacen, que suena mal.
lunes, 14 de enero de 2008
Las Bienaventuranzas
A continuación os pongo el esquema utilizado para la Charla de los espacios "Crecer para ser" que tuvimos el pasado Sábado. Próximamente publicaremos el contenido completo.
1. Hay muchas Bienaventuranzas (en adelante Bv) repartidas en los evangelios, pero nos referimos en concreto a las que aparecen en Mt 5. Parece que la intención de Mateo fue condensarlas en un solo texto para que pudieran sintetizar el mensaje de Jesús, se pudieran memorizar y, de esta manera, los discípulos del maestro tuvieran una especie de texto programático al que acudir.
2. Mateo tiene la intención de poner en dos planos distintos el Antiguo Testamento y el Nuevo, Moisés y Jesús. De ahí que use el término monte (lugar de la presencia divina) que recuerda al Sinaí. La Antigua Ley ha quedado superada, comienza una nueva Alianza con un Nuevo Pueblo (la Iglesia). En el cristianismo el cumplimiento de los 10 mandamientos es un presupuesto, pero el seguimiento de Jesús se realiza en las Bv.
3. Jesús es el nuevo Moisés, un maestro que enseña un mensaje nuevo que supera la Ley Antigua.
4. La composición de las Bv sigue una fórmula que quiere resaltar algunos elementos:
· La 1 y la 8 son idénticas en la 2ª parte: son una condición necesaria y una conclusión necesaria. La primera debe darse para que las otras se cumplan, la última se cumplirá si se dan las 7 anteriores.
· Las 3 primeras son Bv de necesidad, podría incluirse la 4, las otras son propuestas de transformación personal y social.
5. Las Bv hablan tanto de algo que debe realizarse como del gesto gratuito de Dios que da. Intentan hacer corresponsable de la creación al hombre, pero recordando que Dios es quien lo cumple ya en Jesús.
Claves para entender
1ª) La pobreza puede referirse tanto a algo interior como exterior, pero parece sugerirse la opción por la pobreza como actitud del seguimiento de Jesús. Esto queda claro en la cantidad de referencias que se hacen en el evangelio sobre la riqueza y su peligro. En ocasiones se asimila a lo opuesto a Dios(diablo-ídolo). Con una actitud desprendida de los bienes materiales y con la confianza puesta en Dios, de forma absoluta, se asegura el establecimiento del Reinado de Dios.
2ª) Los que sufren (lloran): recibirán consuelo. Parece que quien dará éste es el mismo Dios. Podría referirse también a los que cumplen las Bv.
3ª) Dulces parece ser una mala traducción. Consideraría mejor la referencia al salmo 37,11 que señalaría a los humildes/pobres. Parece sugerir una mirada a los que han perdido la dignidad. Recibirán (¿de parte de Dios, de los que cumplen las Bv?) aquello necesario para ser dignos. También podría traducirse por humildes.
4ª) Justicia: tiene un doble significado. Por un lado la que se indica para los reyes: la protección del huérfano y la viuda. Por otro la que se refiere a Dios: el hombre justo es el santo. Parece que la Bv es un resumen de las anteriores. El anhelo de justicia va a ser saciado.
5ª) Misericordia: como compasión, esto es, sufrir con los que sufren para sacarlos de esa situación. La bondad es contagiosa, recibirán lo que dan. No solidaridad que es adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Es más sostenida en el tiempo. Podríamos hablar de caridad. Recordar las obras de misericordia como las premisas del juicio final.
6ª) Los de corazón limpio=manos inocentes (Sal 24,4) Transparencia y sinceridad de costumbres. El Buenagente que ve en todo bondad. O tendrán una profunda experiencia de Dios en sus vidas.
7ª) Los que trabajan por la paz: tienen la recompensa más alta. Serán iguales que el Hijo, estarán afiliados a Dios mismo. No en vano, junto con la 1ª, es la más difícil. La paz como la explica Jesús: la capacidad de perdonar a los enemigos y de amar a todos, especialmente a los que nos quieren mal.
8ª) Los perseguidos. Parece que es la consecuencia lógica del seguimiento, como en el Maestro. La Comunidad de Mateo tiene ya esa experiencia en sus carnes, probablemente y se mira en Jesús. La persecución está producida por la tensión que provocan estos valores que están enfrentados directamente a los sociales. Se asegura la felicidad, esto es, la adecuación de vida y obra que da la plenitud. El Reino se hace presente en los perseguidos, al igual que se hizo con Jesús.
Las Bienaventuranzas: Discurso programático del Reino
Lo sustantivo del cristianismo es precisamente el seguimiento de Jesús. Éste significa acercarse a su persona a través de la asunción de su mensaje y de su forma de actuar hasta convertirla en la nuestra.
Este proceso de identificación invita a conocer su pensamiento y a repetir sus actitudes. En el evangelio encontramos, de forma explícita cuales son las líneas generales de su mensaje, así como la forma de desenvolverse en su época.
El evangelio es un mensaje indicativo, vale para cualquier tiempo y lugar, pero debe encarnarse, lo mismo que o hizo el Verbo de Dios, para que pueda entenderse en el hoy de la Salvación del hombre. Encarnarse significa, en la Palabra, entenderse. Podríamos decir que el desarrollo del mensaje de Jesús hoy es explicar, de forma inteligible, lo que Dios quiso decir a la humanidad a través de los textos evangélicos o, dicho de mejor forma, a través de lo que dijo por su Hijo.
Por eso es importante saber que:
--El núcleo del mensaje de Jesús es el Reinado de Dios (o de los cielos)
--Que este puede resumirse en el mensaje denominado “Sermón del monte” y, más sucintamente, en el mensaje de las Bienaventuranzas.
Para acercarnos más a su comprensión ofrezco estas pistas que pueden ayudarnos.
Lo sustantivo del cristianismo es precisamente el seguimiento de Jesús. Éste significa acercarse a su persona a través de la asunción de su mensaje y de su forma de actuar hasta convertirla en la nuestra.
Este proceso de identificación invita a conocer su pensamiento y a repetir sus actitudes. En el evangelio encontramos, de forma explícita cuales son las líneas generales de su mensaje, así como la forma de desenvolverse en su época.
El evangelio es un mensaje indicativo, vale para cualquier tiempo y lugar, pero debe encarnarse, lo mismo que o hizo el Verbo de Dios, para que pueda entenderse en el hoy de la Salvación del hombre. Encarnarse significa, en la Palabra, entenderse. Podríamos decir que el desarrollo del mensaje de Jesús hoy es explicar, de forma inteligible, lo que Dios quiso decir a la humanidad a través de los textos evangélicos o, dicho de mejor forma, a través de lo que dijo por su Hijo.
Por eso es importante saber que:
--El núcleo del mensaje de Jesús es el Reinado de Dios (o de los cielos)
--Que este puede resumirse en el mensaje denominado “Sermón del monte” y, más sucintamente, en el mensaje de las Bienaventuranzas.
Para acercarnos más a su comprensión ofrezco estas pistas que pueden ayudarnos.
1. Hay muchas Bienaventuranzas (en adelante Bv) repartidas en los evangelios, pero nos referimos en concreto a las que aparecen en Mt 5. Parece que la intención de Mateo fue condensarlas en un solo texto para que pudieran sintetizar el mensaje de Jesús, se pudieran memorizar y, de esta manera, los discípulos del maestro tuvieran una especie de texto programático al que acudir.
2. Mateo tiene la intención de poner en dos planos distintos el Antiguo Testamento y el Nuevo, Moisés y Jesús. De ahí que use el término monte (lugar de la presencia divina) que recuerda al Sinaí. La Antigua Ley ha quedado superada, comienza una nueva Alianza con un Nuevo Pueblo (la Iglesia). En el cristianismo el cumplimiento de los 10 mandamientos es un presupuesto, pero el seguimiento de Jesús se realiza en las Bv.
3. Jesús es el nuevo Moisés, un maestro que enseña un mensaje nuevo que supera la Ley Antigua.
4. La composición de las Bv sigue una fórmula que quiere resaltar algunos elementos:
· La 1 y la 8 son idénticas en la 2ª parte: son una condición necesaria y una conclusión necesaria. La primera debe darse para que las otras se cumplan, la última se cumplirá si se dan las 7 anteriores.
· Las 3 primeras son Bv de necesidad, podría incluirse la 4, las otras son propuestas de transformación personal y social.
5. Las Bv hablan tanto de algo que debe realizarse como del gesto gratuito de Dios que da. Intentan hacer corresponsable de la creación al hombre, pero recordando que Dios es quien lo cumple ya en Jesús.
Claves para entender
1ª) La pobreza puede referirse tanto a algo interior como exterior, pero parece sugerirse la opción por la pobreza como actitud del seguimiento de Jesús. Esto queda claro en la cantidad de referencias que se hacen en el evangelio sobre la riqueza y su peligro. En ocasiones se asimila a lo opuesto a Dios(diablo-ídolo). Con una actitud desprendida de los bienes materiales y con la confianza puesta en Dios, de forma absoluta, se asegura el establecimiento del Reinado de Dios.
2ª) Los que sufren (lloran): recibirán consuelo. Parece que quien dará éste es el mismo Dios. Podría referirse también a los que cumplen las Bv.
3ª) Dulces parece ser una mala traducción. Consideraría mejor la referencia al salmo 37,11 que señalaría a los humildes/pobres. Parece sugerir una mirada a los que han perdido la dignidad. Recibirán (¿de parte de Dios, de los que cumplen las Bv?) aquello necesario para ser dignos. También podría traducirse por humildes.
4ª) Justicia: tiene un doble significado. Por un lado la que se indica para los reyes: la protección del huérfano y la viuda. Por otro la que se refiere a Dios: el hombre justo es el santo. Parece que la Bv es un resumen de las anteriores. El anhelo de justicia va a ser saciado.
5ª) Misericordia: como compasión, esto es, sufrir con los que sufren para sacarlos de esa situación. La bondad es contagiosa, recibirán lo que dan. No solidaridad que es adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Es más sostenida en el tiempo. Podríamos hablar de caridad. Recordar las obras de misericordia como las premisas del juicio final.
6ª) Los de corazón limpio=manos inocentes (Sal 24,4) Transparencia y sinceridad de costumbres. El Buenagente que ve en todo bondad. O tendrán una profunda experiencia de Dios en sus vidas.
7ª) Los que trabajan por la paz: tienen la recompensa más alta. Serán iguales que el Hijo, estarán afiliados a Dios mismo. No en vano, junto con la 1ª, es la más difícil. La paz como la explica Jesús: la capacidad de perdonar a los enemigos y de amar a todos, especialmente a los que nos quieren mal.
8ª) Los perseguidos. Parece que es la consecuencia lógica del seguimiento, como en el Maestro. La Comunidad de Mateo tiene ya esa experiencia en sus carnes, probablemente y se mira en Jesús. La persecución está producida por la tensión que provocan estos valores que están enfrentados directamente a los sociales. Se asegura la felicidad, esto es, la adecuación de vida y obra que da la plenitud. El Reino se hace presente en los perseguidos, al igual que se hizo con Jesús.
noticias de la comunidad Tierra Esperanza
En el blog de la Comunidad Tierra Esperanza estamos publicando noticias sobre la actividad pastoral. Te invito a que la visites y nos pongas alguna aportación.
(La dirección la tienes en los enlaces de interés de esta página)
(La dirección la tienes en los enlaces de interés de esta página)
viernes, 11 de enero de 2008
propositos de año nuevo
Me pasa la vida, en tromba, sorprendiendo este instante que vivo. Pero este año hago propósito: quiero que no me arrebate el olvido.
Que no se lleve las caras de las gentes que amo, ni sus caricias.
¡Tan precarias fueron las risas entre el rimero de preocupaciones, enfados y olvidos, que temo que se quede sepultada mi capacidad de vivir distendido!
Hago firme intención de no caer en la trampa de enfadarme por una minucia que me amargue el día, ni de terminar el mismo vuelta la espalda a quien amo; quiero, con firmeza, encontrarme con todos los hombres y mujeres desde la esperanza de su cambio, que nada me haga desesperar en el triunfo de un deseo grande de transformación.
Firme es el propósito de buscar la justicia en mi trabajo, la equidad y el buen hacer. Pero lo es más aún el deseo de acompañar a los muchachos y muchachas con los que me encuentro en el camino de su vida. Digo acompañar, reconstruir, reforzar, alzar su ánimo y su estima para que se conviertan en personas recias, de convicciones firmes y sensibilidad con los otros, sobre todo para con los débiles. Sus rostros están esculpidos en mi memoria, la afectiva, y no son número, sino seres que sueñan y se afanan mirando al futuro. No me pasan indiferentes ninguno de los que abren los ojos con asombro ante el saber, ni de los que se revuelven en la silla, o de los que trastean entre pasillos, o buscan que alguien les mire con atención: son los hombres y mujeres del mañana. Ya son el futuro.
No desespero de no alcanzar mis sueños de justicia, no se me olvidan. Ando con la coraza de tratar de vivir como pienso. Sé que el mundo cambia, sea o no protagonista, a través de las minucias de mis cambios. Si juntamos las propuestas de justicia, seremos protagonistas de lo que soñamos.
Tiene memoria el tiempo, y seremos dueños de aquello que amanezca. Que aparezcamos en papeles o noticias habla más de popularidad que permanecer en las grietas de la historia. Somos dueños de ella. Nada hay que no termine siendo más importante que la traza de nuestros actos.
Todo esto me propongo, para que no me arrase el tiempo.
Que no se lleve las caras de las gentes que amo, ni sus caricias.
¡Tan precarias fueron las risas entre el rimero de preocupaciones, enfados y olvidos, que temo que se quede sepultada mi capacidad de vivir distendido!
Hago firme intención de no caer en la trampa de enfadarme por una minucia que me amargue el día, ni de terminar el mismo vuelta la espalda a quien amo; quiero, con firmeza, encontrarme con todos los hombres y mujeres desde la esperanza de su cambio, que nada me haga desesperar en el triunfo de un deseo grande de transformación.
Firme es el propósito de buscar la justicia en mi trabajo, la equidad y el buen hacer. Pero lo es más aún el deseo de acompañar a los muchachos y muchachas con los que me encuentro en el camino de su vida. Digo acompañar, reconstruir, reforzar, alzar su ánimo y su estima para que se conviertan en personas recias, de convicciones firmes y sensibilidad con los otros, sobre todo para con los débiles. Sus rostros están esculpidos en mi memoria, la afectiva, y no son número, sino seres que sueñan y se afanan mirando al futuro. No me pasan indiferentes ninguno de los que abren los ojos con asombro ante el saber, ni de los que se revuelven en la silla, o de los que trastean entre pasillos, o buscan que alguien les mire con atención: son los hombres y mujeres del mañana. Ya son el futuro.
No desespero de no alcanzar mis sueños de justicia, no se me olvidan. Ando con la coraza de tratar de vivir como pienso. Sé que el mundo cambia, sea o no protagonista, a través de las minucias de mis cambios. Si juntamos las propuestas de justicia, seremos protagonistas de lo que soñamos.
Tiene memoria el tiempo, y seremos dueños de aquello que amanezca. Que aparezcamos en papeles o noticias habla más de popularidad que permanecer en las grietas de la historia. Somos dueños de ella. Nada hay que no termine siendo más importante que la traza de nuestros actos.
Todo esto me propongo, para que no me arrase el tiempo.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Isabel Guerra, in memoriam
Este Domingo una riada de personas ha despedido a Isabel Guerra. A veces los ángeles abandonan temporalmente las alas para pasearse entre nosotros. Isabel ha retornado al cielo, que le estaba echando de menos. Aquella bienaventuranza que indica que los limpios de corazón verán a Dios estaba dicha justamente pensando en ella. Quizás Jesús sabía ya de ella, o se imaginaba un ejercito de personas que irían repartiendo bondades, ayudas, optimismos y que, de resultas terminarían viendo a Dios en todas partes.
He escuchado muchas veces a Isabel hablando de otros, siempre hallaba algo bueno; la he oído analizar su pueblo, su entorno, siempre encontraba algo bueno. La vi inquietarse por su Iglesia y su formación humana y cristiana, siempre estaba dispuesta a crecer y a aportar.
Isabel, dondequiera que estés, intercede por nosotros, para que sepamos aprender de todo lo bueno que has dejado.
He escuchado muchas veces a Isabel hablando de otros, siempre hallaba algo bueno; la he oído analizar su pueblo, su entorno, siempre encontraba algo bueno. La vi inquietarse por su Iglesia y su formación humana y cristiana, siempre estaba dispuesta a crecer y a aportar.
Isabel, dondequiera que estés, intercede por nosotros, para que sepamos aprender de todo lo bueno que has dejado.
viernes, 14 de diciembre de 2007
martes, 11 de diciembre de 2007
adviento

Las hojas del castaño han caido, dejando el hueso del tronco desnudo. Ahora se ve su porte altivo, su trepa recta, sus ramas generosas. Se aprecia lo que es, después de haber tirado lo que le daba lustre y utilidad. Sembrado de esqueletos de madera vivos, paseo por el campo y me imagino al ser humano de la misma forma. Somos cuando se desnuda tanta farfolla y ropaje, para quedarnos tiritando frente a nuestra realidad.
El adviento ayuda a despejar tanta imagen como vendemos, para poder recibir con certeza a Aquel que viene. Nada hay más sabio que reconocer que vamos siendo en la medida en que nos dejamos abordar por el Misterio. Y este misterio tiene nombre de Niño. Buen momento para enraizar la fe, no en las costumbres estudiadas de los tenderos, sino en el hondón de la Palabra que se hizo carne.
El adviento ayuda a despejar tanta imagen como vendemos, para poder recibir con certeza a Aquel que viene. Nada hay más sabio que reconocer que vamos siendo en la medida en que nos dejamos abordar por el Misterio. Y este misterio tiene nombre de Niño. Buen momento para enraizar la fe, no en las costumbres estudiadas de los tenderos, sino en el hondón de la Palabra que se hizo carne.
viernes, 30 de noviembre de 2007
Desencuentros

Suceden constantemente en la vida. Un día alguien se acerca, en el sentido inmediato y también en el extenso, y toca tus emociones. Se produce ese encuentro en el que vaciar las intimidades. Aprecias y te aprecian. Quieres. La persona se convierte en un paisaje conocido por el que gusta transitar. Risas, conversaciones, alguna tristeza, sueños, ideales, descansos, paisajes, trabajos...todo por nada. Bueno, quizás y acaso, por lo mismo que se da. Saberse mirado.
Eres alguien, entonces y además, cuando alguien pone en tí su confianza. Somos un canal de comunicación abierto las veinticuatro horas del día y la noche.
Pero algo, inopinado, desconocido, ignorado, provocado o no concita la hecatombe. O no. Bien pudiera ser que el tiempo, la distancia, la desidia o el despiste vital pusiera frío y desangelara aquella presencia.
Pero se va disolviendo, confundiendo los caracteres queridos con la suma de muchos que fueron. Y el alma se convierte en un erial de distancias y ausencias. ¡Qué triste, entonces, encontrarse con el eco de los fantasmas que anduvieron habitándonos!
Esta tiña del alma tiene remedio. No remedos, que son como engaños que suceden en el espejo difuso de la memoria. Digo remedios, y digo bien. Abrir las puertas al encuentro, y que nos sepan receptivos, no melancólicos en las brumas de lo que soñamos pudo ser y no ocurrió. Plagados de seres en este ahora, pero con regusto por reiniciar, por aprender del pasado que somos, también aquellos que fuimos y los que fueron nosotros.
Te convoco al encuentro, no sea que la parca nos encuetre en la distracción alelada del solitario. Te invito al presente, con aquel tufillo agradable del pasado que nos hizo. Pasa, entra.
Eres alguien, entonces y además, cuando alguien pone en tí su confianza. Somos un canal de comunicación abierto las veinticuatro horas del día y la noche.
Pero algo, inopinado, desconocido, ignorado, provocado o no concita la hecatombe. O no. Bien pudiera ser que el tiempo, la distancia, la desidia o el despiste vital pusiera frío y desangelara aquella presencia.
Pero se va disolviendo, confundiendo los caracteres queridos con la suma de muchos que fueron. Y el alma se convierte en un erial de distancias y ausencias. ¡Qué triste, entonces, encontrarse con el eco de los fantasmas que anduvieron habitándonos!
Esta tiña del alma tiene remedio. No remedos, que son como engaños que suceden en el espejo difuso de la memoria. Digo remedios, y digo bien. Abrir las puertas al encuentro, y que nos sepan receptivos, no melancólicos en las brumas de lo que soñamos pudo ser y no ocurrió. Plagados de seres en este ahora, pero con regusto por reiniciar, por aprender del pasado que somos, también aquellos que fuimos y los que fueron nosotros.
Te convoco al encuentro, no sea que la parca nos encuetre en la distracción alelada del solitario. Te invito al presente, con aquel tufillo agradable del pasado que nos hizo. Pasa, entra.
jueves, 29 de noviembre de 2007
Comentarios en Cuidadredonda.org
la Próxima semana, desde el día 3 hasta el 8, se publican unos comentarios que he realizado a las lecturas bíblicas.Estas corresponden a aquellas que la Liturgia Católica ofrece para las Eucaristías del día.
La página es http://www.ciudadredonda.org.
Te animo a que visites la Página de los Claretianos, que está muy bien elaborada y, en el apartado "Palabra diaria", accedas a los comentarios. Si quieres, puedes incluso dejar un comentario.
La página es http://www.ciudadredonda.org.
Te animo a que visites la Página de los Claretianos, que está muy bien elaborada y, en el apartado "Palabra diaria", accedas a los comentarios. Si quieres, puedes incluso dejar un comentario.
lunes, 19 de noviembre de 2007
Espacios "Crecer para ser"
El Sábado pasado empezamos, en Tierra Esperanza, una nueva propuesta formativa. La hemos denominad0 "Crecer para ser". Están invitados todos aquellos que quieran o necesiten unos ratillos de formación continuada. Fue un éxito y, si estás cerca, te animamos a que asistas.
Este es el tema de este primer encuentro.
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Es posible creer
Constantemente, el hombre, se ve asediado por la duda ante la posibilidad de la fe. Hoy, herederos del siglo XIX y XX, tendríamos argumentaciones suficientes que nos podrían inclinar del lado de la increencia. Y, si cabe aún más, el conocimiento de la Historia, siempre interpretación de los hechos, no lo olvidemos, nos recuerda episodios equivocados y tristes de la Iglesia.
A todo esto, que podría entenderse como un reto necesario para la inteligencia y la coherencia del que cree, debemos sumar un clima muy determinado en España. Arrastramos un anticlericalismo que enturbia la reflexión, porque cualquier cosa que se diga sobre la fe se entiende como referida necesariamente a las estructuras eclesiales, o a sus representantes jerárquicos. Y, por si fuera poco, en estos últimos años, se le suman las razones y contra razones que se expresan en la opinión pública acerca de la religión, sin la necesaria serenidad, y fruto de posiciones ideológicas bien determinadas.
Me pregunto ¿es posible creer? ¿Nos dejan espacio para ello las circunstancias, las ideas, los enfrentamientos, los errores, la historia y la filosofía? ¿Nos permite la ciencia afirmar la fe? La propia conciencia, enfrentada a la relatividad de nuestra vida que termina ¿nos invita a dar ese salto que significa profesar una creencia determinada?
Debo confesar que me enfrento a ello, constantemente, en mi trabajo. Por un lado con los muchachos que, en el Instituto, fruto de su despertar en el razonamiento abstracto y por su edad, dudan. Pero también porque, estando en el ámbito del mundo intelectual, bien que quizás menor, los compañeros de profesión preguntan o afirman sobre la misma fe, o la Iglesia, o la Religión.
¿Cómo puedo contestar a esta pregunta de forma sencilla, pero precisa y real? Quisiera ir “bajando” desde lo más general a lo más concreto, para poder ayudar, un poco, en el discernimiento sobre esta cuestión. Pero siempre sabiendo que lo que voy a aportar es mi propia, y humilde, reflexión personal sobre el asunto. Al fin y al cabo la fe es una opción de sentido, por lo tanto íntima e intransferible, en la que intervienen todas las potencias del hombre: inteligencia, voluntad y sentimientos. Y, necesariamente se refiere a una experiencia que puede expresarse, pero que no imperiosamente debe compartirse.
Sobre Dios
En cuanto a la posibilidad objetiva de creer debo decir que el hombre, cuando se asoma al hecho del inicio del universo, o al origen del hombre, o a la propia finitud de la existencia humana, se ve compelido, impulsado, a preguntarse por qué existe lo que vemos y si hay una Razón ordenadora del comienzo del Universo y de todo lo real. Dicho de otra forma ¿existe un Creador, o todo esto es fruto del azar? Cualquiera de las respuestas que demos no se nos imponen desde la inteligencia. Podríamos decir que sí o que no, pero ambas serían fruto de una opción. Y esto es importante, porque se tiende a pensar que la “demostración” de la existencia de Dios es el axioma o afirmación que debemos dar para asegurar que esta ahí, que existe. Pero de igual forma podríamos decir lo contrario. No hay prueba irrefutable de la inexistencia de Dios. Ambas son opciones que parten desde la voluntad de dar coherencia y sentido a la vida o bien negársela. A la pregunta de por qué hay algo y no mejor nada, creo que es mejor responder por una apuesta de sentido. La inutilidad de la existencia de todo, y de mi ser en particular, me llevaría a la angustia y, como diría el existencialista Camus, a preguntarme si no sería mejor suicidarme. Hay un Ser que ha hecho posible que todo sea. Y esto parte del indicio, de la evidencia del orden del universo, que no recurre al azar como forma de organización. Como diría Einstein: “Dios no juega a los dados con el Universo”. Y que más allá del posible Big-Bang, que fue innecesario, haya una Realidad impulsora de esa Gran Explosión. Ese punto de energía, que permanecía eternamente suspendido en medio de la nada, no tenía necesidad de explotar. Una realidad, fuera de ella misma la hizo ser. Pero, lo que a mí personalmente me lleva a afirmar su existencia es el hecho de que prefiero dotar de sentido a mi existencia, impulsándola a algo más allá de mi propia realidad, a someterla a la vacuidad de la nada. Es mejor creer, no por miedo, sino porque frente a las dos posibilidades, me quedo con la mejor.
Por supuesto que no es una argumentación exhaustiva la que puedo exponer aquí, el espacio del cual dispongo me lo impide. Solo puedo pergeñar algunas pistas que nos invitan a la reflexión. Pero sí debemos afirmar que la fe no se opone a la razón, ni la excluye. Y, más aún, la razón no siente repugnancia ante el hecho mismo de la fe. Puede acompañarla y, en último término, el hombre es el que afirmará o negará, fruto de su experiencia y su voluntad.
Más allá aún de eso, Dios es una experiencia personal, válida y fuerte, que recompone mi ser, que me llena de júbilo y que me asegura mi serenidad. Dios es la Transcendencia que responde a las preguntas sobre mi limitación y mi proyección hacia la totalidad de mí mismo. No es, en modo alguno, la respuesta de mis miedos sino, más allá, lo que me lleva a poder responder al vacío que siento cuando me miro. Hemos nacido con un gran hueco que necesita ser habitado, respondido. La naturaleza nos ha dotado de la autoconciencia, la capacidad de reconocernos y sabernos. Y de sabernos limitados. Sería un enorme despropósito, una desgracia sin límites, que el ser más acabado de la creación se supiese para la muerte. Carecería de sentido.
Creo que por todo esto, es posible creer.


En cuanto a la Iglesia
La Iglesia es la otra pregunta. La Iglesia Católica, en Europa Occidental. Las otras tradiciones (Protestantes y Ortodoxos) en los países del este y del norte. La miríada de seguidores en la historia han constituido lo que llamamos Iglesia (asamblea). Su historia es la de los hombres y mujeres que quisieron creer en Él desde sus mismas miserias, desde su realidad última. Todos soñamos con lo que queremos ser, pero después la realidad es otra cosa, sin embargo también somos una parte de eso que soñamos. La historia de la Iglesia ha estado llena de errores y traiciones. Pero también de heroicidades tejidas, las más de las veces, en el anonimato. Otras veces, personajes atravesados de una convicción sin fisuras, fueron capaces de proponer, para su tiempo y sus necesidades, ideas geniales: educación para pobres, hospitales gratuitos, universidades donde reflexionar, comedores para indigentes. Respuestas, al fin, y siempre pegadas a las más grandes miserias y llenas de misericordia. Pensadores y gestores de Europa son y han sido los cristianos. Hoy también. Hoy también cristianos anónimos, obispos y curas, religiosos, padres o madres de familia, todos, con propaganda o sin ella, se preguntan cómo servir mejor. Y responden con originalidad, con arrojo, y sin mirar cuánto rentaran sus buenas obras.
Hay quien dice que la Iglesia es un negocio, que tiene poder, que son unos mentirosos. Bien, cada cual que crea lo que quiera, pero la realidad es muy distinta. Si hoy, todos aquellos que dan su vida por los demás en función de sus convicciones cristianas, hicieran huelga, el mundo sería un caos de egoísmo. Hay muchos más gestos de grandeza, de sinceridad, de generosidad en todas las estructuras de la Iglesia, que errores cometidos. La Iglesia se ha equivocado, se equivoca y se equivocará, porque está sujeta a la humanidad. Pero, más aún, unida a su Señor y a su mensaje, ha llevado al hombre y a la mujer a la dignidad de hijos de Dios con tanta fuerza, que no ha sucumbido en sus contradicciones. Ninguna institución humana puede decir eso.
Sinceramente creo que, por todas estas cosas, y muchas más que no puedo desgranar, es posible pertenecer al grupo de personas que, insertos en la Iglesia, enamorados del Mesías, tienen la intención de llegar a Dios Padre-corazón de madre para poder descansar en Él su destino último. O, dicho de otra forma, hoy es posible, y necesario, creer.
Pedro Barranco ©2007
Este es el tema de este primer encuentro.
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Es posible creer
Constantemente, el hombre, se ve asediado por la duda ante la posibilidad de la fe. Hoy, herederos del siglo XIX y XX, tendríamos argumentaciones suficientes que nos podrían inclinar del lado de la increencia. Y, si cabe aún más, el conocimiento de la Historia, siempre interpretación de los hechos, no lo olvidemos, nos recuerda episodios equivocados y tristes de la Iglesia.
A todo esto, que podría entenderse como un reto necesario para la inteligencia y la coherencia del que cree, debemos sumar un clima muy determinado en España. Arrastramos un anticlericalismo que enturbia la reflexión, porque cualquier cosa que se diga sobre la fe se entiende como referida necesariamente a las estructuras eclesiales, o a sus representantes jerárquicos. Y, por si fuera poco, en estos últimos años, se le suman las razones y contra razones que se expresan en la opinión pública acerca de la religión, sin la necesaria serenidad, y fruto de posiciones ideológicas bien determinadas.
Me pregunto ¿es posible creer? ¿Nos dejan espacio para ello las circunstancias, las ideas, los enfrentamientos, los errores, la historia y la filosofía? ¿Nos permite la ciencia afirmar la fe? La propia conciencia, enfrentada a la relatividad de nuestra vida que termina ¿nos invita a dar ese salto que significa profesar una creencia determinada?
Debo confesar que me enfrento a ello, constantemente, en mi trabajo. Por un lado con los muchachos que, en el Instituto, fruto de su despertar en el razonamiento abstracto y por su edad, dudan. Pero también porque, estando en el ámbito del mundo intelectual, bien que quizás menor, los compañeros de profesión preguntan o afirman sobre la misma fe, o la Iglesia, o la Religión.
¿Cómo puedo contestar a esta pregunta de forma sencilla, pero precisa y real? Quisiera ir “bajando” desde lo más general a lo más concreto, para poder ayudar, un poco, en el discernimiento sobre esta cuestión. Pero siempre sabiendo que lo que voy a aportar es mi propia, y humilde, reflexión personal sobre el asunto. Al fin y al cabo la fe es una opción de sentido, por lo tanto íntima e intransferible, en la que intervienen todas las potencias del hombre: inteligencia, voluntad y sentimientos. Y, necesariamente se refiere a una experiencia que puede expresarse, pero que no imperiosamente debe compartirse.
Sobre Dios
En cuanto a la posibilidad objetiva de creer debo decir que el hombre, cuando se asoma al hecho del inicio del universo, o al origen del hombre, o a la propia finitud de la existencia humana, se ve compelido, impulsado, a preguntarse por qué existe lo que vemos y si hay una Razón ordenadora del comienzo del Universo y de todo lo real. Dicho de otra forma ¿existe un Creador, o todo esto es fruto del azar? Cualquiera de las respuestas que demos no se nos imponen desde la inteligencia. Podríamos decir que sí o que no, pero ambas serían fruto de una opción. Y esto es importante, porque se tiende a pensar que la “demostración” de la existencia de Dios es el axioma o afirmación que debemos dar para asegurar que esta ahí, que existe. Pero de igual forma podríamos decir lo contrario. No hay prueba irrefutable de la inexistencia de Dios. Ambas son opciones que parten desde la voluntad de dar coherencia y sentido a la vida o bien negársela. A la pregunta de por qué hay algo y no mejor nada, creo que es mejor responder por una apuesta de sentido. La inutilidad de la existencia de todo, y de mi ser en particular, me llevaría a la angustia y, como diría el existencialista Camus, a preguntarme si no sería mejor suicidarme. Hay un Ser que ha hecho posible que todo sea. Y esto parte del indicio, de la evidencia del orden del universo, que no recurre al azar como forma de organización. Como diría Einstein: “Dios no juega a los dados con el Universo”. Y que más allá del posible Big-Bang, que fue innecesario, haya una Realidad impulsora de esa Gran Explosión. Ese punto de energía, que permanecía eternamente suspendido en medio de la nada, no tenía necesidad de explotar. Una realidad, fuera de ella misma la hizo ser. Pero, lo que a mí personalmente me lleva a afirmar su existencia es el hecho de que prefiero dotar de sentido a mi existencia, impulsándola a algo más allá de mi propia realidad, a someterla a la vacuidad de la nada. Es mejor creer, no por miedo, sino porque frente a las dos posibilidades, me quedo con la mejor.
Por supuesto que no es una argumentación exhaustiva la que puedo exponer aquí, el espacio del cual dispongo me lo impide. Solo puedo pergeñar algunas pistas que nos invitan a la reflexión. Pero sí debemos afirmar que la fe no se opone a la razón, ni la excluye. Y, más aún, la razón no siente repugnancia ante el hecho mismo de la fe. Puede acompañarla y, en último término, el hombre es el que afirmará o negará, fruto de su experiencia y su voluntad.
Más allá aún de eso, Dios es una experiencia personal, válida y fuerte, que recompone mi ser, que me llena de júbilo y que me asegura mi serenidad. Dios es la Transcendencia que responde a las preguntas sobre mi limitación y mi proyección hacia la totalidad de mí mismo. No es, en modo alguno, la respuesta de mis miedos sino, más allá, lo que me lleva a poder responder al vacío que siento cuando me miro. Hemos nacido con un gran hueco que necesita ser habitado, respondido. La naturaleza nos ha dotado de la autoconciencia, la capacidad de reconocernos y sabernos. Y de sabernos limitados. Sería un enorme despropósito, una desgracia sin límites, que el ser más acabado de la creación se supiese para la muerte. Carecería de sentido.
Creo que por todo esto, es posible creer.

El seguimiento de Jesús
Muchos de los que actualmente nos encontramos en España hemos nacido, crecido y sido educados en una tradición religiosa concreta. Y todos conocemos algo de Jesús. La mayoría de las personas creen que es alguien valiente y sincero, bueno, que fue capaz de afrontar un destino cruel. Podríamos decir que lo admiran. Y ciertamente el hombre Jesús es alguien que ha superado las barreras de su cultura y de su tiempo para llegar a imponerse en todas las épocas y lugares. Su mensaje es de una grandeza que, a mi juicio, nadie ha superado. Y su praxis es de una sobriedad y coherencia sin límites. Por eso produce admiración. Además, este Maestro de humanidad propone su esquema vital como una meta de felicidad para todo hombre y para todo el hombre. No impone, sino que sugiere metas más altas de perfección, acudiendo a las raíces mismas de la humanidad para elevarlas y llevarlas a la plenitud. Muchos hombres y mujeres, a lo largo de la historia, cientos de miles, han seguido muy de cerca al Cristo de la fe y han logrado transformar su historia personal, y la historia general dándole vuelcos pacíficos a lo que parecía inexorable. Por su seguimiento hemos sido capaces de llegar a elaborar incluso la Carta de los Derechos Universales, que en su fundamento último, su eje axiológico, bebe directamente de las fuentes cristianas.
Sin embargo, nada habría llegado a ser lo que es si no hubiera habido una afirmación unida a la de la grandeza humana de Jesús: la aseveración de que es Señor, esto es, participación de Dios. Creo, sinceramente, que si no afirmamos con rotundidad la humanidad y la divinidad de Jesús, su historia no habría traspasado en importancia a la de otros grandes mesías judíos o maestros espirituales de otras religiones o tradiciones culturales. Me quedo con este Señor de la historia porque su mensaje es enormemente atractivo, independientemente de la distancia que medie entre lo que quisiera hacer vida en mí y lo que soy o hago. Pero la apuesta por su persona no es solamente por su mensaje. Me siento unido a El en esa evidencia de que Dios rompió definitivamente la barrera que nos separaba de la divinidad para hacernos partícipes de su esencia.
Creo que por todo esto, es posible creer.
Sin embargo, nada habría llegado a ser lo que es si no hubiera habido una afirmación unida a la de la grandeza humana de Jesús: la aseveración de que es Señor, esto es, participación de Dios. Creo, sinceramente, que si no afirmamos con rotundidad la humanidad y la divinidad de Jesús, su historia no habría traspasado en importancia a la de otros grandes mesías judíos o maestros espirituales de otras religiones o tradiciones culturales. Me quedo con este Señor de la historia porque su mensaje es enormemente atractivo, independientemente de la distancia que medie entre lo que quisiera hacer vida en mí y lo que soy o hago. Pero la apuesta por su persona no es solamente por su mensaje. Me siento unido a El en esa evidencia de que Dios rompió definitivamente la barrera que nos separaba de la divinidad para hacernos partícipes de su esencia.
Creo que por todo esto, es posible creer.

En cuanto a la Iglesia
La Iglesia es la otra pregunta. La Iglesia Católica, en Europa Occidental. Las otras tradiciones (Protestantes y Ortodoxos) en los países del este y del norte. La miríada de seguidores en la historia han constituido lo que llamamos Iglesia (asamblea). Su historia es la de los hombres y mujeres que quisieron creer en Él desde sus mismas miserias, desde su realidad última. Todos soñamos con lo que queremos ser, pero después la realidad es otra cosa, sin embargo también somos una parte de eso que soñamos. La historia de la Iglesia ha estado llena de errores y traiciones. Pero también de heroicidades tejidas, las más de las veces, en el anonimato. Otras veces, personajes atravesados de una convicción sin fisuras, fueron capaces de proponer, para su tiempo y sus necesidades, ideas geniales: educación para pobres, hospitales gratuitos, universidades donde reflexionar, comedores para indigentes. Respuestas, al fin, y siempre pegadas a las más grandes miserias y llenas de misericordia. Pensadores y gestores de Europa son y han sido los cristianos. Hoy también. Hoy también cristianos anónimos, obispos y curas, religiosos, padres o madres de familia, todos, con propaganda o sin ella, se preguntan cómo servir mejor. Y responden con originalidad, con arrojo, y sin mirar cuánto rentaran sus buenas obras.
Hay quien dice que la Iglesia es un negocio, que tiene poder, que son unos mentirosos. Bien, cada cual que crea lo que quiera, pero la realidad es muy distinta. Si hoy, todos aquellos que dan su vida por los demás en función de sus convicciones cristianas, hicieran huelga, el mundo sería un caos de egoísmo. Hay muchos más gestos de grandeza, de sinceridad, de generosidad en todas las estructuras de la Iglesia, que errores cometidos. La Iglesia se ha equivocado, se equivoca y se equivocará, porque está sujeta a la humanidad. Pero, más aún, unida a su Señor y a su mensaje, ha llevado al hombre y a la mujer a la dignidad de hijos de Dios con tanta fuerza, que no ha sucumbido en sus contradicciones. Ninguna institución humana puede decir eso.
Sinceramente creo que, por todas estas cosas, y muchas más que no puedo desgranar, es posible pertenecer al grupo de personas que, insertos en la Iglesia, enamorados del Mesías, tienen la intención de llegar a Dios Padre-corazón de madre para poder descansar en Él su destino último. O, dicho de otra forma, hoy es posible, y necesario, creer.
Pedro Barranco ©2007
jueves, 8 de noviembre de 2007
Cuestión de intensidad.
Hace un tiempo que llevo enfrentándome a una realidad que me perturba, que convive conmigo, y que interesa a muchos de los que me encuentro, aquello que llaman acedia o demonio meridiano. Desde luego, está suficientemente estudiada en la mística y la espiritualidad. Pero, llegado que me ha esa etapa de la vida donde se confunden cansancios, decepciones, sinsabores, luchas, fracasos, esfuerzos cíclicos, esperanzas de cambios y un largo etc. no puedo más que sentarme a digerir el concepto vital y tratar de afrontarlo desde las dos potencias que mejor conozco: el espíritu y la razón.
Esto que llaman el demonio meridiano no es más que el cansancio que acomete a la persona que se ha puesto a batallar en la vida tratando de ofrecer lo mejor de sí mismo y que, llegado un momento, tiende a bajar las armas, los listones de superación, para conformarse y amoldarse. Más aún, se pregunta si valió la pena lo conseguido y lo peleado.
El demonio del mediodía está descrito perfectamente, porque ha actuado en múltiples ocasiones. En la mayoría de los escritos de los místicos orientales, o de los padres del desierto, se le representa como aquel que asaetea al monje en esa hora de la siesta en la que la modorra obnubila el entendimiento y la voluntad.
Hoy también se da. Pero está recubierto de nuevos andrajos, de una forma sutil de grandeza o de la aúrea mediócritas. Bien es cierto que la experiencia religiosa no constituye, en nuestros días, el objeto de la preocupación de los medios de comunicación y, por eso, revisten éstos esa experiencia, en muchas ocasiones, de ropajes con un contenido explícito menos religioso. Como si le hubiéramos otorgado la característica de vergonzante. No pasa en todo el mundo, claro. Quizás en determinadas culturas, sobre todo en la occidental, y también de forma desigual. Pero lo cierto es que nadie está exento de esa atonía, desgana, tedio o sopor que sobreviene a la vida, y que nos acerca a la pregunta sobre el sentido último de nuestro ser y de nuestro actuar.
Cierto es que todos soñamos con cambiar el mundo. Sobre todo aquellos que nos agarramos al ideal caballeresco del bien que triunfa siempre. Los de mi generación hemos tenido grandes santones que pusieron su vida al servicio de la verdad o de la justicia: Mahatma Ghandi, o Martin Luther King, por citar algunos. Quizás nuestros héroes no eran tan de papel couché como hoy. No nos importaba tanto la estética, sino mucho más la ética. Pienso que quizás ese afán de aventura que cristaliza en el ser que suspira más allá de sí por un ideal, pertenece a todos los momentos históricos. De una forma o de otra. Es bien cierto que sucede esa ensoñación en la juventud –utilizo aquí el término ensoñación en su acepción más positiva, no tanto como ilusión vana, más bien como ideal al que se tiende.
Pero si esos sueños se dieron, los que han pasado tiempo de su vida en ellos -o distraídos en otras cosas, o mirando de soslayo cada vez que la batalla se lo permitía- pueden tener la tentación de escarbar en la desgana y pervertir los mismos con la mentirquilla peligrosa de la conformidad. Pueden pensar que el descanso del guerrero debe prolongarse más allá de un breve respiro, y desertar tirando la tarea de su propia descripción de sí mismos como luchadores. “Vana es la tarea que nos trae” -puede soplarles el demonio meridiano- “mejor sumarse al desierto de los torpes que pujan por ponerse a la sombra de los dóciles”.
No pasa nada si la duda se cuela por los resquicios del convencimiento. Getsemaní es un aserto, una afirmación imperecedera, una química innata en nuestro funcionamiento vital. Los sudores de sangre significan la responsabilidad que pesa sobre nuestras acciones, sin más sujeto que nosotros. El tormento de verse dibujado en un futuro inútil es, cuando menos, una experiencia dolorosa. Y necesaria. Si no dudáramos seríamos unos necios avistando un espejismo. Getsemaní es un paso hacia la heroicidad o el fracaso.
Y debo confesar que este hombre, Jesús, no deja de noquearme cada vez que lo pienso. Seguro que se vio subido al cadalso de la ignominia olvidado de los suyos. Era enormemente perspicaz y conocía el corazón miedoso de los suyos. Los sabía rondados por el demonio meridiano. Como Él. Pero no rotundos, sino inciertos.
Podría haber dicho “hasta aquí llego”, pero no. Porque es ahí cuando la mordedura de la medianía hace efecto. El veneno del abandono de los ideales se riega en las venas de las ganas y funde el acero más duro. Cuando sobreviene ese momento, ese lapsus del querer, si nos dejamos morder, estamos perdidos. Es como morir por congelación, dicen que sobreviene el sopor, el sueño grato, y nos va parando las constantes vitales. Al final, la muerte. Así de real el demonio meridiano. Las fuerza que fallan, las certezas que desaparecen, la tensón que decae. Y, sobre todo, la distracción, que nos pone en función de ñoñerías, siglas, ideales vacuos y banalidades varias. Convertimos nuestra vida en un soserío propio de aburridos y ahí llegamos. Todo lo demás es vegetar.
Preguntarnos hoy por los grandes ideales quizás no esté de moda, no lo sé. Pero debe ser el grito que nos haga salir de la parálisis vital y nos enmarque en el cuadro que somos. Estamos proyectando una grandeza infinita, porque estamos hechos para eso. No sobrevolar es sujetarse, como gallináceas, al calor de lo seguro. Apesebrarse con las consignas dictadas por otros es comer siempre en la palma de la mano de los dueños. Y nosotros regimos como señores en el entendimiento y la voluntad. Nos hace grandes esa grandeza. No soñar es tener pesadillas de tedio sin fin, un desierto de verdades que nos obliga a ponernos en la sombra de los otros. El demonio mañanero, la acedia, quiere que mudemos, no la piel, sino el ser, para llegar a ser de otros. O no ser nosotros, que es igual.
La refriega es la que hace correr la sangre. La refriega vital, se entiende. Podemos parar para tomar aliento, sí, sólo lo justo para llenar los pulmones del aire que nos lleva más allá. Mucho más allá. Sujetarse es difícil, más para los que se piensan venidos de la nada, sumidos en la nada, y abocados a la nada. Los creyentes están abordados por una certeza más lúcida, nuestra existencia tiene una proyección final de infinitud. Cosechamos lo mejor de nosotros cuando arremetemos contra toda clase de medianías. Seguros en aquellas palabras del Apocalipsis “porque no eres ni frío ni caliente te vomito de mi boca” vamos abandonando los campos de invierno para que nos se nos congelen las ganas de ser mejores, de ir más allá, en definitiva, de ser santos.
Combatir el demonio mañanero retornando sueños, quizás más maduros, pero más apasionantes puede ser un antídoto. Pero lo será más afirmar los pies en las convicciones más profundas, anclar la esperanza en aquel amor que nos amó primero, y apoyar la fe en las pequeñas acciones que cubren nuestra vida.
Esto que llaman el demonio meridiano no es más que el cansancio que acomete a la persona que se ha puesto a batallar en la vida tratando de ofrecer lo mejor de sí mismo y que, llegado un momento, tiende a bajar las armas, los listones de superación, para conformarse y amoldarse. Más aún, se pregunta si valió la pena lo conseguido y lo peleado.
El demonio del mediodía está descrito perfectamente, porque ha actuado en múltiples ocasiones. En la mayoría de los escritos de los místicos orientales, o de los padres del desierto, se le representa como aquel que asaetea al monje en esa hora de la siesta en la que la modorra obnubila el entendimiento y la voluntad.
Hoy también se da. Pero está recubierto de nuevos andrajos, de una forma sutil de grandeza o de la aúrea mediócritas. Bien es cierto que la experiencia religiosa no constituye, en nuestros días, el objeto de la preocupación de los medios de comunicación y, por eso, revisten éstos esa experiencia, en muchas ocasiones, de ropajes con un contenido explícito menos religioso. Como si le hubiéramos otorgado la característica de vergonzante. No pasa en todo el mundo, claro. Quizás en determinadas culturas, sobre todo en la occidental, y también de forma desigual. Pero lo cierto es que nadie está exento de esa atonía, desgana, tedio o sopor que sobreviene a la vida, y que nos acerca a la pregunta sobre el sentido último de nuestro ser y de nuestro actuar.
Cierto es que todos soñamos con cambiar el mundo. Sobre todo aquellos que nos agarramos al ideal caballeresco del bien que triunfa siempre. Los de mi generación hemos tenido grandes santones que pusieron su vida al servicio de la verdad o de la justicia: Mahatma Ghandi, o Martin Luther King, por citar algunos. Quizás nuestros héroes no eran tan de papel couché como hoy. No nos importaba tanto la estética, sino mucho más la ética. Pienso que quizás ese afán de aventura que cristaliza en el ser que suspira más allá de sí por un ideal, pertenece a todos los momentos históricos. De una forma o de otra. Es bien cierto que sucede esa ensoñación en la juventud –utilizo aquí el término ensoñación en su acepción más positiva, no tanto como ilusión vana, más bien como ideal al que se tiende.
Pero si esos sueños se dieron, los que han pasado tiempo de su vida en ellos -o distraídos en otras cosas, o mirando de soslayo cada vez que la batalla se lo permitía- pueden tener la tentación de escarbar en la desgana y pervertir los mismos con la mentirquilla peligrosa de la conformidad. Pueden pensar que el descanso del guerrero debe prolongarse más allá de un breve respiro, y desertar tirando la tarea de su propia descripción de sí mismos como luchadores. “Vana es la tarea que nos trae” -puede soplarles el demonio meridiano- “mejor sumarse al desierto de los torpes que pujan por ponerse a la sombra de los dóciles”.
No pasa nada si la duda se cuela por los resquicios del convencimiento. Getsemaní es un aserto, una afirmación imperecedera, una química innata en nuestro funcionamiento vital. Los sudores de sangre significan la responsabilidad que pesa sobre nuestras acciones, sin más sujeto que nosotros. El tormento de verse dibujado en un futuro inútil es, cuando menos, una experiencia dolorosa. Y necesaria. Si no dudáramos seríamos unos necios avistando un espejismo. Getsemaní es un paso hacia la heroicidad o el fracaso.
Y debo confesar que este hombre, Jesús, no deja de noquearme cada vez que lo pienso. Seguro que se vio subido al cadalso de la ignominia olvidado de los suyos. Era enormemente perspicaz y conocía el corazón miedoso de los suyos. Los sabía rondados por el demonio meridiano. Como Él. Pero no rotundos, sino inciertos.
Podría haber dicho “hasta aquí llego”, pero no. Porque es ahí cuando la mordedura de la medianía hace efecto. El veneno del abandono de los ideales se riega en las venas de las ganas y funde el acero más duro. Cuando sobreviene ese momento, ese lapsus del querer, si nos dejamos morder, estamos perdidos. Es como morir por congelación, dicen que sobreviene el sopor, el sueño grato, y nos va parando las constantes vitales. Al final, la muerte. Así de real el demonio meridiano. Las fuerza que fallan, las certezas que desaparecen, la tensón que decae. Y, sobre todo, la distracción, que nos pone en función de ñoñerías, siglas, ideales vacuos y banalidades varias. Convertimos nuestra vida en un soserío propio de aburridos y ahí llegamos. Todo lo demás es vegetar.
Preguntarnos hoy por los grandes ideales quizás no esté de moda, no lo sé. Pero debe ser el grito que nos haga salir de la parálisis vital y nos enmarque en el cuadro que somos. Estamos proyectando una grandeza infinita, porque estamos hechos para eso. No sobrevolar es sujetarse, como gallináceas, al calor de lo seguro. Apesebrarse con las consignas dictadas por otros es comer siempre en la palma de la mano de los dueños. Y nosotros regimos como señores en el entendimiento y la voluntad. Nos hace grandes esa grandeza. No soñar es tener pesadillas de tedio sin fin, un desierto de verdades que nos obliga a ponernos en la sombra de los otros. El demonio mañanero, la acedia, quiere que mudemos, no la piel, sino el ser, para llegar a ser de otros. O no ser nosotros, que es igual.
La refriega es la que hace correr la sangre. La refriega vital, se entiende. Podemos parar para tomar aliento, sí, sólo lo justo para llenar los pulmones del aire que nos lleva más allá. Mucho más allá. Sujetarse es difícil, más para los que se piensan venidos de la nada, sumidos en la nada, y abocados a la nada. Los creyentes están abordados por una certeza más lúcida, nuestra existencia tiene una proyección final de infinitud. Cosechamos lo mejor de nosotros cuando arremetemos contra toda clase de medianías. Seguros en aquellas palabras del Apocalipsis “porque no eres ni frío ni caliente te vomito de mi boca” vamos abandonando los campos de invierno para que nos se nos congelen las ganas de ser mejores, de ir más allá, en definitiva, de ser santos.
Combatir el demonio mañanero retornando sueños, quizás más maduros, pero más apasionantes puede ser un antídoto. Pero lo será más afirmar los pies en las convicciones más profundas, anclar la esperanza en aquel amor que nos amó primero, y apoyar la fe en las pequeñas acciones que cubren nuestra vida.
martes, 23 de octubre de 2007
ciudadanos de tercera regional
Estoy muy enfadado. Ya sé que a la inmensa mayoría del mundo no le importa. Soy una mota de polvo minúsculo en el altillo de un ropero. Invisible, vamos.
Y lo peor es que no sé si tiene arreglo. Me voy a explicar. Venía hacia el Instituto escuchando la radio, cuando me sorprende la noticia del caos que se ha formado en Barcelona con las obras del tren de alta velocidad. Solución: se ponen autobuses gratis para que no haya conflicto. Y es entonces cuando se me revuelve la bilis. En esta zona olvidada de Huelva en la que vivo, apesebrada y dócil, los muchachos se tienen que pagar el autobús escolar. La mayoría pertenencen a una clase media- baja, con ingresos justos, que la beca no llega a pagar. Pero ellos no tienen que ser el mismo tipo de ciudadanos. Serán de tercera regional.
Y me vienen a la memoria constantes agravios comparativos. Problema con la luz, también en Barcelona. Solución: se ponen equipos auxiliares. El año pasado el Instituto San José de Cortegana no tuvo enganche a la red durante todo el año. ¿Y si alguien se pone malo? entonces debe ir a un Hospital que, en el peor de los casos está a una hora y media de camino, en el mejor a media hora-y por una carretera comarcal de sierra, ya se imaginan-. Será que estos que viven por aquí son ciudadanos de tercera.
No, por aquí no hay inversiones serias en infraestructuras, ni apuestas por un desarrollo rural que preserve el medio ambiente, ni preocupación por aumentar la calidad de vida. Nada. ¿Saben por qué? porque nuestros votos están asegurados y no somos más que un reducido grupo de ciudadanos que no van a plantear problemas.
Que somos ciudadanos de tercera, vaya.
Y lo peor es que no sé si tiene arreglo. Me voy a explicar. Venía hacia el Instituto escuchando la radio, cuando me sorprende la noticia del caos que se ha formado en Barcelona con las obras del tren de alta velocidad. Solución: se ponen autobuses gratis para que no haya conflicto. Y es entonces cuando se me revuelve la bilis. En esta zona olvidada de Huelva en la que vivo, apesebrada y dócil, los muchachos se tienen que pagar el autobús escolar. La mayoría pertenencen a una clase media- baja, con ingresos justos, que la beca no llega a pagar. Pero ellos no tienen que ser el mismo tipo de ciudadanos. Serán de tercera regional.
Y me vienen a la memoria constantes agravios comparativos. Problema con la luz, también en Barcelona. Solución: se ponen equipos auxiliares. El año pasado el Instituto San José de Cortegana no tuvo enganche a la red durante todo el año. ¿Y si alguien se pone malo? entonces debe ir a un Hospital que, en el peor de los casos está a una hora y media de camino, en el mejor a media hora-y por una carretera comarcal de sierra, ya se imaginan-. Será que estos que viven por aquí son ciudadanos de tercera.
No, por aquí no hay inversiones serias en infraestructuras, ni apuestas por un desarrollo rural que preserve el medio ambiente, ni preocupación por aumentar la calidad de vida. Nada. ¿Saben por qué? porque nuestros votos están asegurados y no somos más que un reducido grupo de ciudadanos que no van a plantear problemas.
Que somos ciudadanos de tercera, vaya.
domingo, 21 de octubre de 2007
El evangelio de Judas
El pasado Sábado día 20, en Higuera de la Sierra (Huelva), y organizado por la asociación “La Pasión”, tuvo lugar un debate, a partir de la proyección del documental de la National Geographic. “El Evangelio perdido de Judas”.
Fui invitado a este acontecimiento para ayudar a la reflexión que se pudiera hacer a partir del mismo, ya fuera sobre la figura de Judas, la canonicidad de los evangelios, sobre el gnosticismo u otras cuestiones que se pudieran suscitar.
El hecho de ir como “experto” me obligó a refrescar conocimientos, a bucear en algunos aspectos que me habían pasado desapercibidos y a preguntarme algunas cosas.
Os quiero exponer algunas de las conclusiones a las que he llegado. No son nada del otro mundo, pero ahí están por si valieran la pena.
1.- De todos es sabido que el lanzamiento de este documental tuvo lugar en el mes de Abril de 2006, justo en los momentos de preparación para la celebración de la Pascua Cristiana. La decisión, cuando menos, no esconde un interés puramente lucrativo. Poner en duda algunos aspectos de la historia de Jesús cuando millones de cristianos se disponen a celebrar la fiesta fundamental de su fe, no deja de ser un reclamo para fijar la atención en el producto y comprarlo. No voy a ir más allá sobre otro tipo de intenciones, aún cuando debo reconocer que el ataque a los fundamentos radicales del cristianismo aparecen en ocasiones, ya de forma velada, ya explícita.
2.- En el documental se “juega” con la palabra auténtico. Efectivamente en el documental se nos ofrecen datos sobre cómo el documento ha pasado una serie de pruebas, que lleva a atestiguar la datación del documento, y que éste puede estar escrito entre el siglo II y III de nuestra época. Pero eso no indica que sea un documento auténticamente escrito por Judas, o sus seguidores. Es más el documental, valiéndose de numerosas investigaciones de los últimos tiempos, nos asegura que los evangelios no fueron escritos por Mateo Marcos, Lucas o Juan. En cambio se presenta el de Judas como auténtico. Cuando menos parece un tanto presuntuoso negar una autoría real a los canónicos y aseverar que el de Judas no tiene esa fractura.
Y resulta muy curioso que no se indique nada en el evangelio de lugares o ideas judias. Parece ser que quien escribe el evangelio no las conoce, las ignora.
3.- El evangelio de Judas es un compendio de ideas gnósticas que fueron integrándose en algunos círculos cristianos de forma tardía, y no en los primeros momentos. Por tanto es difícil que se haya escrito antes que los otros evangelios canónicos.
4.- En el documental se hace responsable a Ireneo de Lyon de haber desestimado como auténtico el evangelio, habiendo cercenado parte del mensaje cristiano, inclinando la balanza de una parte. Es un error, porque la Historia de las Formas sostiene varias posibilidades, entre las que se encuentra el hecho de que los evangelios fueron sufriendo un filtro desde las mismas comunidades cristianas. Además aun cuando los firmantes de los evangelios pudieron no ser de forma directa los evangelistas, sabemos que pertenecen a su “escuela”, o a sus comunidades. Y esto no de forma tardía, sino muy pegado a sus autores. No quiero entrar en polémicas más complicadas, pero tampoco son iguales los tres evangelios en esto. Valga esta afirmación de carácter general, pero sabiendo que hay múltiples y diversos matices.
5.- Los Gnósticos sostienen teorías que se enfrentan directamente al mensaje de Jesús:
· desprecian la materia considerándola mala;
· afirman que Yavé, nombre de Dios en el Antiguo Testamento, es un Dios malo, que crea el mal;
· de forma derivada piensan que el mal en el mundo es querido, consentido y creado por Dios; Jesús no fue auténticamente un hombre, sino un imagen; o bien- según el evangelios de Judas- necesitaba dejar la materia de su cuerpo, mala, para poder escapar hacia la Divinidad;
· tienen una complicadísima cosmogénesis, con múltiples subdivisones y dioses menores; y un largo etc.
Pero en el documental parece insinuarse que aparecen, los gnosticos, como enemigos de Obispo Ireneo por una cuestión de poder o prevalencia. Es una mentira sin ningún rigor científico y claramente tendenciosa.
6.- El Evangelio de Judas termina sin la muerte de Jesús, que tiene un valor expiatorio, por lo tanto no posee intención sacrificial. Simplemente es un instrumento para que el espíritu de Cristo se desembarace del hombre-materia Jesús, y así ascender a ámbitos superiores de existencia. Tampoco hay indicio de la creencia en la resurrección de Jesucristo, central para la fe cristiana.
7.- También se refleja la noción platónica del cuerpo como cárcel del alma, un estorbo del cual hay que deshacerse para alcanzar la salvación. No en vano bebe de estas fuentes neoplatónicas. El gnosticismo consideraba al universo material como intrínsecamente inferior e indigno de redención. A la salvación se accede a través de la adquisición de un conocimiento superior (gnosis), reservado a los pocos que eran dignos de él, sobre la verdadera naturaleza del alma humana y cómo puede ella trascender el universo material.
8.- Los gnósticos tienen una ideología enormemente elitistas, fruto de ese conocimiento escondido, mientras que el cristianismo tienen un carácter universal. Parte desde el judaísmo para llegar a los paganos. Además en el documental parece hacerse la insinuación de que los cristianos fueron, en parte, responsables del antisemitismo histórico, porque se identifica judas con judío. Creo que es muy peligrosa esa afirmación. Es bien cierto que hay una reducción peligrosa en el evangelio de Juan, porque nombra a los judíos como responsables. Pero es necesario entender el contexto cultural en el que fue escrito. Y, como también se dice en el documental, el mensaje de Jesús habla de tolerancia, amor a los enemigos, misericordia…imposible, desde ese mensaje producir odio.
9.- Por último hay que decir que los evangelios no sin una biografía al uso. Tienen una intención kerigmática, esto es, de anuncio de un mensaje de salvación. Las primeras comunidades cristianas fueron expurgando los distintos documentos que fueron llegando hasta ellos para quedarse con los que mejor expresaban este hecho. Y siempre respaldados por testigos de la vida de Jesús. Pueden existir otros documentos que nos hablen de otras percepciones de Jesús. Forman parte de la historia. A estos documentos se les llaman evangelios apócrifos. Tienen distinta validez histórica. Pero todos ellos no nos ofrecen nada sustantivo ni novedoso sobre lo que queremos saber de Jesús, el Cristo. Si se hace el estudio histórico crítico sobre los mismos, nos encontramos con que son tardíos en la redacción, erráticos en su explicación del mensaje de Jesús, crípticos en cuanto a su entendimiento, y, a veces contradicen, en la coherencia interna del mensaje, lo que sabemos de cierto sobre lo que Jesús hizo y dijo.
Fui invitado a este acontecimiento para ayudar a la reflexión que se pudiera hacer a partir del mismo, ya fuera sobre la figura de Judas, la canonicidad de los evangelios, sobre el gnosticismo u otras cuestiones que se pudieran suscitar.
El hecho de ir como “experto” me obligó a refrescar conocimientos, a bucear en algunos aspectos que me habían pasado desapercibidos y a preguntarme algunas cosas.
Os quiero exponer algunas de las conclusiones a las que he llegado. No son nada del otro mundo, pero ahí están por si valieran la pena.
1.- De todos es sabido que el lanzamiento de este documental tuvo lugar en el mes de Abril de 2006, justo en los momentos de preparación para la celebración de la Pascua Cristiana. La decisión, cuando menos, no esconde un interés puramente lucrativo. Poner en duda algunos aspectos de la historia de Jesús cuando millones de cristianos se disponen a celebrar la fiesta fundamental de su fe, no deja de ser un reclamo para fijar la atención en el producto y comprarlo. No voy a ir más allá sobre otro tipo de intenciones, aún cuando debo reconocer que el ataque a los fundamentos radicales del cristianismo aparecen en ocasiones, ya de forma velada, ya explícita.
2.- En el documental se “juega” con la palabra auténtico. Efectivamente en el documental se nos ofrecen datos sobre cómo el documento ha pasado una serie de pruebas, que lleva a atestiguar la datación del documento, y que éste puede estar escrito entre el siglo II y III de nuestra época. Pero eso no indica que sea un documento auténticamente escrito por Judas, o sus seguidores. Es más el documental, valiéndose de numerosas investigaciones de los últimos tiempos, nos asegura que los evangelios no fueron escritos por Mateo Marcos, Lucas o Juan. En cambio se presenta el de Judas como auténtico. Cuando menos parece un tanto presuntuoso negar una autoría real a los canónicos y aseverar que el de Judas no tiene esa fractura.
Y resulta muy curioso que no se indique nada en el evangelio de lugares o ideas judias. Parece ser que quien escribe el evangelio no las conoce, las ignora.
3.- El evangelio de Judas es un compendio de ideas gnósticas que fueron integrándose en algunos círculos cristianos de forma tardía, y no en los primeros momentos. Por tanto es difícil que se haya escrito antes que los otros evangelios canónicos.
4.- En el documental se hace responsable a Ireneo de Lyon de haber desestimado como auténtico el evangelio, habiendo cercenado parte del mensaje cristiano, inclinando la balanza de una parte. Es un error, porque la Historia de las Formas sostiene varias posibilidades, entre las que se encuentra el hecho de que los evangelios fueron sufriendo un filtro desde las mismas comunidades cristianas. Además aun cuando los firmantes de los evangelios pudieron no ser de forma directa los evangelistas, sabemos que pertenecen a su “escuela”, o a sus comunidades. Y esto no de forma tardía, sino muy pegado a sus autores. No quiero entrar en polémicas más complicadas, pero tampoco son iguales los tres evangelios en esto. Valga esta afirmación de carácter general, pero sabiendo que hay múltiples y diversos matices.
5.- Los Gnósticos sostienen teorías que se enfrentan directamente al mensaje de Jesús:
· desprecian la materia considerándola mala;
· afirman que Yavé, nombre de Dios en el Antiguo Testamento, es un Dios malo, que crea el mal;
· de forma derivada piensan que el mal en el mundo es querido, consentido y creado por Dios; Jesús no fue auténticamente un hombre, sino un imagen; o bien- según el evangelios de Judas- necesitaba dejar la materia de su cuerpo, mala, para poder escapar hacia la Divinidad;
· tienen una complicadísima cosmogénesis, con múltiples subdivisones y dioses menores; y un largo etc.
Pero en el documental parece insinuarse que aparecen, los gnosticos, como enemigos de Obispo Ireneo por una cuestión de poder o prevalencia. Es una mentira sin ningún rigor científico y claramente tendenciosa.
6.- El Evangelio de Judas termina sin la muerte de Jesús, que tiene un valor expiatorio, por lo tanto no posee intención sacrificial. Simplemente es un instrumento para que el espíritu de Cristo se desembarace del hombre-materia Jesús, y así ascender a ámbitos superiores de existencia. Tampoco hay indicio de la creencia en la resurrección de Jesucristo, central para la fe cristiana.
7.- También se refleja la noción platónica del cuerpo como cárcel del alma, un estorbo del cual hay que deshacerse para alcanzar la salvación. No en vano bebe de estas fuentes neoplatónicas. El gnosticismo consideraba al universo material como intrínsecamente inferior e indigno de redención. A la salvación se accede a través de la adquisición de un conocimiento superior (gnosis), reservado a los pocos que eran dignos de él, sobre la verdadera naturaleza del alma humana y cómo puede ella trascender el universo material.
8.- Los gnósticos tienen una ideología enormemente elitistas, fruto de ese conocimiento escondido, mientras que el cristianismo tienen un carácter universal. Parte desde el judaísmo para llegar a los paganos. Además en el documental parece hacerse la insinuación de que los cristianos fueron, en parte, responsables del antisemitismo histórico, porque se identifica judas con judío. Creo que es muy peligrosa esa afirmación. Es bien cierto que hay una reducción peligrosa en el evangelio de Juan, porque nombra a los judíos como responsables. Pero es necesario entender el contexto cultural en el que fue escrito. Y, como también se dice en el documental, el mensaje de Jesús habla de tolerancia, amor a los enemigos, misericordia…imposible, desde ese mensaje producir odio.
9.- Por último hay que decir que los evangelios no sin una biografía al uso. Tienen una intención kerigmática, esto es, de anuncio de un mensaje de salvación. Las primeras comunidades cristianas fueron expurgando los distintos documentos que fueron llegando hasta ellos para quedarse con los que mejor expresaban este hecho. Y siempre respaldados por testigos de la vida de Jesús. Pueden existir otros documentos que nos hablen de otras percepciones de Jesús. Forman parte de la historia. A estos documentos se les llaman evangelios apócrifos. Tienen distinta validez histórica. Pero todos ellos no nos ofrecen nada sustantivo ni novedoso sobre lo que queremos saber de Jesús, el Cristo. Si se hace el estudio histórico crítico sobre los mismos, nos encontramos con que son tardíos en la redacción, erráticos en su explicación del mensaje de Jesús, crípticos en cuanto a su entendimiento, y, a veces contradicen, en la coherencia interna del mensaje, lo que sabemos de cierto sobre lo que Jesús hizo y dijo.
lunes, 15 de octubre de 2007
Lecturas del Sábado 20 de Octubre de 2007
Sábado 20
Lo que más llama la atención en este retazo de la Palabra de Dios es que parece latir una queja ante la posibilidad del abandono de las convicciones.
Pienso que estamos en una encrucijada de la historia en la que el problema vital, dentro del cristianismo, reside en la intensidad.
Vemos cómo los jóvenes buscan vivir intensamente el momento y, sin mirar excesivamente hacia adentro, entran en una espiral de diversión que es preocupante. O cómo los adultos claudican de los grandes principios para vivir pegados a consignas, abortando toda posibilidad de triunfar en sus sueños. Vemos cómo el cristianismo se convierte en una caricatura de sí mismo quedando, por ejemplo, sólo la tela del traje de comunión como espejismo de eucaristía. También nos podemos asustar ante la desastrosa imagen de los partidos, vendiendo sólo imagen – y poder.
Relativizar todo, para poner en el mismísimo medio a Jesús. Abrir las velas de la esperanza para dejarse enviar, al soplo del Espíritu, hacia las remotas aguas del Reino Nuevo. Y no equivocarse convirtiendo los medios en fines, el riesgo en miedo, y la prudencia en negaciones parcas.
“El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que debéis decir”. Como campaña de marketing es bien poco, pero como dicen los más grandes: “lo menos es más”. Aprender a fiarse más de quien tiene las riendas de la historia, ciertamente nos haría más libres, menos temerosos. Más confiados en la supremacía de Dios en la historia. Buena falta nos hace a todos.
Lo que más llama la atención en este retazo de la Palabra de Dios es que parece latir una queja ante la posibilidad del abandono de las convicciones.
Pienso que estamos en una encrucijada de la historia en la que el problema vital, dentro del cristianismo, reside en la intensidad.
Vemos cómo los jóvenes buscan vivir intensamente el momento y, sin mirar excesivamente hacia adentro, entran en una espiral de diversión que es preocupante. O cómo los adultos claudican de los grandes principios para vivir pegados a consignas, abortando toda posibilidad de triunfar en sus sueños. Vemos cómo el cristianismo se convierte en una caricatura de sí mismo quedando, por ejemplo, sólo la tela del traje de comunión como espejismo de eucaristía. También nos podemos asustar ante la desastrosa imagen de los partidos, vendiendo sólo imagen – y poder.
Relativizar todo, para poner en el mismísimo medio a Jesús. Abrir las velas de la esperanza para dejarse enviar, al soplo del Espíritu, hacia las remotas aguas del Reino Nuevo. Y no equivocarse convirtiendo los medios en fines, el riesgo en miedo, y la prudencia en negaciones parcas.
“El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que debéis decir”. Como campaña de marketing es bien poco, pero como dicen los más grandes: “lo menos es más”. Aprender a fiarse más de quien tiene las riendas de la historia, ciertamente nos haría más libres, menos temerosos. Más confiados en la supremacía de Dios en la historia. Buena falta nos hace a todos.
Lecturas del Viernes 19 de Octubre de 2007
Viernes 19
No tengáis miedo. Y eso se lo dice a un montón de personas que se agolpan hasta pisarse. ¡Qué discurso, qué palabra tuvo que tener este hombre! Hay un público, una humanidad entera por conquistar con la Palabra de la Vida. Porque era evidente que encandilaba con su mensaje. Y no era para menos.
Lo primero, esa percepción de Dios que es cercanía. Atributo divino, por cierto, olvidado por los teólogos, ¿No habría que recurrir a la analogía del lenguaje de mínimos para hablar del Dios de Jesús? Podríamos definirlo como amante, sufriente, cercano, abierto al perdón, pobre y dependiente del hombre para poder venir al mundo… Ya Celso, en los primeros momentos de la Iglesia, se indignaba con los cristianos por este discurso que hacía a Dios –el de Jesús, claro - falible, mediato y finito. O dicho mejor: que podía equivocarse, que necesitaba de los otros y que tenía un fin. Por eso el hombre no tiene nada que temer. Dios no se sienta en un trono inmenso y separado de los hombres, sino que camina con ellos, en su historia personal, los acompaña, pide de ellos su cordialidad para poder salvarlos, se humilla hasta la negación de su criatura, busca en lo recóndito de su alma para poder engrandecerlos… en fin se convierte en uno de nosotros. Por eso muere de amor, de un amor herido de humanidad, esto es, de apertura eterna para que el otro se acerque.
No temáis, porque Dios-padre-corazón de madre, abarca la totalidad de nuestra limitación para llevarnos a la inmensidad de su amor. Nada se pierde de nuestro ser en su enorme capacidad de verter cariño, cada uno de los huecos de nuestras células se verán inundados de la felicidad de sentirnos queridos. Y ningún universo de maldad podrá quebrar esa voluntad de acercarnos a su seno. Ni nuestra contumaz capacidad de querernos superior a Él o a los otros; ni el odio alimentado sobre nosotros que se vuelca en los demás; ni todo el egoísmo que destilamos en las acciones de abandono o desidia. Nada puede doblegar su deseo de acabar en Él todas las cosas y los seres.
No puede haber miedo, ya hemos sido rescatados para un amor mejor.
Pedro Barranco.
pedro@tierraesperanza.es
No tengáis miedo. Y eso se lo dice a un montón de personas que se agolpan hasta pisarse. ¡Qué discurso, qué palabra tuvo que tener este hombre! Hay un público, una humanidad entera por conquistar con la Palabra de la Vida. Porque era evidente que encandilaba con su mensaje. Y no era para menos.
Lo primero, esa percepción de Dios que es cercanía. Atributo divino, por cierto, olvidado por los teólogos, ¿No habría que recurrir a la analogía del lenguaje de mínimos para hablar del Dios de Jesús? Podríamos definirlo como amante, sufriente, cercano, abierto al perdón, pobre y dependiente del hombre para poder venir al mundo… Ya Celso, en los primeros momentos de la Iglesia, se indignaba con los cristianos por este discurso que hacía a Dios –el de Jesús, claro - falible, mediato y finito. O dicho mejor: que podía equivocarse, que necesitaba de los otros y que tenía un fin. Por eso el hombre no tiene nada que temer. Dios no se sienta en un trono inmenso y separado de los hombres, sino que camina con ellos, en su historia personal, los acompaña, pide de ellos su cordialidad para poder salvarlos, se humilla hasta la negación de su criatura, busca en lo recóndito de su alma para poder engrandecerlos… en fin se convierte en uno de nosotros. Por eso muere de amor, de un amor herido de humanidad, esto es, de apertura eterna para que el otro se acerque.
No temáis, porque Dios-padre-corazón de madre, abarca la totalidad de nuestra limitación para llevarnos a la inmensidad de su amor. Nada se pierde de nuestro ser en su enorme capacidad de verter cariño, cada uno de los huecos de nuestras células se verán inundados de la felicidad de sentirnos queridos. Y ningún universo de maldad podrá quebrar esa voluntad de acercarnos a su seno. Ni nuestra contumaz capacidad de querernos superior a Él o a los otros; ni el odio alimentado sobre nosotros que se vuelca en los demás; ni todo el egoísmo que destilamos en las acciones de abandono o desidia. Nada puede doblegar su deseo de acabar en Él todas las cosas y los seres.
No puede haber miedo, ya hemos sido rescatados para un amor mejor.
Pedro Barranco.
pedro@tierraesperanza.es
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